Lecturas – Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (5, 1-3)

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: “Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: ‘Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía’ ”.
Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 121

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

¡Qué alegría sentí cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.


Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.


Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir:
“La paz sea contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.


Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses (1, 12-20)

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, el cual nos ha hecho capaces de participar en la herencia de su pueblo santo, en el reino de la luz.
El nos ha liberado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención, esto es, el perdón de los pecados.
Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas, del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, sin excluir a los tronos y dominaciones, a los principados y potestades. Todo fue creado por medio de él y para él.
El existe antes que todas las cosas, y todas tienen su consistencia en él. El es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que sea el primero en todo.
Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas, del cielo y de la tierra, y darles la paz por medio de su sangre, derramada en la cruz.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (23, 35-43)

Gloria a ti, Señor.

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.
También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Este es el rey de los judíos”.
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Malaquías (3, 19-20)

“Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 97

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Cantemos al Señor al son del arpa,
aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro Rey.


Toda la tierra ha visto al Salvador.

Alégrese el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan.
Que los ríos estallen en aplausos
y las montañas salten de alegría.


Toda la tierra ha visto al Salvador.

Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.


Toda la tierra ha visto al Salvador.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (3, 7-12)

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: “El que no quiera trabajar, que no coma”.
Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (21, 5-19)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” El les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.
Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos (7, 1-2. 9-14)

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epifanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: “¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres”.
El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: “Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes”.
Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: “De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos”. El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos.
Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: “Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 16

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.


Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes,
no tembló mi pisada.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras.


Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos,
bajo la sombra de tus alas escóndeme,
pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro
y al despertarme, espero saciarme de tu vista.


Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (2, 16—3, 5)

Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.
Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo es el primogénito de los muertos; a él sea dada la gloria y el poder por siempre.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (20, 27-38)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”
Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones I Domingo de Adviento – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a este primer domingo de adviento, empieza la Iglesia un nuevo año litúrgico. Con la primera venida de Cristo, su muerte y resurrección y por medio de nuestro bautismo hemos entrado en la etapa final de nuestro caminar hacia Dios, etapa que no se consumará hasta la venida final de Cristo.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Esta lectura está tomada del libro del profeta Isaías. El profeta ve que todos los pueblos vendrán a Sión, que simboliza la Iglesia actual, para que escuchen las enseñanzas del Señor y obedezcan su palabra. Si caminamos a la luz del Señor, nos realizaremos como fruto del Señor y habrá paz universal.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Nosotros los cristianos vivimos una vida de tensiones; vivimos en la presente vida de pecado y oscuridad y también en la nueva época de gracia y luz. San Pablo, en su carta a los romanos, nos exhorta a despertar del sueño porque nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Sabiendo que los hombres estamos siempre bajo la mirada misericordiosa de Dios, nos atrevemos a pedir, y digámosle con fe:
Abre las puertas de tu misericordia”

Padre, te pedimos por las intenciones del Papa Francisco y por las recomendaciones pastorales que continuamente hace, a la Iglesia Universal, sean escuchadas por ti, y sean recibidas y admitidas por todos los pastores y fieles…Roguemos al Señor.
Abre las puertas de tu misericordia

Por los gobernantes del mundo, para que luchen por acabar las diferencias tan marcadas entre ricos y pobres y exista una verdadera solidaridad en el mundo… Roguemos al Señor.
Abre las puertas de tu misericordia

Por la iglesia, peregrina en el mundo: Para que en este Año jubilar toda la iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte como palabra de perdón…Roguemos al Señor.
Abre las puertas de tu misericordia

Por los necesitados, para que nos hagamos cercanos a quien está solo y afligido…. Roguemos al Señor.
Abre las puertas de tu misericordia

Por nosotros: Para que atravesando la Puerta Santa nos dejemos abrazar por la Misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros…Roguemos al Señor.
Abre las puertas de tu misericordia

Celebrante:
Gracias, Padre, porque siempre nos escuchas; mira con piedad nuestras súplicas confiadas, modela nuestros corazones para acoger tu próxima venida, y haz que un día te contemplemos cara a cara y cantemos con los santos tus grandezas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

 

Solemnidad Señor Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Hoy celebramos la fiesta de la Solemnidad de  Jesucristo rey del universo y terminamos el Jubileo extraordinario de la Misericordia, y ya que celebramos el día del Señor, alabemos al que es el rostro misericordioso del Padre celestial. El Jubileo ha sido tiempo de gracia y salvación para que la Iglesia testifique en el mundo que Dios es misericordioso. Todos debemos dejarnos reconciliar con Dios, porque éste ha sido un año oportuno para cambiar de vida. Contemplemos el rostro misericordioso de Cristo, que es como un oasis para todos los que en él confían.

La Misericordia de Dios es el cumplimiento de sus promesas, por eso levanta toda sentencia y no hay mal para quien es fiel a sus palabras. En este año jubilar que ha pasado tenemos que preguntarnos: ¿qué hicimos y que debemos hacer?, ¿cómo vamos a seguir viviendo nuestra relación con Dios, que es profundamente misericordioso? Que la Sagrada Escritura nos ilumine.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 
MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura de hoy está tomada del segundo libro de Samuel. David, el rey ideal, bajo cuyo liderato se unieron todas las tribus israelitas, es la figura del Mesías prometido. La descendencia del rey es Cristo, quien es uno con su iglesia.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
Este pasaje de la carta de Pablo a los colosenses es probablemente un himno bautismal. San Pablo aquí afirma la realeza de Cristo sobre el mundo creado. Cristo es cabeza de la iglesia y de toda creación.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Confiando en la misericordia de Dios, nuestro Padre, que por medio de su
Hijo nos concede lo que necesitamos para el bien de la Iglesia y de todos
los hombres, presentémosle confiadamente nuestras súplicas diciendo: Contamos con tu gran misericordia Señor.

Por la Iglesia; Pidamos para que toda la Iglesia, sienta la urgencia de anunciar la Misericordia de Dios a nuestro mundo…Roguemos al Señor.
Contamos con tu gran misericordia Señor.

Por los gobernantes de nuestro país y nuestra ciudad, para que el Espíritu
Santo los guíe por los caminos de la justicia y la reconciliación
como fruto de la acción misericordiosa de Dios en el mundo…Roguemos al Señor.
Contamos con tu gran misericordia Señor.

Por los cristianos, para que en el Jubileo de la Misericordia hayan experimentado
una auténtica conversión y sean instrumentos de perdón hacia
quien lo necesita.…Roguemos al Señor.
Contamos con tu gran misericordia Señor.

Por los pobres, los afligidos, los abandonados y los que no han experimentado
el perdón, para que entren por la Puerta de la Misericordia,
sabiendo que especialmente para ellos se ha abierto… Roguemos al Señor.
Contamos con tu gran misericordia Señor.

Por todos nosotros, para que el Jubileo haya sido la oportunidad de realizar
las obras de misericordia corporales y espirituales y enriquecernos
con la obtención de la indulgencia…Roguemos al Señor.
Contamos con tu gran misericordia Señor.

Celebrante: Padre clementísimo, concédenos practicar la misericordia con alegría,para que tu pueblo experimente tu perdón que se extiende a toda la vida de tus hijos y esté acompañado por la Madre de Misericordia.  Por Jesucristo, nuestro Señor
Amen

Moniciones XXXIII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos. Reciban nuestro más afectuoso saludo a la Eucaristía del Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. Jesús de Nazaret nos habla hoy de tiempos difíciles. Y nosotros sabemos que tampoco nuestros tiempos son fáciles. Pero, a pesar de todo ello, tenemos la completa fe de que Él estará junto a nosotros hasta el final, hasta la consumación de los tiempos.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta Malaquías nos habla del Día de Yavé, o sea, de la manifestación de Dios en los “últimos tiempos”. Dice que será un día de castigo para los injustos, pero para los justos “brillara el sol de la justicia.”.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, teme que el anuncio del fin del mundo llame tanto la atención a los de Tesalónica que éstos se despreocupen de sus deberes temporales. Por eso les exhorta a la paciencia, a la perseverancia en la fe en la tribulación y en las adversidades.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Pidamos al Dios Paciente y Misericordioso, todo lo que necesitamos diciendo: Señor, dependemos de tu misericordia
 
Por el Papa, oh Dios misericordioso y eterno, nuestro Pastor y Guía, mira con amor a Francisco tu siervo, a quien elegiste como sucesor de san Pedro y pastor de tu rebaño…Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Por la Iglesia, para que nuestras parroquias, sean un oasis de Misericordia. Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Por los gobernantes de las naciones: para que procuren la solución de los graves problemas que afectan a la familia: la educación, la vivienda, el salario…Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.
 
Para que dediquemos nuestro tiempo para acompañar al que está enfermo o prisionero…. Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia.

Por nosotros los aquí reunidos, para que al escuchar con renovada Fe, la Palabra de Dios, nos haga capaces de Misericordia… Roguemos al Señor.
Señor, dependemos de tu misericordia

Celebrante:
Recibe en tu misericordia, Padre, las oraciones de tu Iglesia, reúne a todos los hombres en la confesión de una sola fe y haz que nuestra esperanza no decaiga. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Moniciones XXXII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días):  [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy Jesucristo nos va a hablar de vida eterna y de la Resurrección de todos, siendo Él el primero.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura pertenece al capítulo 7 del Libro de los Macabeos y narra el martirio que siete hermanos sufrieron por confesar y no negar al único Dios verdadero.

MONICION SEGUNDA LECTURA
La epístola de hoy nos presenta a San Pablo preocupadísimo por las dificultades que sufren los cristianos de Tesalónica. Pablo sugiere que no debe haber temor ante los Tiempos Últimos porque tenemos la fuerza de Dios que nos lleva a obrar y hablar bien.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Con la gracia del Espíritu Santo que inspira nuestra oración, pidamos llenos de confianza y digamos con fe: ¡MUESTRANOS TU MISERICORDIA SEÑOR!

Por el Papa Francisco, a quien has querido poner a la cabeza de tu Iglesia.
Concédele, te rogamos, la gracia de edificarla con su palabra y su ejemplo. ….Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por la Iglesia, para que en nuestras parroquias, comunidades, asociaciones y movimientos, y dondequiera que haya cristianos, los hombres puedan encontrar un oasis de misericordia…Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por pobres y necesitados, pidamos saber recibir al extranjero y vestir al desnudo. Roguemos al Señor…
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Para que los jóvenes que se preparan para el sacerdocio o la vida religiosa vivan muy unidos a Jesús a fin de poder dar testimonio de Él en nuestro mundo. Roguemos al Señor.
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Por Nosotros, para que el anuncio de la Misericordia de Dios, alcance nuestra mente y muestro corazón. Roguemos al Señor.
¡ Muéstranos tu misericordia, Señor!

Celebrante:
Tú, que eres la resurrección y la vida, escucha las oraciones de tu Iglesia, fortalece nuestra esperanza y danos un día parte en tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Lecturas – Trigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (11, 22—12, 2)

Señor, delante de ti, el mundo entero es como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero, que cae sobre la tierra.
Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo cuanto existe y no aborreces nada de lo que has hecho; pues si hubieras aborrecido alguna cosa, no la habrías creado.
¿Y cómo podrían seguir existiendo las cosas, si tú no lo quisieras? ¿Cómo habría podido conservarse algo hasta ahora, si tú no lo hubieras llamado a la existencia?
Tú perdonas a todos, porque todos son tuyos, Señor, que amas la vida, porque tu espíritu inmortal, está en todos los seres.
Por eso a los que caen, los vas corrigiendo poco a poco, los reprendes y les traes a la memoria sus pecados, para que se arrepientan de sus maldades y crean en ti, Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 144

Bendeciré al Señor eternamente.

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.


Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.


Bendeciré al Señor eternamente.

Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y narren tus proezas a los hombres.


Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es siempre fiel
a sus palabras y lleno de bondad en sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia.


Bendeciré al Señor eternamente.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (1, 11—2, 2)

Hermanos: Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder, lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y él los glorificará a ustedes, en la medida en que actúe en ustedes la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.
Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones, ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él, tenga vida eterna.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (19, 1-10)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús; pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”.
El bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) (35, 15-17. 20-22)

El Señor es un juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega hasta el cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende y el justo juez le hace justicia.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 39

El Señor no está lejos de sus fieles.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.


El Señor no está lejos de sus fieles.

En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.
Escucha, en cambio, al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas.


El Señor no está lejos de sus fieles.

El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Salva el Señor la vida de sus siervos.
No morirán quienes en él esperan.


El Señor no está lejos de sus fieles.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 6-8. 16-18)

Querido hermano: Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por i medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (18, 9-14)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.