Moniciones – I Domingo de Cuaresma- Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA 
Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este 1er  domingo de Cuaresma. La Cuaresma parece resonar como una trompeta, como un gran despertador que se escucha en todo el mundo: para que despertemos, para que cambiemos nuestra vida, para que nos convirtamos a los caminos de Dios. Presten atención a los textos bíblicos de hoy; están aptos para ayudarnos a captar el sentido y la orientación de ese camino.

Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Esta breve lectura, tomada del Deuteronomio, contiene una hermosa profesión de fe. Las características principales de este “credo” es que la fe de los israelitas no se expresa con conceptos, sino por medio del reconocimiento de la acción de Dios en la historia. Escuchemos

MONICION SEGUNDA LECTURA
Escribiéndole a los romanos, también san Pablo hace una profesión de fe, en esta ocasión con más motivo todavía, porque Dios nos ha mostrado su cercanía enviándonos a Cristo. Éste es el camino ofrecido generosamente para salvarse. Escuchemos

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
La presencia liberadora de Dios en nuestra historia, nos anima a caminar con Jesucristo y a cargar la cruz de cada día para unirnos a su obra redentora. Animados por su fidelidad incondicional, oremos por su pueblo junto a toda la Iglesia.Digamos:
Señor ten piedad.

Por el Papa, los obispos y sacerdotes concédeles, Señor, la abundancia de los dones de tu Espíritu para que sean siervos fieles en el desempeño de su ministerio episcopal. En este tiempo de Cuaresma acrecienta en ellos su caridad sacerdotal para que sean buenos pastores del pueblo. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Por los gobernantes de las naciones: Para que al revivir el misterio pascual de Cristo comprendan que su triunfo ha absorbido nuestra muerte, y nos ha conseguido la victoria, para que nuestro buen Dios les de sabiduría para tomar las mejore decisiones y busquen la solución de los graves problemas que afectan a la familia: la educación, la vivienda, la salud.. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Para que Cristo que se anonadó por amor y venció las tentaciones, nos ayude a dar libremente nuestra vida para transformar nuestra sociedad y elevarla a Él.. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Para que Cristo, que en su pasión asumió nuestro sufrimiento y pecado, transforme nuestra vida a imagen suya. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Para que al celebrar esta Eucaristía, prenda de nuestra salvación y garantía de la nueva y eterna alianza, nos identifiquemos más con Aquel que es nuestro alimento y vida. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Celebrante
Señor Jesucristo, que en el desierto fuiste tentado por el maligno, y en la cruz lo derrotaste para siempre; escucha nuestras oraciones, y haz que este tiempo de conversión y penitencia nos fortalezca para superar las pruebas y nos una más a Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen

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MONICIONES VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO “CICLO C”

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos a la celebracion del VIII Domingo del Tiempo Ordinario. Dios quiere alimentarnos y seguirnos instruyendo. Muchas veces confirma Jesús con su autoridad lo que la sabiduría humana y el sentido común consideran ya como virtudes: el respeto a los demás, la prudencia, la discreción. Dios quiere darnos su mensaje hoy.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El libro del Sirácida (o Eclesiástico), en el breve pasaje de hoy, con un lenguaje entre poético y popular, lleno de comparaciones agrícolas, nos da una consigna de sabiduría humana que no tiene desperdicio. Escuchemos

MONICION SEGUNDA LECTURA
El apóstol san Pablo, en la carta a los fieles de Corintios nos invita a seguir firmes y constantes con la mirada fija en Cristo. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Con la certeza de que Dios nunca nos abandona, digamos con fe:
Señor, acompáñanos en la vida.
 
Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y fieles de la Iglesia para que escuchemos la voz de Dios y guardemos su alianza. Roguemos al Señor.
Señor, acompáñanos en la vida.

Por los gobernantes de las naciones: para que actúen con justicia, velen por la paz, y no permitan que a nadie falte lo necesario para vivir con dignidad.. Roguemos al Señor.
Señor, acompáñanos en la vida.

Por los que anuncian el Evangelio en situaciones de violencia o precariedad: para que abandonados en la providencia de Dios no se vean nunca defraudados. . Roguemos al Señor.
Señor, acompáñanos en la vida.

Por los que celebramos nuestra fe en la mesa del altar: para que seamos servidores del Evangelio y testigos del amor providente de nuestro Padre del cielo. Roguemos al Señor.
Señor, acompáñanos en la vida.
 
Por nuestra comunidad, para que seamos sabios y discernamos siempre lo que más nos conviene para testimoniar la verdad del Evangelio Roguemos al Señor.
Señor, acompáñanos en la vida.

Celebrante: 
Tú que vistes a los lirios del campo y alimentas a las aves del cielo, escucha nuestras oraciones, y haz que descansemos en tu providencia misericordiosa.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Lecturas – Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) (27, 5-8)

Al agitar el cernidor, aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre. En el horno se prueba la vasija del alfarero; la prueba del hombre está en su razonamiento. El fruto muestra cómo ha sido el cultivo de un árbol; la palabra muestra la mentalidad del hombre. Nunca alabes a nadie antes de que hable, porque esa es la prueba del hombre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 91

¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo,
y celebrar tu nombre,
pregonando tu amor cada mañana
y tu fidelidad, todas las noches!


¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

Los justos crecerán como las palmas,
como los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor,
en medio de sus atrios darán flores.


¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

Seguirán dando fruto en su vejez,
frondosos y lozanos como jóvenes,
para anunciar que en Dios, mi protector,
ni maldad ni injusticia se conocen.


¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 54-58)

Hermanos: Cuando nuestro ser corruptible y mortal se revista de incorruptibilidad e inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido aniquilada por la victoria.
¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
Así pues, hermanos míos muy amados, estén firmes y permanezcan constantes, trabajando siempre con fervor en la obra de Cristo, puesto que ustedes saben que sus fatigas no quedarán sin recompensa por parte del Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 39-45)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano.
No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

MONICIONES VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO “CICLO C”

MONICION DE ENTRADA
Bienvenidos todos a la Eucaristía de este VII Domingo del Tiempo Ordinario.  Con mucha alegría y gozo nos reunimos nuevamente en este lugar santo, donde Dios nos seguirá instruyendo con su Palabra. El “mandamiento” que Jesús da a sus discípulos sobre el amor a los enemigos es lo que más caracteriza la Palabra de Dios de este domingo.

Juntos, como una sola familia entonemos el canto de entrada y recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 MONICION PRIMERA LECTURA
En el primer libro de Samuel nos encontramos hoy con la heroicidad de David, capaz de amar a su enemigo hasta el punto de perdonarle la vida. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, en la carta a los Corintios, continúa hoy su razonamiento sobre la resurrección de los muertos. Escuchemos.

 ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, Dios nos invita a vivir en el amor sin poner condiciones, a vivir como Él vivió. Por eso digámosle junto a todos los hombres: Señor, enséñanos a amar”

Para que los que han sido ungidos por el Señor sean testigos de su amor promuevan la justicia, la paz y la libertad, en la Iglesia y en el mundo…Roguemos al Señor.
Señor, enséñanos a amar”

Para que nuestros gobernantes y los del mundo entero trabajen con honestidad y entrega, se dejen guiar por el Espíritu de la verdad y no defrauden la esperanza de los pueblos… Roguemos al Señor.
Señor, enséñanos a amar”

Por los que sufren en el mundo, especialmente por aquellos que han perdido la esperanza y el sentido de la vida, para que el amor de Cristo haga resurgir en ellos nuevas ilusiones…Roguemos al Señor.
Señor, enséñanos a amar”

Para que el amor disipe el odio de los corazones, desaparezca el rencor, la venganza y las persecuciones, y reine la civilización del amor…Roguemos al Señor.
Señor, enséñanos a amar”

Para que imitando a Jesús sigamos sus huellas, y para que viviendo la santidad a la que Él nos llama, tengamos sus mismos sentimientos de compasión, perdón y bondad…Roguemos al Señor.
Señor, enséñanos a amar”

Celebrante:
Escucha, Dios de misericordia, las oraciones de tus hijos, y ya que nos llamas a vivir tu misma vida, danos tu Espíritu Santo para no desfallecer en nuestra peregrinación por este mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

MONICIONES VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO “C”

MONICIONES DE ENTRADA 
Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Sexto Domingo del tiempo ordinario. Junto con nuestras familias busquemos la alegría. La liturgia de hoy nos exhorta a estar alegres. Porque el Señor está cerca. Ya viene. Expresemos con nuestras familias la alegría cristiana, celebrando con júbilo ésta eucaristía.

Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta Jeremías nos invita a poner nuestra confianza en Dios. Dios es el río de agua viva que refresca nuestra vida, que riega nuestras raíces, que fortalece nuestro espíritu y que nos ayuda a mantenernos firmes en el servicio de Dios y de los hermanos. Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Cristo es nuestra gloria y nuestra esperanza. Cristo resucitado de entre los muertos es garantía de resurrección para los que creemos en Él. Cristo es nuestra bendición. Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Y ahora, queridos hermanos, como verdaderos hijos de Dios y hermanos los unos de los otros, dirijamos nuestra plegaria a Dios Padre por la gran familia universal. Digamos: ¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!
 
Por la Santa Iglesia y el Santo Padre, para que todo el mundo reciba su mensaje de paz, esa paz que tu Hijo nos trajo con su nacimiento.  Oremos con fe.
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Por la paz de todo el mundo y para que nuestra gran familia diocesana crezca en la imitación de la Sagrada Familia, viviendo auténticamente el Evangelio de tu Hijo.… Oremos con fe.
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Por las familias que sufren a causa de las enfermedades, por las que no tienen el pan necesario o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y su ayuda… Oremos con fe.
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Padre, para que en todos los hogares de nuestra Patria se busque el perdón, el amor, la comprensión, el crecimiento y la gratuidad, y así tu Hijo pueda vivir en cada una de ellas. Oremos con fe..
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidadOremos con fe
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Padre, para que nuestras familias sean comunidades de fe, en las que se enseñe que el cielo es el hogar definitivo; que existe un Padre que nos ama con locura; un Hijo que murió por salvarnos y un Espíritu que nos anima y nos empuja para ser buenos cristianos. Oremos con fe
¡SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR!

Celebrante:
Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia, después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Lecturas – Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del primer libro de Samuel (26, 2. 7-9. 12-13. 22-23)

En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampó en Jakilá.
David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: “Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo”. Pero David replicó: “No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?”
Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.
David cruzó de nuevo el valle y se detuvo en lo alto del monte, a gran distancia del campamento de Saúl. Desde ahí gritó: “Rey Saúl, aquí está tu lanza, manda a alguno de tus criados a recogerla. El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad, pues él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 102

El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 45-49)

Hermanos: La escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es Espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.
El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 27-38)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.
Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (17, 5-8)

Esto dice el Señor: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón. Será como un cardo en la estepa, que no disfruta del agua cuando llueve; vivirá en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable.
Bendito el hombre que confía en el Señor y en él pone su esperanza. Será como un árbol plantado junto al agua, que hunde en la corriente sus raíces; cuando llegue el calor, no lo sentirá y sus hojas se conservarán siempre verdes; en año de sequía no se marchitará ni dejará de dar frutos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 1

Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos.


Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Es como un árbol plantado
junto al río, que da fruto a su
tiempo y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito.


Dichoso el hombre que confía en el Señor.

En cambio los malvados serán
como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo.


Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 12. 16-20)

Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo, dice el Señor.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 17. 20-26)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.
Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán.
Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.