Lecturas – Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (5, 1-3)

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: “Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: ‘Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía’ ”.
Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 121

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

¡Qué alegría sentí cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir:
“La paz sea contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses (1, 12-20)

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, el cual nos ha hecho capaces de participar en la herencia de su pueblo santo, en el reino de la luz.
El nos ha liberado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención, esto es, el perdón de los pecados.
Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas, del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, sin excluir a los tronos y dominaciones, a los principados y potestades. Todo fue creado por medio de él y para él.
El existe antes que todas las cosas, y todas tienen su consistencia en él. El es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que sea el primero en todo.
Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas, del cielo y de la tierra, y darles la paz por medio de su sangre, derramada en la cruz.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
Aleluya.

 

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (23, 35-43)

Gloria a ti, Señor.

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.
También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Este es el rey de los judíos”.
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Malaquías (3, 19-20)

“Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 97

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Cantemos al Señor al son del arpa,
aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro Rey.

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Alégrese el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan.
Que los ríos estallen en aplausos
y las montañas salten de alegría.

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (3, 7-12)

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: “El que no quiera trabajar, que no coma”.
Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
Aleluya.

 

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (21, 5-19)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” El les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.
Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jes

Lecturas – Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos (7, 1-2. 9-14)

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epifanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: “¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres”.
El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: “Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes”.
Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: “De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos”. El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos.
Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: “Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 16

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes,
no tembló mi pisada.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras.

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos,
bajo la sombra de tus alas escóndeme,
pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro
y al despertarme, espero saciarme de tu vista.

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

 

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (2, 16—3, 5)

Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.
Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo es el primogénito de los muertos; a él sea dada la gloria y el poder por siempre.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (20, 27-38)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”
Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (11, 22—12, 2)

Señor, delante de ti, el mundo entero es como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero, que cae sobre la tierra.
Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo cuanto existe y no aborreces nada de lo que has hecho; pues si hubieras aborrecido alguna cosa, no la habrías creado.
¿Y cómo podrían seguir existiendo las cosas, si tú no lo quisieras? ¿Cómo habría podido conservarse algo hasta ahora, si tú no lo hubieras llamado a la existencia?
Tú perdonas a todos, porque todos son tuyos, Señor, que amas la vida, porque tu espíritu inmortal, está en todos los seres.
Por eso a los que caen, los vas corrigiendo poco a poco, los reprendes y les traes a la memoria sus pecados, para que se arrepientan de sus maldades y crean en ti, Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 144

Bendeciré al Señor eternamente.

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.

Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.

Bendeciré al Señor eternamente.

Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y narren tus proezas a los hombres.

Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es siempre fiel
a sus palabras y lleno de bondad en sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia.

Bendeciré al Señor eternamente.

 

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (1, 11—2, 2)

Hermanos: Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder, lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y él los glorificará a ustedes, en la medida en que actúe en ustedes la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.
Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones, ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él, tenga vida eterna.
Aleluya.

 

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (19, 1-10)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús; pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”.
El bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones Solemnidad Señor Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Hoy celebramos la fiesta de la Solemnidad de  Jesucristo rey del universo y ya que celebramos el día del Señor, alabemos al que es el rostro misericordioso del Padre celestial.

Hoy nuestra santa misa es en especial por nuestros enfermos. La enfermedad y el sufrimiento, se han contado siempre entre los problemas mas graves que aquejan la vida humana, y donde el hombre experimenta muchas veces su impotencia y sus límites. La Iglesia cree y confiesa que existe un Sacramento, instituido por Cristo, destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: La Unción de los Enfermos. Hoy celebramos este Sacramento, Cristo medico del cuerpo y del alma, dará la gracia necesaria, para afrontar tan difícil situación

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 
MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura de hoy está tomada del segundo libro de Samuel. David, el rey ideal, bajo cuyo liderato se unieron todas las tribus israelitas, es la figura del Mesías prometido. La descendencia del rey es Cristo, quien es uno con su iglesia.

Salmo 121: Vayamos con alegría al encuentro del Señor

 
MONICION SEGUNDA LECTURA
Este pasaje de la carta de Pablo a los colosenses es probablemente un himno bautismal. San Pablo aquí afirma la realeza de Cristo sobre el mundo creado. Cristo es cabeza de la iglesia y de toda creación.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (23, 35-43)

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Confiando en la misericordia de Dios, nuestro Padre, que por medio de su hijo nos concede lo que necesitamos para el bien de la Iglesia y de todos
nuestros hermanos enfermos, presentémosle confiadamente nuestras súplicas diciendo: Padre, en Ti confiamos..

Por la Iglesia Por la Iglesia: para que asuma su vocación maternal y así acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos; y sea una verdadera familia para los que carecen de ella…Roguemos al Señor.
Padre, en Ti confiamos..

Por nuestras familias, marcadas por el sufrimiento a causa del hambre o de la enfermedad: para que descubran en el Cristo de la cruz un modelo para afrontar las dificultades…Roguemos al Señor.
Padre, en Ti confiamos.

Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen.…Roguemos al Señor.
Padre, en Ti confiamos..

Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento… Roguemos al Señor.
Padre, en Ti confiamos.

Por nuestra comunidad cristiana, nuestra parroquia: para que se muestre siempre cercana a las necesidades de las familias con miembros enfermos y sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas.…Roguemos al Señor.
Padre, en Ti confiamos.

Celebrante: Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles en su enfermedad. Por Jesucristo, nuestro Señor
Amen

Moniciones XXXIII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos. Reciban nuestro más afectuoso saludo a la Eucaristía del Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. Esta eucaristia es especialmente para las familias.

La Familia de Jesús, pasó por muchos y graves apuros. No todo fue color de rosa. Jesús nació lejos de su hogar y en una Cueva. Su familia tuvo que emigrar a Egipto por que el rey Herodes lo queria matar. En esta Celebración, vamos a tener un recuerdo y una oración por todas las familias, para que todas vean un rayo de luz al final del túnel de sus preocupaciones y aprietos.

Con espíritu humilde, con mucha alegría y con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre  [….],

MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta Malaquías nos habla del Día de Yavé, o sea, de la manifestación de Dios en los “últimos tiempos”. Dice que será un día de castigo para los injustos, pero para los justos “brillara el sol de la justicia.” Escuchemos.

Salmo 97: Toda la tierra ha visto al Salvador

 
MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, teme que el anuncio del fin del mundo llame tanto la atención a los de Tesalónica que éstos se despreocupen de sus deberes temporales. Por eso les exhorta a la paciencia, a la perseverancia en la fe en la tribulación y en las adversidades. Escuchemos.

 

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (21, 5-19)

 

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Padre de amor, cuando celebramos la Eucaristía, recordamos a nuestra familias y a todas las familias del mundo que están necesitadas de nuestro cariño, ayuda y comprensión. Pidamos por ellas diciendo: Señor, dependemos de tu misericordia
 
Por el Papa, oh Dios misericordioso y eterno, nuestro Pastor y Guía, mira con amor al Papa Francisco tu siervo, a quien elegiste como sucesor de san Pedro y pastor de tu rebaño y todas las famloias del mundo…Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Te pedimos por los que no tienen una familia como la nuestra, para que encuentren en nosotros el cariño familiar que les falta.…Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Te pedimos por todos los que se encuentran lejos de sus familias, para que encuentren pronto la alegría del retorno al hogar…Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.
 
Te pedimos por las familias que viven entre dificultades, para que no pierdan la esperanza y afronten los problemas unidos…. Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Te pedimos por nuestras familias aquí reunidas, para que al escuchar con renovada Fe, la Palabra de Dios, nos haga capaces de Misericordia y amor entre nosotros… Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia

Celebrante:
Dios y Padre nuestro, que quisiste que tu Hijo naciese en el seno de una familia del pueblo, concédenos ser humildes y sencillos, como María y José. Así, nuestras vidas y nuestras familias serán de tu agrado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Moniciones XXXII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy Jesucristo nos va a hablar de vida eterna y de la Resurrección de todos, siendo Él el primero.

Con espíritu humilde, con mucha alegría y con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre  [….],

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura pertenece al capítulo 7 del Libro de los Macabeos y narra el martirio que siete hermanos sufrieron por confesar y no negar al único Dios verdadero.

 

Salmo 16: Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

 

MONICION SEGUNDA LECTURA
La epístola de hoy nos presenta a San Pablo preocupadísimo por las dificultades que sufren los cristianos de Tesalónica. Pablo sugiere que no debe haber temor ante los Tiempos Últimos porque tenemos la fuerza de Dios que nos lleva a obrar y hablar bien.

 

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (20, 27-38)

 

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Con la gracia del Espíritu Santo que inspira nuestra oración, pidamos llenos de confianza y digamos con fe: ¡MUESTRANOS TU MISERICORDIA SEÑOR!

Por el Papa Francisco, a quien has querido poner a la cabeza de tu Iglesia.
Concédele, te rogamos, la gracia de edificarla con su palabra y su ejemplo. ….Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por la Iglesia, para que en nuestras parroquias, comunidades, asociaciones y movimientos, y dondequiera que haya cristianos, los hombres puedan encontrar un oasis de misericordia…Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por pobres y necesitados, pidamos saber recibir al extranjero y vestir al desnudo. Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Para que los jóvenes que se preparan para el sacerdocio o la vida religiosa vivan muy unidos a Jesús a fin de poder dar testimonio de Él en nuestro mundo. Roguemos al Señor.
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por Nosotros, para que el anuncio de la Misericordia de Dios, alcance nuestra mente y muestro corazónRoguemos al Señor.
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Celebrante:
Tú, que eres la resurrección y la vida, escucha las oraciones de tu Iglesia, fortalece nuestra esperanza y danos un día parte en tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones XXXI Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a este Trigésimo Primer domingo de tiempo ordinario. Una vez más la palabra de Dios nos habla de la presencia y el amor de Dios hacia nosotros. La sabiduría en el viejo testamento, poco a poco, reveló esa presencia reconciliadora. Cristo, como Hijo del Padre quien buscó y salvó a los pecadores, manifestó de esta manera el gran amor misericordioso de Dios.

Con espíritu humilde, con mucha alegría y con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre  [….],

MONICION PRIMERA LECTURA
El libro de la Sabiduría nos presenta a Dios actuando en la historia con inmenso poder y a la vez con gran compasión y misericordia. Como un padre, Dios corrige al pecador para que se aparte del mal y crea en El y viva.

 

Salmo 144:  Bendeciré al Señor eternamente

 

MONICION SEGUNDA LECTURA
La segunda lectura de hoy nos presenta a San Pablo orando por los fieles de Tesalónica. En su corazón, Pablo pide que sean fieles a su vocación cristiana para que así se manifieste la gloria de Dios.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (19, 1-10)

 

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Con los ojos de la Fe, fijos en nuestro Padre Misericordioso, supliquemos juntos, y digámosle con fe: “Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros”

Por la iglesia, para que la Iglesia, Esposa de Cristo haga suya el comportamiento misericordioso de Cristo, que sale a encontrar a todos, sin excluir a nadie… Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por los gobernantes, para que agoten todos los esfuerzos y recursos para conservar sano el ambiente y la naturaleza que Dios nos ha regalado… Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Para que sepamos dar de comer al hambriento y de beber al sediento…Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por los pecadores, para que escuchen la palabra de Dios, se arrepientan y respondan a la gracia que Dios les concede….Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por nosotros: Para que a través nuestro, anunciemos y testimoniemos la Misericordia de Dios en  el  mundo…Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Celebrante:
Oye, Padre, las oraciones de tus hijos, y ya que te agrada la humildad de corazón, enséñanos el arte de amar y orar con sencillez y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones XXX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos. Reciban nuestro más afectuoso saludo a la Eucaristía del Trigesimo Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, nuestra celebración es especial para todos los enfermos, especialmente los enfermos de nuestra comunidad.

Te presentamos en fe a Señor a todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les dés la salud. Te pedimos por la gloria de nuestro Padre celestial, que sanes a los enfermos que seran ungidos en esta misa. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre.

Con espíritu humilde, con mucha alegría y con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre  [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El Señor es un juez justo e imparcial, que no hace acepción de personas, escucha favorablemente las plegarias del oprimido, del pobre, del huérfano y de la viuda cuando derrama su lamento, ahora bien esta debe ir acompañada de humildad y perseverancia, condiciones básica de toda oración. Escuchemos.

 

Salmo 39: El Señor no esta lejos de sus fieles. 

 

MONICION SEGUNDA LECTURA
En nuestra segundad lectura, Pablo de Tarso se despide de Timoteo… y de la vida, ya que pronto iba a ser martirizado. Él ha recorrido el camino indicado por el Señor. ¿Y nosotros? ¿Lo hemos hecho?. Escuchemos.

 

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (18, 9-14)

 

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Presentemos nuestras plegarias a Dios, nuestro Padre. Oremos por el mundo entero, oremos por la Iglesia, oremos hoy especialmente por estos hermanos nuestros que están padeciendo de alguna enfermedad física o espiritual. Oremos diciendo: Señor cura nuestra enfermedad.

Por la Iglesia: para que todas las personas y especialmente los enfermos puedan experimentar en ella la fuerza del corazón misericordioso del Padre.…Roguemos al Señor.
Señor cura nuestra enfermedad..

Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen…Roguemos al Señor.
Señor cura nuestra enfermedad..

Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que se conviertan en angeles de confianza y acompañamiento al lado del que sufre…Roguemos al Señor.
Señor cura nuestra enfermedad..

Por todos los religiosos y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos que nos necesiten…Roguemos al Señor.
Señor cura nuestra enfermedad..

Por nuestra comunidad cristiana: para que tengamos siempre los ojos atentos y el corazón sensible a los enfermos y a las necesidades de quien sufre, y nos conviertamos en protadores de la misericordia del Padre…Roguemos al Señor.
Señor cura nuestra enfermedad..

Celebrante:
Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen

Moniciones XXIX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a este Vigésimo Noveno Domingo de Tiempo Ordinario. Esta eucaristia la ofrecemos por nuestras familias, para que Dios les de amor , paz, justicia y esperanza en sus hogares. Cada familia cristiana debe ser una pequeña iglesia doméstica en la que los padres transmitan la fe a sus hijos y en la que cada miembro de la unidad familiar descubra y viva la condición de vida a la que Dios le llama .

Con espíritu humilde, con mucha alegría y con el gozo de sabernos acompañados por Jesús, recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre  [….]

 

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura presenta la batalla del pueblo de Israel contra los Amalecitas. Moisés estaba en la cima del monte con sus brazos elevados orando a Yahvé. Esta lectura nos quiere indicar que la victoria del pueblo de Dios se obtuvo gracias a la oración perseverante de Moisés. Escuchemos.

 

Salmo120: El Auxilio me viene del Señor

 

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo aconseja a Timoteo que insista siempre en la oración y en la enseñanza de la Palabra. Todos tenemos que estar bien preparados ante la venida de Jesús de Nazaret. Escuchemos.

 

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (18, 1-8)

 

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Pidamos al Dios compasivo y misericordioso, rico en amor y fidelidad, que escuche a su pueblo diciendo: Renueva nuestras familias, Señor.

Por la santa Iglesia de Dios: para que en su interior y en las relaciones
con el mundo de la imagen de una verdadera familia que sabe amar,
perdonar y valorar a cada persona. Oremos.
Renueva nuestras familias, Señor.

Por los gobernantes: para que protejan a la familia y procuren la
solución de los graves problemas que, en estos tiempos de dificultades
económicas, afectan a las familias. Oremos.
Renueva nuestras familias, Señor.

Por todos los hogares cristianos: para que sean imágenes vivas de la
Sagrada Familia de Nazaret, testigos del abrazo de Dios a los hombres y
portadoras de esperanza y germen de vocaciones religiosas y sacerdotales.
Oremos. R. Renueva nuestras familias, Señor.

Por los padres, para que movidos por el Espíritu Santo guíen a sus hijos
en el camino del amor y de la santidad. Oremos
Renueva nuestras familias, Señor.

Por los ancianos: para que en los últimos años de su vida no les falte el
cariño familiar, y por los miembros difuntos de nuestras familias: para que
el Señor les conceda el descanso eterno. Oremos.
Renueva nuestras familias, Señor.

Celebrante: Padre, escucha nuestros suplicas y ayúda nuestras familias a permanecer con los brazos levantados hacia Ti y con la mirada puesta en la meta: Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amen.