MONICIONES XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO – A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días)
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Nos encontramos en el décimo quinto domingo del tiempo ordinario. Las lecturas de hoy nos invitan a meditar sobre la eficacia de la Palabra de Dios en nuestra vida y; al mismo tiempo, nos brindan la ocasión de reflexionar sobre las parábolas del reino de Dios en labios de Jesús.

Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
En la primera lectura el profeta Isaías nos dirá que la palabra de Dios es eficaz y como la lluvia que baja del cielo no vuelve a Él sin antes empapar y fecundar la tierra.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, en su carta a los romanos nos dice: “que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá”.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Con el deseo de trabajar por la transformación de nuestro mundo mientras aguardamos la hora de ser los hijos de Dios y la redención de nuestro cuerpo, oremos con confianza diciendo:
Bendice a tu pueblo, Señor.

Para que nuestros Pastores sean celosos en la predicación, pacientes en la espera y misericordiosos en la acogida. Oremos.
Bendice a tu pueblo, Señor.

Para que el Espíritu de Cristo resucitado vivifique el ministerio de los obispos y sacerdotes. Oremos al Señor.
Bendice a tu pueblo, Señor. 

Para que los enfermos y agonizantes experimenten el consuelo y la fuerza de Dios, que se manifiesta en su debilidad. Oremos.
Bendice a tu pueblo, Señor. 

Para que el Espíritu de Dios fecunde el trabajo de los misioneros, y para que ellos cuiden de su pueblo con espíritu evangélico. Oremos.
Bendice a tu pueblo, Señor.

Por los que este día hemos escuchado la Palabra de Dios, para que su eficacia transforme nuestras vidas y la hagamos producir frutos abundantes para engrandecer su Reino. Oremos.
Bendice a tu pueblo, Señor. 

Celebrante:
Mientras aguardamos la gloria que un día se nos manifestará, te pedimos, Padre, que acojas las oraciones que te dirige tu pueblo en nombre de Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

MONICIONES XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Recibid nuestra más cordial bienvenida al  XIV domingo del tiempo ordinario. Jesús de Nazaret nos comunica desde el Evangelio de Mateo cosas notables, muy importantes. Nos dice, además, una frase que produce mucho consuelo: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”.

Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta Zacarías, expresa la llegada del Mesías humilde. El modo de entrada, apunta a una realidad nueva no conseguida por la fuerza de las armas.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo manifiesta que para ser de Cristo y compartir su resurrección debemos dejarnos guiar por su Espíritu, venciendo el egoísmo y la ambición  por las cosas materiales. 

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Al Señor, que es clemente y misericordioso, elevemos nuestras oraciones por la Iglesia y por el mundo entero. Digamos con fe:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Espíritu de Dios que habita en nosotros vigorice la presencia de Cristo en el mundo. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Espíritu de justicia mueva el corazón de nuestros gobernantes a la promoción de la paz y del bien común. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que con mansedumbre y humildad de corazón los cristianos del tercer milenio ayudemos a los que están cansados y agobiados. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el espíritu misericordioso de Dios se manifieste a los que viven esclavos de sus pasiones y los libere. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que con gratitud aceptemos el don de Dios que se nos manifiesta en Jesucristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.
 
Celebrante:
Señor, que el pueblo que te suplica no se vea defraudado y que movido por tu Espíritu te alabe como Señor del cielo y de la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones XIII Domingo del Tiempo Ordinario – CICLO A 2017

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos al XIII Domingo del tiempo Ordinario.  En este día del Señor en que Cristo nos convoca para celebrar la santa Eucaristía, pidamos con fe y confianza que nos ayude a despertar en nuestro ser, lo bueno, lo justo y lo verdadero.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El libro de los Reyes nos relata un episodio en el  que Dios recompensa a una familia Sunamita por su hospitalidad con el profeta Eliseo.  Dios le permite a la mujer superar la mayor desgracia que podía tener una mujer de su tiempo: ser estéril.  

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos recuerda, en su carta a los Romanos, que la mayor recompensa que podemos recibir los cristianos es resucitar con Cristo. Si morimos con él, nuestra recompensa es también la resurrección.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Sólo Dios es el Señor y sólo Él puede darnos lo que con fe le pedimos.  Digamos Juntos: “Te lo pedimos, Señor”.

Por el papa, obispos, sacerdotes y todos aquellos enviados como mensajeros de Jesús al mundo, para que siempre encuentren hospitalidad y generosidad para atenderles en sus necesidades. Roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Por los gobiernos del mundo, para que busquen siempre el bien común y la paz social. Roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Por los más necesitados, especialmente por aquellos que pasan hambre en los países más pobres del mundo, para que Dios mueva a la generosidad y haya siempre esa ayuda internacional bien distribuida.. Roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Por los que el Señor llama a su seguimiento: para que no antepongan nada a su amor. Roguemos al Señor. 
Te lo pedimos, Señor.

Por nosotros: para que haciendo todo en nombre de Cristo nos identifiquemos con su misión salvadora.. Roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Celebrante: Te lo pedimos a Ti que nos das la vida y que nos invitas a dar nuestra vida por el Reino de los Cielos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen

Lecturas – Decimotercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes (4, 8-11. 14-16)
Un día pasaba Eliseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido: “Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos”.
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado: “¿Qué podemos hacer por esta mujer?” El criado le dijo: “Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano”. Entonces dijo Eliseo: “Llámala”. El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: “El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 88

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho:
“Mi amor es para siempre, y mi lealtad,
más firme que los cielos”.


Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Señor, feliz el pueblo que te alaba
y que a tu luz camina,
que en tu nombre se alegra a todas horas
y al que llena de orgullo tu justicia.


Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Feliz, porque eres tú su honor y fuerza
y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo
y el santo de Israel es nuestro rey.


Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (6, 3-4. 8-11)
Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en u muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 37-42)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o su hija más que a mí, no es digno de mí, y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.
Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones XII Domingo del Tiempo Ordinario

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos queridos hermanos a la casa de Dios. Después de las grandes solemnidades que hemos celebrado los domingos anteriores, nos reunimos nuevamente para retomar los domingos del tiempo ordinario. Estamos ya en el número 12 en el que la liturgia nos entrega un mensaje de esperanza y nos invita a no tener miedo, pues si estamos con Jesús, él está de nuestro lado hasta el final de los tiempos.

Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICIONES PRIMERRA LECTURA
En medio de la persecución, Jeremías manifiesta su confianza en Dios. Se mantiene firme y sigue siendo fiel a su vocación profética, sin perder la esperanza en la ayuda de Dios.  

MONICIONES SEGUNDA LECTURA
San Pablo en su carta a los Romanos, nos hace hoy una comparación entre Adán y Jesús. Si por el primero entró el pecado, por el segundo entró la salvación y gracias a ello hemos recibido la reconciliación y la vida.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Celebrante
Celebrante: A Dios, que en su gran bondad siempre nos escucha, digámosle:
Escúchanos, Señor.

Por los pastores del Pueblo de Dios: para que viviendo en comunión con el Sucesor de Pedro promuevan la unidad de los cristianos. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por los que son humillados, tratados injustamente o abandonados: para que el Señor se les manifieste con su bondad. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por los que hacen el mal, persiguen a los justos o fomentan la violencia: para que Dios se les manifieste y cambien de vida. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por aquellos que viven lejos de su familia o de su país para que encuentren una calurosa acogida en sus lugares de origen. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por los que compartimos esta Eucaristía: para que cimentados en Cristo no desfallezcamos en la vivencia de nuestra fe. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Celebrante:
Escucha a tus hijos que te suplican, y no permitas que nunca nos apartemos de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a la fiesta del Señor. Celebramos hoy la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Cada domingo cuando nos acercamos a la mesa del Señor se nos dice antes de comulgar: “El cuerpo de Cristo”. Es el santo y seña de la eucaristía. Nuestro Amén es la afirmación de nuestra fe. La Iglesia tiene una fiesta para recordarnos a todos el misterio de la presencia de Jesús en medio de su pueblo.

Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICIONES PRIMERRA LECTURA
La primera lectura nos recuerda que el pueblo de Israel es llamado a hacer memoria de su historia. Recordar su pasado, sus pruebas, sus pecados para reconocer la mano de Dios y sus maravillas.  

MONICIONES SEGUNDA LECTURA
En la segunda lectura, San Pablo nos dice que los cristianos formamos un cuerpo, el cuerpo de Cristo porque todos comemos el mismo pan. Un cuerpo, una sangre, una asamblea, un pueblo, esto es la Iglesia de Jesús.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Celebrante
Unidos en un mismo Pan y en el mismo Vino, oremos a Jesús que ha querido
quedarse sacramentalmente entre nosotros y digámosle:
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Por la Iglesia, los obispos y los sacerdotes para que el Cuerpo
y la Sangre de Cristo sean alimento y bebida para todos ellos y que celebren con fe la eucaristía y distribuyan con alegría a los fieles el pan de vida. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Por los gobernantes Para que el Cuerpo del Señor, que hoy recorre las calles de los pueblos y las ciudades, transforme a su paso los corazones de cada uno de ellos y que hagan todo lo que este a su alcance para que no falte el pan en la mesa de los hombres. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Por nuestra Capellania y nuestras comunidades para que domingo tras domingos agradezca al Señor su generosidad y su presencia entre nosotros. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Para que el Cuerpo y la Sangre de Cristo sean alimento y bebida para todos
los hombres y mujeres que tienen hambre y sed de Dios. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Te pedimos, Padre, por nuestra comunindad de habla hispana, formadas por personas tan diferentes, para que el Señor que se nos da como alimento nos
ayude a vivir en comunión de amor los unos con los otros. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Para que el Cuerpo y la Sangre de Jesús sean viático eficaz por todos los alejados de la felicidad de Dios, por los que sufren en su cuerpo la enfermedad, el hambre o la desesperación. Que nosotros sepamos ayudarles. Roguemos al Señor.
Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

Celebrante:
Escucha, Señor, nuestras oraciones, sé Tú nuestro único alimento, sacia nuestra
hambre y sed de Ti, para que fortalecidos en tu amor, nos dispongamos a celebrar
contigo el banquete eterno del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Moniciones Solemnidad de La Santisima Trinidad – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos Hermanos a nuestra celebracion en la Santísima Trinidad. Ha terminado el tiempo de Pascua y Pentecostés fue la última celebración de ese tiempo de gloria.
Como bautizados, hemos sido llamados a participar de este amor íntimo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se nos ha dado la Trinidad como modelo de la comunidad. Nuestras vidas deben reflejar el amor de Dios, su paz y su unidad.
Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

La Primera lectura nos dice que siempre hay un día para experimentar el amor y el perdón de Dios. El Éxodo nos cuenta el encuentro de Moisés con Dios en el Sinaí. Y cómo Dios se hace nómada y caminante con el pueblo en la aventura del desierto.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la segunda lectura el saludo de Pablo a sus comunidades siempre es trinitario. El saludo al principio de la eucaristía es también trinitario. Dios nos da el amor, Cristo nos da la gracia y el Espíritu nos da la comunión y crea la común unión de los cristianos con Dios y con los hermanos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
El Espíritu de Dios nos hace llamar a Dios Abba, Padre; por eso podemos orar con confianza filial y decir:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que Dios Padre, lleve el mundo a su plenitud y haga nacer aquel ciclo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la humanidad encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor semejante al suyo. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Espíritu del Señor sea padre para los pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que la celebración del Sacramento del amor nos acerque a la intimidad del Dios uno y Trino que nos habita. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de Jesus, para que nuestro Señor les conceda fortaleza y la Paz. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Padre, Tú que nos diste el Espíritu que nos hace hijos tuyos, y en Jesús nos mostraste el camino que conduce a Ti: escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe y envíanos a anunciar el Evangelio y a hacer discípulos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Lecturas – Decimosegundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (20, 10-13)
“Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: ‘Denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él’.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 68

Escúchame, Señor, porque eres bueno.

Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae.


Escúchame, Señor, porque eres bueno.

A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.


Escúchame, Señor, porque eres bueno.

Se alegrarán, al verlo, los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita.


Escúchame, Señor, porque eres bueno.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (5, 12-15)
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el pecado de un solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también ustedes serán mis testigos.
Aleluya.

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (10, 26-33)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (8, 2-3. 14-16)
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.
El te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 147

Bendito sea el Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
a Dios ríndele honores, Israel.
El refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa.

Bendito sea el Señor.

El mantiene la paz en tus fronteras,
con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje
y su palabra corre velozmente.

Bendito sea el Señor.

Le muestra a Jacob sus pensamientos,
sus normas y designios a Israel.
No ha hecho nada igual con ningún pueblo
ni le ha confiado a otro sus proyectos.

Bendito sea el Señor.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10, 16-17)
Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre?
Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya

Evangelio †

Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 51-58)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él.
Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad de la Santísima Trinidad – Ciclo A (2017)

Primera Lectura

Lectura del libro del Exodo(34, 4-6. 8-9)
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí,llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.
Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: “Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”.
Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: “Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Daniel 3

Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito seas, Señor,
Dios de nuestros padres.
Bendito sea tu nombre santo y glorioso.

Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito seas en el templo
santo y glorioso.
Bendito seas en el trono de tu reino.

Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito eres tú, Señor,
que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines.
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo.
Bendito seas, Señor, para siempre.

Bendito seas, Señor, para siempre.

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios (13, 11-13)

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía.
Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.
Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.
Los saludan todos los fieles.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (3, 16-18)

Gloria a ti, Señor.

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.