MONICIONES XXIV DOMINGO ORDINARIO CICLO – A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigesimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario. Somos la iglesia de los “perdonados”, llamados a convertirnos en “perdonadores”, perdonando de sinceramente “de corazón”, como veremos en el Evangelio de hoy.

Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El libro del Eclesiástico probablemente fue escrito a principios del siglo II a.C. Uno de los muchos temas tratados es el del perdón. Según el autor, la medida que cada cual use con los demás es la misma que Dios usará con él.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Escucharemos un breve fragmento de la carta de Pablo a los cristianos de Roma. Para el Apóstol lo que realmente cuenta es la comunión con Dios, saber que le pertenecemos, y que todo cuanto hacemos tiene y ha de tener relación con él, porque: “ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor”.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Dios es compasivo y misericordioso y siempre perdona y bendice a sus hijos; por eso con fe oremos por nosotros y por el mundo entero. Digamos: Padre, perdóname, como yo perdono

 Para que la Iglesia sea lugar de reconciliación, y así se manifieste al mundo el perdón de Dios. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que sea posible lo que parece imposible: la reconciliación de unos y otros, sobre la base de la justicia, el respeto, la paciencia, el amor. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que seamos capaces de perdonar y olvidar los que se sienten justamente ofendidos. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que los enfermos, especialmente los que se encuentran solos, puedan experimentar la alegría y esperanza de nuestra solidaridad. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que imitemos a Dios, siempre dispuesto al perdón, perdonándonos nuestras ofensas. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono. 

Celebrante: Escucha las súplicas de tus hijos, infúndenos tu misericordia, y haz que unidos a Ti demos testimonio del amor verdadero. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

 

 

Anuncios

MONICIONES XXIII DOMINGO ORDINARIO CICLO – A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a nuestra casa de oración en este Vigèsimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. Juntos formamos el pueblo de Dios aquí congregado para alabar a Dios y escuchar el mensaje de salvación. La Palabra de Dios nos invita hoy a sentirnos iglesia y a unir nuestras voces para orar al Padre de Jesucristo.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre…[ ]

MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta es el que habla de parte de Dios, el que proclama el anuncio de Dios. El profeta es el bautizado que se siente responsable de la salvación de su hermano. Lo nuestro no es salvar a nadie, sólo Dios salva. Lo nuestro es señalar el camino que lleva a la vida.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos recuerda a todos los cristianos la actitud positiva, la palabra mágica, la raíz de la vida: el amor. El que ama no hace daño, no debe nada a nadie. El que ama es Dios.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Sabiendo que el amor a Dios y al prójimo son el fundamento de nuestra vida, oremos al Padre para que nos enseñe a amar. Digamos:
Enséñanos a amar.

Oremos por la Iglesia para que sea lugar de perdón y de reconciliación. Roguemos al Señor
Enséñanos a amar..

Oremos por los gobernantes de las naciones para que busquen la paz y el entendimiento entre todos los pueblos. Roguemos al Señor.
Enséñanos a amar..

Oremos por los que sufren la violencia en sus casas, en las cárceles, por los pobres y por los abandonados para que encuentren nuestra ayuda y la paz de Dios.  Roguemos al Señor.
Enséñanos a amar..

Oremos por nuestra comunidad parroquial para que aprendamos a perdonar y a corregir nuestros errores. Roguemos al Señor.
Enséñanos a amar..

Oremos por todos los niños para que su paso por la escuela sea un tiempo de amistad y de sana convivencia. Roguemos al Señor
Enséñanos a amar.

Para que los que nos alimentamos del Cuerpo y la Sangre del Señor vivamos en comunión con Él y con nuestros hermanos.
Enséñanos a amar.

Celebrante: Enséñanos a amar, escucha nuestras oraciones y no permitas que nunca nos apartemos de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

MONICIONES XXII DOMINGO ORDINARIO CICLO – A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la fiesta de la comunidad en este Vigésimo segundo Domingo del tiempo ordinario. Es Jesucristo quien nos preside y hoy nos invita a seguirlo de una manera radical, cambiando nuestras prioridades y aceptando su invitación a ser diferentes.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre…[ ]

MONICION PRIMERA LECTURA
Abramos el oído a esta hermosa confesión del profeta Jeremías. Es un grito de amor y dolor. Seducido por Dios, su vida se complica tanto que siente la tentación de abandonar su ministerio.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo invita a los creyentes a vivir de una manera agradable a Dios. Hoy tenemos que decir lea Dios las cosas buenas que pensamos hacer para agradarle. Recordemos, Dios necesita nuestros regalos, nos necesita a todos tal como somos, nos quiere tal como somos.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Hermanos, el Señor nos invita a cargar con nuestra cruz y a seguirlo. Pidámosle que nos ayude y digamos: Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Pidamos a Dios, para que de a cada padre sabiduría y gracia para que puedan enseñar a sus hijos con firmeza y amor el nombre de Jesús.. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Pidamos al Dios de la Vida por nuestros Padres y todos los padres, especialmente los presentes; para que el Señor les retribuya todo el bien que nos han hecho desde el momento de nuestra concepción.. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Pidamos también por los padres ausentes y los que no han asumido su responsbildad y su misión, para que el Señor ilumine sus corazones y siembre en ellos el Amor.. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Por los padres de nuestra Capellania, para que sean fieles a su papel y con su trabajo, su esfuerzo y la ayuda de Dios consigan que reine la paz en sus hogares. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas. 

Oremos por por nuestros padres, especialmente demos gracias por aquellos que han llevado este rol o están apoyando a sus hijos en tu enseñanza y bajo tus propósitos.. Roguemos al Señor
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Señor Padre celestial hoy te pedimos que sigas usando a cada padre de una forma especial, para que sea de bendicion en la vida de sus hijos.. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.
 
Celebrante: Te lo pedimos a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

 

Lecturas – Vigésimo sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel (18, 25-28)
Esto dice el Señor: “Si ustedes dicen: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 24

Descúbrenos, Señor,tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.


Descúbrenos, Señor,tus caminos.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros.


Descúbrenos, Señor,tus caminos.

Porque el Señor es recto y bondadoso
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.


Descúbrenos, Señor,tus caminos.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (2, 1-11)
Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 28-32)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. El le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”.
Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo quinto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (55, 6-9)
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 144

Bendeciré al Señor eternamente.

Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable.


Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.


Bendeciré al Señor eternamente.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.


Bendeciré al Señor eternamente.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (1, 20-24. 27)
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (20, 1-16)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. El les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) (27, 33—28, 9)
Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?
El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 102

El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía;
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía y no te olvides
de sus beneficios.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y
te colma de amor y de ternura.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor no nos condena para siempre,
ni nos guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 14, 7-9)
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 21-35)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le resentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel (33, 7-9)
Esto dice el Señor: “A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.
En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo,
él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (13, 8-10)
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan:
“No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás” y todos los otros, se resumen en éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 15-20)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (20, 7-9)
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: “Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre”. Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 62

Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora
como el suelo reseco añora el agua.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Para admirar tu gloria y tu poder,
con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis labios.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con jubilosos labios.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Porque fuiste mi auxilio
y a tu sombra, Señor, canto con gozo.
A ti se adhiere mi alma
y tu diestra me da seguro apoyo.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (12, 1-2)
Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (16, 21-27)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”
Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

MONICIONES XXI DOMINGO ORDINARIO – CICLO A (2017)

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Nos encontramos en el Vigésimo Primer Domingo del tiempo ordinario del ciclo A. Convocados por el Señor a la celebración de la Eucaristía y animados por el Espíritu, venimos a dar gracias a Dios, a expresarle nuestro amor, a iluminar nuestra vida con su palabra y a fortalecerla con el pan de vida. El pueblo de Dios dice: Señor, danos tu Espíritu, tu vida y tu perdón.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre…[ ]

MONICION PRIMERA LECTURA
La autoridad es un don de Dios que hay que ejercer con respeto a los demás. A Shebna le son quitadas las llaves por abusar de su autoridad. Dios nos pide a todos la responsabilidad en el ejercicio del poder que ha puesto en nuestras manos.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo recibió de Dios el ministerio de ser apóstol de los gentiles y se defendió de todos sus acusadores. Pablo no entendió del todo el plan de Dios pero amó, confió y adoró a Dios con pasión.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, la misericordia de Dios es eterna; por eso supliquémosle con confianza diciendo:
Padre hágase tu voluntad.

Por nuestro Papa Francisco, sucesor de Pedro, que ha recibido de Cristo la misión de guardar la unidad de la Iglesia y confirmar en la fe a sus hermanos. Roguemos al Señor.
Padre hágase tu voluntad.

Oremos por todos los líderes que reciben la autoridad de Dios para que fomenten la paz y la justicia en todos los rincones del mundo. Roguemos al Señor.
Padre hágase tu voluntadr.

Oremos por los que formamos esta comunidad para que como Pedro profesemos la fe en Jesucristo, y abramos las puertas a nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Padre hágase tu voluntad.

Oremos por todos los esposos, para que día a día crezcan en su amor, que es el vínculo de la perfección, teniendo como pilar la fidelidad a Dios y a su familia. Roguemos al Señor.
Padre hágase tu voluntad.

Oremos por nuestras familias y amigos, para que siempre sean refugio y compañía en nuestras vidas. Roguemos al Señor
Padre hágase tu voluntad.

Celebrante:
Padre, escucha las súplicas de tus hijos y danos tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

MONICIONES XX DOMINGO ORDINARIO CICLO – A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a nuestra casa de oración en este Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario. Aquí somos invitados a vivir felices y con esperanza. Los hijos de Dios vienen a esta casa a alimentar su fe y su compromiso con las cosas de Dios y con las del mundo. Esta familia, aquí reunida, proclama con su presencia y con su vida el señorío de Jesucristo.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Todos, nos dice el profeta Isaías, incluidos los extranjeros tienen cabida en la casa del Señor. Todos los aquí reunidos, hoy, estamos llamados a estrenar cada domingo nuestra condición de hijos, nuestra obediencia y nuestro amor.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, el apóstol de los gentiles, trabaja incansablemente para llevar el evangelio de Cristo a todos. Todos, judíos y gentiles, somos objeto del amor de Dios a pesar de nuestra desobediencia. La salvación sólo es don de Dios.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Sabiendo que el Señor siempre nos aguarda para bendecirnos, supliquémosle
con confianza: Digamosle con Fe.
Te Lo Pedimos Señor

Oremos por la Iglesia, servidora del evangelio y acogedora de todos los hombres. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por los gobernantes, servidores de los hombres y encargados de repartir los bienes con justicia para todos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por los enfermos, los pobres, los que viven en soledad y lejos de sus familias para que confíen en el Señor y en la ayuda de los hermanos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por nuestra comunidad de habla hispana, para que seamos generosos en el servicio al evangelio y a los hermanos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Para que la oración de la Iglesia te sea grata y nos comprometa a ser más solidarios y fraternos. Roguemos al Señor
Te Lo Pedimos, Señor.

Celebrante:
Oh Dios, que amas a los hombres y quieres que todos se salven, escucha
las oraciones que con fe te hemos presentado y danos tu salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén