Moniciones Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este V Domingo del tiempo Cuaresma. El Señor nos exhorta a que meditemos determinadamente en su promesa de ofrecernos una vida nueva más allá de esta vida temporal. Las lecturas de hoy nos preparan muy bien a la Pascua: nos ayudan a fijar nuestros ojos en Jesús, en su camino hacia la cruz y hacia la vida nueva

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Del profeta Ezequiel leemos hoy, no el famoso oráculo de los huesos que revivirán, sino unas palabras esperanzadoras para los desterrados: “abriré vuestros sepulcros y os traeré a la tierra de Israel… os infundiré mi espíritu y viviréis”.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Las afirmaciones que leemos hoy, de la carta de San Pablo a los Romanos, son ciertamente valientes y nos dan un mensaje de esperanza de cara a la resurrección de los muertos, por el Espíritu que habita en nosotros.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Al único Señor del que viene la misericordia y la vida, la redención copiosa, Invoquémosle diciendo: SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS
 
Por la Iglesia, para que, encaminada hacia la celebración de la Pascua, siga anunciándonos al que es la Resurrección y la vida. …Roguemos al Señor.
SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS 

Por los que gobiernan las naciones, para que al encaminados hacia la Pascua, ese paso de la muerte a la vida, promuevan leyes que defiendan la vida desde el seno materno…. Roguemos al Señor.
SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS 

Para que Dios sea el consuelo de los que lloran la muerte de sus seres queridos, les dé la paz y los haga esperar con fe en la resurrección definitiva. …Roguemos al Señor.
SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS

Para que la celebración de esta Eucaristía aumente nuestra gratitud por la vida nueva que nos viene de Cristo, y ésta se traduzca en alegría y gozo…. Roguemos al Señor.
SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS

Por nosotros aquí reunidos, para que después de haber escuchado el Evangelio de hoy nos demos cuenta que ninguna tentación es más fuerte que Dios y que se nos despierte el hambre y sed de su palabra…Roguemos al Señor.
SEÑOR VEN Y CAMINA CON NOSOSTROS 

Celebrante:
Dios de la vida y de la historia, mira con piedad las oraciones de tu pueblo, y haz que los que esperamos en Ti nunca nos veamos defraudados.. Por Jesucristo nuestro señor.
Amén

Lecturas – Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (37, 12-14)

Esto dice el Señor Dios:
“Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.
Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.
Entonces les infundiré a ustedes mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 129

Perdónanos, Señor, y viviremos.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.


Perdónanos, Señor, y viviremos.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.


Perdónanos, Señor, y viviremos.

Confío en el Señor, mi alma
espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor, mucho
más que a la aurora el centinela.


Perdónanos, Señor, y viviremos.

Como aguarda a la aurora el centinela,
aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades.


Perdónanos, Señor, y viviremos.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 8-11)

Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (11, 1-45)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.
Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.
Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar ahí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de ahí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

MOINICIONES CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – Ciclo A

Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este III Domingo del tiempo Cuaresma.  También llamado el domingo de la Luz. Cristo nos permite ver. Cura nuestra ceguera y nos muestra la belleza del mundo que nos rodea. Jesús es luz y camino. Verdad y vida..

Nos ponemos de pie por favor y abandonados en la providencia divina, nos preparamos para celebrar esta Santa Misa.  Entonemos el canto de entrada y recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 
MONICION PRIMERA LECTURA
Esta lectura nos cuenta como David es ungido Rey de Israel por Samuel. Es una búsqueda minuciosa y el relato nos da muchos detalles. Es la búsqueda del bien.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Estamos en el domingo de la luz. San Pablo en su carta a los fieles de Éfeso, también invoca la luz de Cristo y nos pide que caminemos como hijos de la Luz.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, con confianza filial y con sencillez de corazón acudamos a nuestro Padre del cielo, y en nombre de la humanidad supliquémosle diciendo: Bendícenos y santifícanos, Señor”
 
Por el Papa Francisco, los obispos y sacerdotes para que sean siempre luz que alumbre sin descanso las tinieblas de este mundo…Roguemos al Señor.
Bendícenos y santifícanos, Señor
 
Por los que dirigen las naciones para que centren sus esfuerzos en ayudar a los más necesitados de la sociedad… Roguemos al Señor.
Bendícenos y santifícanos, Señor
 
Para que los más necesitados encuentren realmente esa mano providente de Dios que les ayude a aliviar su situación falta de lo necesario para la sobrevivencia…Roguemos al Señor.
Bendícenos y santifícanos, Señor

Por los que preparamos con ilusión la Pascua del Señor, para que aprovechemos este tiempo favorable y demos paso a la luz en nuestros corazones….Roguemos al Señor.
Bendícenos y santifícanos, Señor
 
Por nosotros que este día hemos escuchado la palabra de Dios, para que esa palabra sea lámpara a nuestros pies y nos permita iluminar a los que viven en tinieblas….Roguemos al Señor.
Bendícenos y santifícanos, Señor
 
Celebrante:
Gracias, Señor, por escuchar nuestras oraciones; danos tu gracia para construir una sociedad nueva, y haz que tu amor sea el móvil de nuestro obrar. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

 

MONICIONES TERCER DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A

Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este III Domingo del tiempo Cuaresma.  La Palabra de Dios en las lecturas de hoy nos continúa guiando en nuestro camino cuaresmal hacia la Pascua. El tema de la sed y del agua coincide ahora tanto en la primera lectura como en el evangelio.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
La página que leeremos del libro del Éxodo, nos presenta un episodio  de rebelión y protesta por parte del pueblo hacia Moisés: episodio que ha quedado en la historia de Israel como “el día de Meribá y Massá en el desierto”..

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo resalta en esta lectura la salvación que nos ha venido de Cristo,por medio de él y de su entrega pascual, y precisamente cuando todavía éramos enemigos de Dios y pecadores.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Acudamos a Dios que nos da la gracia de creer en su poder y que nos salva. Digamos juntos: Te rogamos, óyenos”

Para que Jesús, que derramó su sangre por nuestra salvación, haga que la Iglesia dé la vida que recibe de Él a todos los que buscan a Dios…Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos”

Por el Papa, obispos y sacerdotes, para que el Espíritu Santo les siga nutriendo su fe, para guiar a la Iglesia aún en los momentos más conflictivos de su historia… Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos” 

Por los gobernantes de nuestro país, para que sepan administrar con sabiduría los bienes del Estado…Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos”

Para que el hambre y la sed de quienes carecen de lo necesario para el sustento diario, sea suplido por quienes han recibido de Dios abundancia material…Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos” 

Para que cuantos vivimos el gozo de nuestra salvación tengamos un corazón agradecido y vivamos al servicio de nuestros hermanos más necesitados…Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos” 

Celebrante:
Dios y Padre nuestro, escucha nuestros ruegos, haz que escuchemos tu voz, acojamos tu salvación y vivamos el mandamiento del amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

Lecturas – Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del primer libro de Samuel (16, 1. 6-7. 10-13)

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: “Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete”.
Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó: “Este es, sin duda, el que voy a ungir como rey”. Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”.
Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: “Ninguno de éstos es el elegido del Señor”. Luego le preguntó a Jesé: “¿Son éstos todos tus hijos?” El respondió: “Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño”. Samuel le dijo: “Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue”. Y Jesé lo mandó llamar.
El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es”. Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 22

El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.


El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.


El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.


El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término.


El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (5, 8-14)

Hermanos: En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en las obras estériles de los que son tinieblas.
Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que ellos hacen en secreto da rubor aun mencionarlas, al ser reprobadas abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.
Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (9, 1-41)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?” Jesús respondió: “Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo”.
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé” (que significa ‘Enviado’). El fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”. Y le preguntaban: “Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?” El les respondió: “El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’. Entonces fui, me lavé y comencé a ver”. Le preguntaron: “¿En dónde está él?” Les contestó: “No lo sé”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. El les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?” Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?” El les contestó: “Que es un profeta”.
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: “¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres contestaron: “Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo”. Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: ‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Contestó él: “Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo”. Le preguntaron otra vez: “¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” Les contestó: “Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?” Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: “Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene”.
Replicó aquel hombre: “Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?” El contestó: “¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. El dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: “Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos”. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él preguntaron: “¿Entonces, también nosotros estamos ciegos?” Jesús les contestó: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Exodo (17, 3-7)

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”. Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”.
Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor,
que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (5, 1-2. 5-8)

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en la cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, tú eres el Salvador del mundo. Dame de tu agua viva para que no vuelva a tener sed.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (4, 5-42)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, llegó Jesús a n pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. El le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.
La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.
Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. El les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

MONICIONES SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A

Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este II Domingo del tiempo Cuaresma.  Hoy la Palabra de Dios nos va a presentar el prodigio de la Transfiguración del Señor. Jesús nos muestra el camino de conversión, de paz y de amor que trae la Cuaresma.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 
MONICION PRIMERA LECTURA
En la primera lectura, del libro del Génesis, el Señor pide a Abrahán que lo deje todo para iniciar una misión enorme: crear el pueblo de Dios.

MONICION SEGUNDA LECTURA
En esta segunda carta a Timoteo, San Pablo nos comunica, que hemos sido llamados a trabajar por el Evangelio: con tesón y sin dejarnos desanimar, por los sufrimientos o vicisitudes que se nos puedan presentar.
 
ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Oremos a Dios que tiene misericordia de su pueblo y supliquémosle con fe diciendo juntos: Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas”

Por el Papa, los obispos y sacerdotes para que anuncien el Evangelio y por medio de la luz de Cristo, nos transformemos a vivir la caridad, la fraternidad y las buenas obras…Roguemos al Señor.
Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas

Por los gobernantes de las naciones del mundo, para que dejen sus ambiciones egoístas y usen su poder y fuerza para garantizar paz y justicia entre los hombres… Roguemos al Señor.
Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas

Por los niños y los jóvenes, para que la luz de Cristo les ilumine y encuentren su vocación de católicos prácticos, en la vida religiosa o sacerdotal…Roguemos al Señor.
Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas

Por los cristianos que han perdido su fe en Dios y sufren el “sin sentido de la vida”, para que esa gloria que hoy se nos ha manifestado a nosotros, les ilumine también a ellos y puedan acercarse a Dios…Roguemos al Señor.
Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas

Por todos nosotros, los aquí presentes: para que podamos centrarnos en el tema de esta Cuaresma y así vivamos este tiempo de gracia con más entusiasmo y dedicación…Roguemos al Señor.
Que la luz de Jesús transforme nuestras vidas

Celebrante:
Dios todopoderoso, que por el misterio pascual de tu Hijo salvaste a los que el pecado había alejado de Ti; acoge las oraciones que con fe te hemos presentado, y no permitas que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas.
Amén

Moniciones Primer Domingo de Curesma – Cilco A

Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este I Domingo del tiempo Cuaresma. Hoy, Jesús nos convoca para compartir su banquete con nosotros. Nos disponemos a emprender, en compañía de Jesús, su “subida a la Cruz”, para pasar juntamente con él, este año con mayor decisión que en los anteriores, a la vida nueva de la Pascua.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
De las grandes etapas de la historia de la salvación que iremos meditando en las primeras lecturas de los domingos de Cuaresma, hoy empezamos con la primera página del Génesis: después de la admirable creación por parte de Dios, nos encontramos en seguida con la tentación y el pecado.

MONICION SEGUNDA LECTURA
El pasaje de la carta a los Romanos, que hoy escucharemos,  conecta perfectamente a los dos protagonistas de las otras lecturas: Adán y Cristo. Lo que acarreó el pecado del primer Adán -la muerte- ha quedado ampliamente superado por lo que nos ha conseguido el segundo y definitivo Adán, Cristo Jesús: la vida.

 
ORACION DE LOS FIELES
(“¡CONCÉDENOS REAVIVAR EL ESPÍRITU!”)

Celebrante:
Presentemos a Dios nuestro Padre las intenciones y necesidades de todo el mundo y pidámosle con confianza que fortalezca nuestra débil condición. Invoquémosle diciendo:
Concédenos Reavivar el  Espíritu

Para que la Iglesia encarne las actitudes de Jesucristo, y sea signo de la presencia cercana de Dios que da la vida por su pueblo. …Roguemos al Señor.
Concédenos Reavivar el  Espíritu

Para que los gobernantes, que se ven seducidos por el afán de poder y de dominio, se liberen y obren con justicia, busquen el bien común y procuren una vida digna para todos…. Roguemos al Señor.
Concédenos Reavivar el  Espíritu

Por los más desprotegidos de la sociedad, para que el pan de la palabra reavive en ellos las esperanzas de un futuro mejor…Roguemos al Señor.
Concédenos Reavivar el  Espíritu

Para que cuantos se dedican al anuncio del Evangelio en zonas hostiles, o son perseguidos a causa de su fe, experimenten la fuerza de la gracia que los sostiene…. Roguemos al Señor.
Concédenos Reavivar el  Espíritu 

Por nosotros aquí reunidos, para que después de haber escuchado el Evangelio de hoy nos demos cuenta que ninguna tentación es más fuerte que Dios y que se nos despierte el hambre y sed de su palabra…Roguemos al Señor.
Concédenos Reavivar el  Espíritu

Celebrante:
Gracias, Padre, por los dones que abundantes derramas sobre tu pueblo; acoge en tu misericordia cuanto con fe te hemos suplicado, concédenos vivir tu misma vida. Por Jesucristo nuestro señor.
Amén

Lecturas – Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (12, 1-4)

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”. Abram partió, como se lo había ordenado el Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 32

Señor, ten misericordia de nosotros.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.


Señor, ten misericordia de nosotros.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti, Señor, hemos confiado.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1, 8-10)

Querido hermano:
Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Pues Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.
Este don, que Dios ya nos ha concedido por medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad, ahora se ha manifestado con la venida del mismo Cristo Jesús, nuestro salvador, que destruyó la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado: escúchenlo”.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (17, 1-9)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (2, 7-9; 3, 1-7)

Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en las narices un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente, que era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios, dijo a la mujer: “¿Conque Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”
La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del huerto, pero del árbol que está en el centro del jardín, dijo Dios: ‘No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’ ”.
La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”.
La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se las ciñeron para cubrirse.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 60

Misericordia, Señor, hemos pecado.

Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados.


Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas,
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor,
haciendo lo que a tus ojos era malo.


Misericordia, Señor, hemos pecado.

Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.


Misericordia, Señor, hemos pecado.

Devuélveme tu salvación, que regocija,
mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.


Misericordia, Señor, hemos pecado.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (5, 12-19)

Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de un solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios. Tampoco pueden compararse los efectos del pecado de Adán con los fectos de la gracia de Dios. Porque ciertamente, la sentencia vino a causa de un solo pecado y fue sentencia de condenación, pero el don de la gracia vino a causa de muchos pecados y nos conduce a la justificación.
En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucha mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia sobre abundante que los hace justos.
En resumen, así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (4, 1-11)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.