Moniciones Triduo Pascual – Ciclo A

Jueves Santo de la Cena del Señor

MONICIONES DE ENTRADA

[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]
Buenas noches, queridos hermanos: con la Misa vespertina de hoy damos comienzo al sagrado Triduo Pascual. En el Triduo Pascual celebramos, como Iglesia, los grandes misterios de nuestra salvación: el viernes de Cristo muerto, el sábado de Cristo sepultado y el domingo de Cristo resucitado. Estos días no son un simple recuerdo, en ellos se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua: el paso del Señor de este mundo al Padre. Que todos saquemos muchos frutos de estas celebraciones y nos unamos en íntima comunión con Cristo. Como signo de gratitud por estos dones, todos unidos entonemos el canto de entrada.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

INSTRUCCIÓN PARA MONAGUILLOS:Mientras se canta el Gloria se tocan las campanas y no vuelven a tocarse hasta la Vigilia Pascual.

MONICION PRIMERA LECTURA

Los israelitas hacían cada año la Cena de Pascua con la que conmemoraban su liberación de Egipto. Es la misma Última Cena que Cristo, como buen israelita, realiza con sus discípulos, inaugurando para todos una nueva liberación del egoísmo y del mal que a todos tantas veces nos domina.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Esta segunda lectura nos recuerda la tradición en la Iglesia de la Cena del Señor. La Eucaristía es el Sacramento de la unión y del servicio a los demás.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
En esta tarde en la que anticipamos el misterio pascual de Cristo y celebramos su amor, oremos con cordial confianza al autor de nuestra salvación y a cada intención respondemos:
“Escucha Señor, nuestra oración”.

En esta tarde santa, en la que Cristo hecho Eucaristía, se da a su Iglesia pidamos por ella, para que proclame a nuestra humanidad la fuerza salvadora del Sacramento del Amor. Oremos a Cristo, Pan de vida.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

En esta tarde santa, en que Jesús quiso prolongar su sacerdocio eterno, oremos por el Santo Padre y por todos los que han sido ungidos para actualizar el sacrificio redentor de Cristo, para que encarnen en sus vidas lo que celebran en el altar. Oremos a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

En esta tarde santa, en la que Cristo fue entregado por uno de sus amigos, oremos por los que hoy le traicionan derramando sangre inocente, profanando el amor, renegando de su fe; para que la fuerza del misterio que celebramos se haga vida en sus corazones y en los de todos los que fuimos predestinados para el amor. Oremos a Cristo, nuestra Víctima Pascual.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

En esta tarde santa, en la que Jesús nos quiere unidos en comunión, oremos por el pueblo de Israel y por los que no le reconocen como el Mesías de Dios, el Salvador que tenía que venir. Oremos a Cristo, nuestro Salvador.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

En esta tarde santa, en la que Cristo oró por sus amigos, oremos por nuestra Comunidad parroquial, por nuestros enfermos, por los que entregan su vida por el Evangelio, por los que no podrán celebrar estos misterios, y por los que viven alejados de Dios; para que el paso del Señor les alcance la paz, la salud, el perdón y el gozo de su cercanía y amistad. Oremos a Cristo, nuestro hermano.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

PEn esta tarde santa, en que Jesús nos dejó el mandato del amor como signo de su pertenencia; oremos por todo el Pueblo de Dios, para que reunido en torno al banquete Pascual, y alimentado de su Cuerpo y de su Sangre, seamos capaces de crear una fraternidad universal rompiendo las ataduras del egoísmo y de todo pecado, siendo constructores de la paz y la justicia que Él nos mereció. Oremos a Cristo, Príncipe de la paz.
“Escucha Señor, nuestra oración”.

Celebrante:
Señor Jesús, que antes de derramar tu Sangre por nuestra salvación quisiste quedarte en la Eucaristía para ser nuestro alimento y nuestra vida, concédenos gustar el Sacramento del amor y ser signos de tu presencia en medio de los hombres. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Viernes Santo de la Pasión del Señor

INSTRUCCIÓN: 
Hoy NO se celebra la Santa Misa. Recordamos cuando Jesús muere en la cruz.
No hay moniciones de entrada ni antes de cada lectura, ni ofertorio, ni consagración de especies eucarísticas, pero se realiza comunión eucarística. Se extiende sólo un mantel sobre el altar, recordando el Sudario que se utilizó para envolver el cuerpo nuestro Señor Jesucristo.

La celebración de la Pasión del Señor se compone de tres partes

  • Liturgia de la Palabra: Se leerá la pasión de Cristo
  • Adoración de la Cruz y
  • Santa Comunión.

De preferencia habría que omitir la mayoría de canto y música durante la ceremonia para concentrarnos en la oración, la lectura, la meditación, la evaluación de la vida, el compartir elsufrimiento de Jesús.

  1. Liturgia de La Palabra

  • Para la procesión de Entrada, el ministro celebrante y los ministros sagrados en completo silencio llegan al pie del altar, se postran, y oran en silencio por algunos instantes. (No hay canto de entrada)
  • El sacerdote sube los escalones del altar y lo besa.
  • Estando todos sentados, se realizan las dos primeras lecturas con el respectivo salmo.
  • Se lee el Evangelio de la Pasión según San Juan y al llegar a la parte que dice que nuestro Señor entregó su espíritu todos se arrodillan, y, quedan así por algunos instantes.

INSTRUCCIÓN:
La oración universal se dice en tono simple o, si se hacen las invitaciones: Nos ponemos de rodillas -o- Nos ponemos de pie, en tono solemne.

ORACIÓN UNIVERSAL
Guía: Hoy nuestra oración toma un tono más solemne, y sobre todo quiere ser una oración que alcance a todos. Para que a todos llegue la salvación que nace de la vida entregada por Jesús en la cruz. Por eso a cada intención todos rezaremos un momento de en silencio, y después de la oración del celebrante todos responderemos con nuestro Amén. Pongámonos en pie.

1.Por la Santa Iglesia
Oremos por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

2. Por el Papa
Oremos por nuestro Santo padre el Papa Benedicto XVI, para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del pueblo santo de Dios.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3. Por todos los ministros y por los fieles
Oremos también por nuestro obispo Denis, por todos los obispos, presbíteros y diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, cuyo espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

4. Por los catecúmenos
Oremos por los catecúmenos, para que Dios nuestro Señor les ilumine interiormente, les abra con amor las puertas de la Iglesia, y así encuentren en el bautismo el perdón de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro Señor.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, que haces fecunda a tu Iglesia dándole constantemente nuevos hijos, acrecienta la fe y la sabiduría de los catecúmenos, para que, al renacer en la fuente bautismal, sean contados entre los hijos de adopción. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. Por la unidad de los cristianos
Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han conocido.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

6. Por los judíos
Oremos por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por los profetas. Para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza que selló con sus padres; y de este modo sean, en todo lugar, portadores de paz y de espíritu de concordia.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán y su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

7. Por los que no creen en Cristo
Oremos por los que no creen en Cristo: los musulmanes, los budistas, los hinduistas, los hombres y mujeres de todas las religiones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también ellos el camino de la salvación.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

8. Por los que no creen en Dios
Oremos por los que no creen en Dios: por los que no lo conocen, y por los que, conociéndolo, no se sienten atraídos a la fe. Para que por la rectitud y sinceridad de s vida alcancen el premio de llegar a él.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que te busquen y, cuando te encuentren, descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

9.Por los gobernantes
Oremos por los gobernantes de todas las naciones. Para que Dios nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y la libertad de todos los seres humanos; que trabajen decididamente al servicio de una vida más digna para toda persona, y se esfuercen por lograr que los países más pobres puedan salir de la situación injusta en que se encuentran.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de todos los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

10. Por los que se encuentran en alguna tribulación
Oremos a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de toda falsedad, del hambre y la miseria. Oremos por los que sufren los horrores de la guerra, de las dictaduras crueles, de la tortura, del terrorismo y de toda violencia. Oremos también por los perseguidos y encarcelados, y por los que son tratados injustamente por los hombres. Oremos por las familias que están en situaciones difíciles, por los que no tienen trabajo, por los pobres. Y oremos por los que son víctimas del racismo, por los emigrantes y desterrados, por los que se encuentran solos, por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren.

Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:

Sacerdote
: Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en su tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

  1. Adoración de la Santa Cruz

Terminada la oración universal, se hace la adoración solemne de la santa Cruz:

  • El diácono, u otro ministro idóneo, con los ministros, se dirige a la sacristía, de donde trae procesionalmente la Cruz, cubierta con un velo morado.
  • Se dirige a través de la iglesia hasta el centro del presbiterio, acompañado de dos ministros con velas encendidas.

El sacerdote, de pie ante el altar, de cara al pueblo, recibe la Cruz, descubre un poco su extremo superior, la eleva y canta, ayudado por el diácono o, si es necesario por el coro, la siguiente oración:

†Sacerdote: Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavado el salvador del mundo.
Todos: Venid y adoremos.

Terminado el canto, todos se arrodillan y adoran en silencio, durante unos instantes, la Cruz que el sacerdote, de pie, mantiene en alto.

Enseguida el sacerdote descubre el brazo derecho de la Cruz y, elevándola de nuevo, comienza a cantar (en el mismo tono que antes)

†Sacerdote: Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavado el salvador del mundo.
Todos: Venid y adoremos.

Y se prosigue como la primera vez. Finalmente, descubre por completo la Cruz y, volviéndola a elevar, comienza por tercera vez:

†Sacerdote: Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavado el salvador del mundo.
Todos: Venid y adoremos.

  1. Santa Comunión

La última parte del ritual de este día es la Santa Comunión,

  • Estando para terminar la Adoración de la Cruz, se encienden las velas del altar y se va en silencio, en procesión, a la capilla donde están las hostias consagradas. La procesión trae de vuelta la Santa Reserva, las partículas consagradas. En este momento se puede entonar un canto a la Cruz.
  • Cuando la procesión regresa, el celebrante coloca en el altar del Santísimo Sacramento. Dice (Orad hermanos), etc, pero nadie responde, y luego viene la oración del Padre Nuestro con su prefacio.
  • El celebrante no dice, la Paz del Señor, ni la oración de apertura antes de la comunión, por qué no se da la paz este día.
  • Se hace la fracción como en la misa ordinaria, se dice la tercera oración antes de la comunión y el “Señor no soy digno”.
  • Por último, se comulga, se realizan las abluciones y se sale en silencio.
  • El celebrante no dice: “El Señor esté con ustedes”, porque el único sacerdote, Jesucristo estaba muerto y no puede hablar, y ya no está con nosotros.

Sábado de Gloria – Vigilia Pascual en la noche santa

INSTRUCCIÓN:

Lucernario
En un lugar adecuado, fuera de la iglesia, se prepara un fuego que llamee. Congregado ahí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual. No se usan ni la cruz procesional, ni los ciriales.

El sacerdote y los fieles se signan, mientras él dice: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseguida saluda al pueblo, como de costumbre, le hace una breve monición sobre la vigilia de esta noche, con estas palabras u otras semejantes:

Monición de Entrada
† Sacerdote.

Hermanos:
En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Conmemoremos, pues, juntos, la Pascua del Señor, escuchando su palabra y participando en sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con él para siempre en Dios.

Enseguida el sacerdote bendice el fuego, diciendo con las manos extendidas:

Bendición del Fuego
† Sacerdote.
Oremos:

Dios nuestro, que por medio de tu Hijo comunicaste a tus fieles el fuego de tu luz, santifica † este fuego nuevo y concédenos que, al celebrar estas fiestas pascuales, se encienda en nosotros el deseo de las cosas celestiales, para que podamos llegar con un espíritu renovado a las fiestas de la eterna claridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Preparación del cirio
Una vez bendecido el fuego nuevo, uno de los ministros lleva el cirio pascual ante el celebrante. Éste, con un punzón, grava una cruz en el cirio. Después, traza sobre él, la letra griega Alfa, y, debajo, la letra Omega; entre los brazos de la cruz traza los cuatro números del año en curso, mientras dice:

† Sacerdote.
Cristo ayer y hoy,
traza la línea vertical;
Principio y fin,
traza la línea horizontal;
Alfa
traza la letra Alfa, arriba de la línea vertical;

y Omega
traza la letra Omega, debajo de la línea vertical;
Suyo es el tiempo
traza el primer número del año en curso, en el ángulo superior izquierdo de la cruz;
y la eternidad.
traza el segundo número del año en curso, en el ángulo superior derecho;
A él la gloria y el poder,
traza el tercer número del año en curso, en el ángulo inferior izquierdo;
por los siglos de los siglos.
Amén.
traza el cuarto número del año en curso, en el ángulo inferior derecho.

Después de haber trazado la cruz y los demás signos el sacerdote puede incrustar en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz diciendo al mismo tiempo:

  1. Por sus santas llagas
  2. gloriosas,
  3. nos proteja
  4. y nos guarde
  5. Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

El celebrante enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu.

Procesión
Prepárense suficientes velas para todos los fieles que participen en la Vigilia.
En la puerta de la iglesia, el diácono se detiene y elevando el cirio, canta:

Luz de Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.

El sacerdote enciende su vela de la llama del cirio pascual.
Enseguida el diácono avanza hasta la mitad de la iglesia, se detiene y elevando el
cirio, canta por segunda vez:

Luz de Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.

Todos encienden su vela de la llama del cirio pascual y avanzan. Al llegar ante el altar, el diácono, vuelto hacia el pueblo, eleva el cirio y canta por tercera vez:

Luz de Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.

A continuación el diácono o acolito, pone el cirio pascual en el candelabro que está preparado junto al ambón o, en medio del presbiterio. Y entonces se encienden las luces de la iglesia, con excepción de las velas del altar.

Todos los fieles escuchan el anuncio del Pregón Pascual con sus velas encendidas.

Pregón Pascual

INSTRUCCIÓN:

Al completar el pregón pascual todos apagan sus velas y se sientan, se lee la Monición de Entrada para dar inicio a la Liturgia de la palabra, que consiste de 3 Lecturas del antiguo testamento, seguidas de la epístola y el evangelio.

No se dicen moniciones antes de cada lectura

Monición de Entrada

Hermanos, habiendo iniciado solemnemente la Vigilia Pascual, escuchemos con recogimiento la palabra de Dios. Meditemos cómo, en la antigua alianza, Dios salvó a su pueblo y en la plenitud de los tiempos, envió al mundo a su Hijo para que nos redimiera. Oremos para que Dios lleve a su plenitud la obra de la redención realizada por el misterio pascual.

INSTRUCCIÓN:

Al completar el último salmo responsorial y la oración correspondiente, se encienden las velas del altar, y el sacerdote entona el himno Gloria a Dios en el cielo, que todos prosiguen, mientras se tocan las campanas a toda fuerza y sin parar.

Se dice Gloria.

Terminado el himno, el sacerdote dice la oración colecta, como de ordinario y se procede con la lectura de la Epístola seguida del Aleluya y el Evangelio.

INSTRUCCIÓN:

Después de la homilía se pasa a la liturgia bautismal. El sacerdote con los ministros se dirige a la fuente bautismal, si es que ésta se encuentra a la vista de los fieles. De lo contrario se pone un recipiente con agua en el presbiterio.

El coro, el sacerdote o uno de los lectores entonan las letanías de los Santos, a las que todos responden, estando de pie (por razón del Tiempo Pascual).

Letanías de los Santos

Señor, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad de nosotros Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros

San Miguel, ruega por nosotros

Santos ángeles de Dios, rueguen por nosotros

San Juan Bautista, ruega por nosotros

San José, ruega por nosotros

San Pedro y san Pablo, rueguen por nosotros

San Andrés, ruega por nosotros

San Juan, ruega por nosotros

Santa María Magdalena, ruega por nosotros

Sábado de Gloria – Vigilia Pascual

San Esteban, ruega por nosotros

San Ignacio de Antioquía, ruega por nosotros

San Lorenzo, ruega por nosotros

San Felipe de Jesús, ruega por nosotros

Santas Perpetua y Felícitas, rueguen por nosotros

Santa Inés, ruega por nosotros

San Gregorio, ruega por nosotros

San Agustín, ruega por nosotros

San Atanasio, ruega por nosotros

San Basilio, ruega por nosotros

San Martín, ruega por nosotros

San Benito, ruega por nosotros

Beato Juan Bautista Scalabrini, ruega por nosotros

San Carlos Borromeo, ruega por nosotros

Santos Francisco y Domingo, rueguen por nosotros

San Francisco Javier, ruega por nosotros

San Juan María Vianney, ruega por nosotros

Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros

Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros

Santa Teresa del Niño Jesús, ruega por nosotros

San Juan Diego, ruega por nosotros

Todos los santos y santas de Dios, rueguen por nosotros

Muéstrate propicio, líbranos, Señor

De todo mal, líbranos, Señor

De todo pecado, líbranos, Señor

De la muerte eterna, líbranos, Señor

Por tu encarnación, líbranos, Señor

Por tu muerte y resurrección, líbranos, Señor

Por el don del Espíritu Santo, líbranos, Señor

Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos

INSTRUCCIÓN:

Si no hay bautismos el sacerdote procede a la bendición del agua. Se invita a la comunidad a ponerse de pie y teniendo en sus manos las velas encendidas, hacen la renovación de las promesas del bautismo. El sacerdote rocía al pueblo con el agua bendita, mientras todos cantan algún canto de índole bautismal. Hecha la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, en donde, omitido el Credo, dirige la Oración Universal.

Oración de los fieles

Celebrante: El sepulcro está vacío y Cristo ha resucitado. Por eso, nuestraesperanza no fallará. Oremos al Dios de la vida que resucitó a Cristo de entre los muertos, y digámosle: Te rogamos, óyenos.

Para que la fuerza que brota del triunfo de Cristo sobre la muerte, fortalezca al Papa y a cuantos dirigen la Iglesia, de modo que proclamen con sabiduría que la Pascua es el misterio total de Jesucristo, en el que todo alcanza su culminación. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Para que la victoria de Cristo nos confirme en la certeza de que nos amó y se entregó por nosotros, que ha resucitado y vive; y que es perfecto su poder para salvar y liberar a los que por Él se acercan a Dios. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Para que nuestros hermanos que hoy serán incorporados a la Iglesia mediante el Bautismo, sean iluminados con la luz del Resucitado, y Él los haga testigos de la Vida, signos de esperanza y garantía de la fidelidad de Dios. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Para que todos los que sufren, los que no se saben redimidos, los que no tienen fe, en esta noche acojan en su corazón el don del amor de Dios, y animados por la fuerza que brota del sepulcro vacío, se comprometan en la construcción de la civilización del amor. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Para que la celebración de la Pascua nos haga proclamar con nuestras vidas la pertenencia a Cristo, que habiendo resucitado nos ganó para la vida nueva y eterna. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Para que cuantos han muerto esperando ver a Cristo glorioso, participen con Él en la victoria de su Resurrección. Oremos.

Te rogamos, óyenos.

Celebrante:
Atiende, Padre bueno, nuestras oraciones, y haz que prolonguemos en nuestras vidas lo que esta noche santa celebramos en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Domingo de la Resurrección del Señor

MONICIONES DE ENTRADA

[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]
Buenos dias, queridos Hermanos y Hermanas: ¡Felices Pascuas de Resurrección! Cristo ha vencido a la muerte. Por nuestro bautismo tenemos una vida con Él. En la alegría de esta Pascua, nos encontramos aquí reunidos en torno de Jesús, el Señor resucitado. Él nos convoca para que vivamos su vida, para que nos llenemos de amor y de su paz. Lleno de alegría y esperanza comencemos nuestra liturgia cantando con mucho entusiasmo.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura San Pedro nos relata hoy a nosotros el resumen de la vida de Jesús. El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él. Él murió, pero Dios lo resucitó. Escuchemos este gran mensaje.

MONICION SEGUNDA LECTURA

El Bautismo hace al cristiano participar de la vida gloriosa. San Pablo nos exhorta a mostrar con obras concretas una vida renovada y distinta. Pongamos atención, hermanos y hermanas.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Cristo ha resucitado y vive para interceder por nosotros. Como pueblo renovado por la Pascua de Jesucristo, oremos diciendo:
Te glorificamos, Señor.

Porque con tu resurrección has vencido las tinieblas dando muerte al pecado y nos ofreces la vida en plenitud. Oremos
“Te glorificamos, Señor

Porque Tú eres el Viviente, el que nos renueva y nos permite vivir una vida nueva. Oremos
“Te glorificamos, Señor

Porque tu resurrección ha colmado de alegría a todos los pueblos y les abre esperanzas de paz y libertad. Oremos
“Te glorificamos, Señor

Porque hoy enriqueces a tu Iglesia con la vida de los nuevos bautizados. Oremos
“Te glorificamos, Señor

Celebrante:
Te glorificamos y te pedimos que tu gracia renueve nuestras vidas, las sumerja en tu misterio y un día disfrutemos en plenitud de tu resurrección.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

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