Moniciones – Primer Domingo de Adviento Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos a este primer domingo de adviento, empieza la Iglesia un nuevo año litúrgico. Con la primera venida de Cristo, su muerte y resurrección y por medio de nuestro bautismo hemos entrado en la etapa final de nuestro caminar hacia Dios, etapa que no se consumará hasta la venida final de Cristo.

Con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Esta lectura está tomada del libro del profeta Isaías. El profeta ve que todos los pueblos vendrán a Sión, que simboliza la Iglesia actual, para que escuchen las enseñanzas del Señor y obedezcan su palabra. Si caminamos a la luz del Señor, nos realizaremos como fruto del Señor y habrá paz universal.

 

Salmo 121: Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

 

MONICION SEGUNDA LECTURA

Nosotros los cristianos vivimos una vida de tensiones; vivimos en la presente vida de pecado y oscuridad y también en la nueva época de gracia y luz. San Pablo, en su carta a los romanos, nos exhorta a despertar del sueño porque nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer.

 

Evangelio †:  † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (24, 37-44)

 

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Vigilantes ante la próxima llegada del Mesías, elevemos nuestras oraciones a Dios para que nos prepare a vivir el «encuentro» con su enviado, y para que el mundo entero lo reconozca como el esperado de los tiempos, el libertador. Digamos:
Ven, Señor.

Para que la Iglesia salga al encuentro del Señor que viene anunciando con su vida y testimonio la Buena Noticia de la salvación y acogiendo en su seno a todos los hombres de buena voluntad. Oremos al Señor que vive.
Ven, Señor.

Para que la esperanza en nuestro Salvador que viene, avive en todos los corazones el deseo de construir, desde la entrega de la propia vida, el reino de la justicia y de la paz. Oremos al Señor, nuestro Dios.
Ven, Señor.

Para que fijos nuestros ojos en la promesa de la liberación definitiva, no nos cansemos de dar testimonio de la alegría que brota de sabernos salvados por
un Dios cercano, que nos ofrece la posibilidad de vivir una vida nueva. Oremos al Dios de la historia.
Ven, Señor.

Para que cuantos sufren a causa de la guerra, el hambre o la marginación, encuentren en los discípulos del Dios que viene el consuelo y el apoyo que
necesitan para no desesperar. Oremos al Dios de la paz.
Ven, Señor.

Para que este tiempo de adviento sea para nuestro mundo un tiempo de transformación, de compromiso y de preparación para recibir a Jesús presente en cada hombre. Oremos a Cristo nuestro hermano.
Ven, Señor.

Celebrante:
Gracias, Padre, porque siempre nos escuchas; mira con piedad nuestras súplicas confiadas, modela nuestros corazones para acoger tu próxima venida, y haz que un día te contemplemos cara a cara y cantemos con los santos tus grandezas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.