Moniciones Solemnidad Nacimiento de San Juan Bautista

MONICIONES DE ENTRADA

[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]
Muy buenas noches (días, tardes). Hoy celebramos la Solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista. Además del nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, y del nacimiento de María, Virgen Inmaculada, el único santo de quien se celebra el nacimiento terrero es San Juan Bautista. “Juan” significa, en hebreo: “Dios es favorable”; pidamole a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como San Juan Bautista.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, nos presenta el segundo poema del Siervo de Yahveh. El poema habla de la misión universal de salvación que el Señor confía a su servidor. Presten atención para que escuchemos al Señor, hablándonos por medio de Isaías.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Esta segunda lectura nos presenta el primer discurso de san Pablo, en Antioquía, Pablo recuerda los principales rasgos de la historia de salvación con que Dios los ha bendecido. Allí tiene un lugar el Bautista, porque preparó la venida de Jesús. Predicando un bautismo de penitencia. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos con confianza a Dios, que, con el nacimiento de Juan el Bautista, inauguró la etapa definitiva de la preparación de su pueblo, para recibir al Salvador y digamos::
Te rogamos Señor, óyenos..

Por la Iglesia del nuevo milenio cristiano: para que, por la intercesión de San Juan Bautista, su presencia en el mundo sea un vivo anuncio de que el Reino de Dios está cerca y se manifiesta por la palabra, el compromiso y la adhesión a Jesucristo presente en la historia. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Por los sacerdotes y sus colaboradores: para que, fieles a su misión profética, como San Juan Bautista, hagan oír la voz del Evangelio allí donde el dolor, la opresión, la guerra, la miseria y el pecado sumergen al hombre en la desesperación y en el sinsentido de la vida. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Por los cristianos: para que con nuestra fidelidad cooperemos a la consolidación de la paz, al respeto a la vida, a la extensión del mensaje liberador de Jesucristo y a la construcción de una Iglesia comprometida. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Por los jóvenes; para que respondiendo a la llamada del Señor, san como san Juan, pregoneros de la Buena Noticia. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Por los que han sido llamados al servicio del Reino de los cielos: para que sean para el mundo testigos de la luz salvadora de Dios. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Por nosotros: para que nos alegramos con el nacimiento del Precursor de Cristo Jesús y aprendamos a ser humildes y manifestemos a todos los hombres que el Reino de Dios está cerca de nosotros. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos..

Celebrante:
Gracias, Padre, porque cuidas de tu pueblo y no dejas de enriquecerlo con profetas que dan su vida en el anuncio de tu Palabra; escucha las oraciones que te hemos presentado en la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, y por los méritos de su vida, unidos a los de tu Hijo, llévanos cada vez más cerca de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Lecturas – Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (49, 1-6)

Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo:
“Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Entonces yo pensé: “En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios”.
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 138

Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Tú me conoces, Señor, profundamente:
tú conoces cuándo me siento y me levanto,
desde lejos sabes mis pensamientos,
tú observas mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.


Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Tú formaste mis entrañas,
me tejiste en el seno materno.
Te doy gracias por tan grandes maravillas;
soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.


Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Conocías plenamente mi alma;
no se te escondía mi organismo,
cuando en lo oculto me iba formando
y entretejiendo en lo profundo de la tierra.


Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Segunda Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 22-26)

En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: “Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’.
Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1, 57-66. 80)

Gloria a ti, Señor.

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. El pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.