Moniciones XXXI Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a este Trigésimo Primer domingo de tiempo ordinario. Una vez más la palabra de Dios nos habla de la presencia y el amor de Dios hacia nosotros. La sabiduría en el viejo testamento, poco a poco, reveló esa presencia reconciliadora. Cristo, como Hijo del Padre quien buscó y salvó a los pecadores, manifestó de esta manera el gran amor misericordioso de Dios.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El libro de la Sabiduría nos presenta a Dios actuando en la historia con inmenso poder y a la vez con gran compasión y misericordia. Como un padre, Dios corrige al pecador para que se aparte del mal y crea en El y viva.

MONICION SEGUNDA LECTURA
La segunda lectura de hoy nos presenta a San Pablo orando por los fieles de Tesalónica. En su corazón, Pablo pide que sean fieles a su vocación cristiana para que así se manifieste la gloria de Dios.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Con los ojos de la Fe, fijos en nuestro Padre Misericordioso, supliquemos juntos, y digámosle con fe: Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros”

Por la iglesia, para que la Iglesia, Esposa de Cristo haga suya el comportamiento misericordioso de Cristo, que sale a encontrar a todos, sin excluir a nadie…Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por los gobernantes, para que agoten todos los esfuerzos y recursos para conservar sano el ambiente y la naturaleza que Dios nos ha regalado… Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Para que sepamos dar de comer al hambriento y de beber al sediento…Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por los pecadores, para que escuchen la palabra de Dios, se arrepientan y respondan a la gracia que Dios les concede….Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Por nosotros: Para que a través nuestro, anunciemos y testimoniemos la Misericordia de Dios en  el  mundo…Roguemos al Señor.
Dios compasivo y misericordioso, ten piedad de nosotros

Celebrante:
Oye, Padre, las oraciones de tus hijos, y ya que te agrada la humildad de corazón, enséñanos el arte de amar y orar con sencillez y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones XXX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a este Trigésimo domingo de tiempo ordinario. Jesús de Nazaret nos explica la diferencia entre la oración del fariseo, soberbia y fatua; y la del publicano arrepentido, plegaria humilde y realizada desde un corazón afligido.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El Señor es un juez justo e imparcial, que no hace acepción de personas, escucha favorablemente las plegarias del oprimido, del pobre, del huérfano y de la viuda cuando derrama su lamento, ahora bien esta debe ir acompañada de humildad y perseverancia, condiciones básica de toda oración.

MONICION SEGUNDA LECTURA
En nuestra segundad lectura, Pablo de Tarso se despide de Timoteo… y de la vida, ya que pronto iba a ser martirizado. Él ha recorrido el camino indicado por el Señor. ¿Y nosotros? ¿Lo hemos hecho?.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Con la segura esperanza de ser escuchados por nuestro Dios Misericordioso, pidamos por nuestras necesidades, y digámosle con fe:
Padre, rico en misericordia, escúchanos” 

Por la iglesia, para que en la Iglesia, todos anunciemos la Misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio…Roguemos al Señor.
Padre, rico en misericordia, escúchanos

Por los gobernantes del mundo, para que luchen por acabar las diferencias tan marcadas entre ricos y pobres y exista una verdadera solidaridad en el mundo… Roguemos al Señor.
Padre, rico en misericordia, escúchanos

Para que  redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, amparar al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos…Roguemos al Señor.
Padre, rico en misericordia, escúchanos

Por las familias para que el Padre las llene de sus bendiciones, de misericordia y aumente la humildad en cada uno de sus miembros….Roguemos al Señor.
Padre, rico en misericordia, escúchanos

Por nosotros: Para que transmitiendo con nuestros  gestos una gran Misericordia, muchos hombres reencuentren el camino de regreso al Padre…Roguemos al Señor.
Padre, rico en misericordia, escúchanos

Celebrante:
Oye, Padre, las oraciones de tus hijos, y ya que te agrada la humildad de corazón, enséñanos el arte de amar y orar con sencillez y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Moniciones XXIX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a este Vigésimo Noveno Domingo de Tiempo Ordinario. Jesús nos va a pedir que recemos siempre y con insistencia. La parábola del juez malvado y de la pobre viuda nos enseña a que la oración constante siempre alcanza sus objetivos.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura presenta la batalla del pueblo de Israel contra los Amalecitas. Moisés estaba en la cima del monte con sus brazos elevados orando a Yahvé. Esta lectura nos quiere indicar que la victoria del pueblo de Dios se obtuvo gracias a la oración perseverante de Moisés.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo aconseja a Timoteo que insista siempre en la oración y en la enseñanza de la Palabra. Todos tenemos que estar bien preparados ante la venida de Jesús de Nazaret.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Pidamos al Dios compasivo y misericordioso, rico en amor y fidelidad, que escuche a su pueblo diciendo: Felices los misericordiosos.

Por la Iglesia; para que como Iglesia, en nuestro lenguaje y gestos, trasmitamos  Misericordia…Roguemos al Señor.
 Felices los misericordiosos.

Por los gobernantes de todas las naciones; para que sus esfuerzos por la paz y la justicia no sean en vano…Roguemos al Señor.
Felices los misericordiosos.

Pidamos en este Año de Gracia, entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la Misericordia divina…Roguemos al Señor.
Felices los misericordiosos.

Por los perseguidos, los privados de libertad, los enfermos, moribundos, tristes, abatidos, por todos los que padecen algún mal. Roguemos al Señor.
Felices los misericordiosos.

Por nosotros; Para que mantengamos fija la mirada en el Rostro Misericordioso de Dios…Roguemos al Señor.
Felices los misericordiosos.

Celebrante: Padre, escucha nuestros ruegos y ayúdanos a permanecer con los brazos levantados hacia Ti y con la mirada puesta en la meta: Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amen.

Moniciones XXVIII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos. Reciban nuestro más afectuoso saludo a la Eucaristía del Vigésimo Octavo del Tiempo Ordinario. La liturgia de la Eucaristía, que siempre es acción de gracias, nos presenta hoy gratitud de los hombres por el don recibido. Su actuación revela la calidad de su corazón.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
EI leproso Naamán no era del pueblo de Israel. Pero Dios se le manifestó en el “milagro de la curación” y este pagano supo responder con agradecimiento a Dios.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, en esta pequeña carta, anima a su discípulo Timoteo a cumplir su misión con valor y fidelidad. Dios nos ha dado una vida que no puede estar encadenada por ninguna fuerza de la tierra.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Supliquemos a Dios Padre, rico en Misericordia, que escuche nuestras necesidades diciendo: Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Para que como Iglesia, vivamos y testimoniemos la Misericordia con todos los hermanos…Roguemos al Señor.
Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Por todos los habitantes del mundo para que desechen el odio y la venganza, y asuman el amor predicado por Jesús como la mejor herramienta para la convivencia entre todos. Roguemos al Señor.
Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Para que todo el  pueblo cristiano reflexione y practique  durante el Jubileo las obras de misericordia corporales y espirituales…Roguemos al Señor.
Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Por las familias, para que cada día renueven su agradecimiento a Aquel que les regala la vida, la salud y el amor… Roguemos al Señor.
Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Por nosotros los aquí reunidos, para que nunca dudemos del corazón Misericordioso de Dios… Roguemos al Señor.
Que seamos Misericordiosos como Dios Padre.

Celebrante:
Padre misericordioso, escucha las súplicas de tus hijos, purifícanos de nuestros pecados y permítenos dar gloria a tu nombre santo… Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Moniciones XXVII Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días):  [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario. Nuestra oración es habitualmente interesada. Pensamos más en pedir que en adorar. En este domingo la liturgia nos habla de la fe que todo lo puede y que nada espera a cambio.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Vamos a escuchar un bello fragmento del Libro del profeta Habacuc que nos sitúa la verdadera fe dentro del reino de la paz y de la justicia. Y es que resulta totalmente cierta esa frase de Habacuc: “el justo vivirá por su fe”.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Hoy los consejos de Pablo a su discípulo Timoteo se dirigen también a nosotros. Nosotros hemos recibido los dones del Espíritu Santo para el bien de la comunidad. Con nuestra vida y palabras debemos luchar por la “pureza de la fe”.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Pidamos confiados en la intercesión de Jesucristo, el rostro  Misericordioso del Padre y a una sola voz digamos: ¡Por tu misericordia, escúchanos!

Por nuestro Santo Padre el Papa, los Obispos, Sacerdotes y Diáconos, para que prediquen la fe en todas partes del mundo…Roguemos al Señor…
¡Por tu misericordia, escúchanos!

Para que la Iglesia vuelva a hacerse cargo con Misericordia de las debilidades de los hombres…Roguemos al Señor…
¡Por tu misericordia, escúchanos!

Por nuestros jóvenes, para que no tengan miedo antes bien vivan su fe con la fuerza y energía de su juventud. Roguemos al Señor…
¡Por tu misericordia, escúchanos!

Para que en este Año Santo, podamos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales. Roguemos al Señor…
¡Por tu misericordia, escúchanos!

Por nosotros, para que vivamos alegres y confiados, dependiendo de la Misericordia de Dio. Roguemos al Señor…
¡Por tu misericordia, escúchanos!

Celebrante:
Escucha, Señor, nuestras oraciones, acrecienta nuestra fe y no permitas que nunca nos apartemos de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Lecturas – Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Exodo (17, 8-13)

Cuando el pueblo de Israel caminaba a través del desierto, llegaron los amalecitas y lo atacaron en Refidim. Moisés dijo entonces a Josué: “Elige algunos hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana, yo me colocaré en lo alto del monte con la vara de Dios en mi mano”.
Josué cumplió las órdenes de Moisés y salió a pelear contra los amalecitas. Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre del monte, y sucedió que, cuando Moisés tenía las manos en alto, dominaba Israel, pero cuando las bajaba, Amalec dominaba.
Como Moisés se cansó, Aarón y Jur lo hicieron sentar sobre una piedra, y colocándose a su lado, le sostenían los brazos. Así, Moisés pudo mantener en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a los amalecitas y acabó con ellos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 120

El auxilio me viene del Señor.

La mirada dirijo hacia la altura
de donde ha de venirme todo auxilio.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.


El auxilio me viene del Señor.

No dejará que des un paso en falso,
pues es tu guardián y nunca duerme.
No, jamás se dormirá o descuidará
el guardián de Israel.


El auxilio me viene del Señor.

El Señor te protege y te da sombra,
está siempre a tu lado.
No te hará daño el sol durante el día
ni la luna, de noche.


El auxilio me viene del Señor.

Te guardará el Señor en los peligros
y cuidará tu vida;
protegerá tus ires y venires,
ahora y para siempre.


El auxilio me viene del Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3, 14—4, 2)

Querido hermano: Permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.
En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (18, 1-8)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:
“En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ ”.
Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen ustedes acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes (5, 14-17)

En aquellos días, Naamán, el general del ejército de Siria, que estaba leproso, se baño siete veces en el Jordán, como le había dicho Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel. Te pido que aceptes estos regalos de parte de tu siervo”. Pero Eliseo contestó: “Juro por el Señor, en cuya presencia estoy, que no aceptaré nada”. Y por más que Naamán insistía, Eliseo no aceptó nada.
Entonces Naamán le dijo: “Ya que te niegas, concédeme al menos que me den unos sacos con tierra de este lugar, los que puedan llevar un par de mulas. La usaré para construir un altar al Señor, tu Dios, pues a ningún otro dios volveré a ofrecer más sacrificios”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 97

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2, 8-13)

Querido hermano: Recuerda siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los muertos, conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: “Si morimos con él, viviremos con él; si nos mantenemos firmes, reinaremos con él; si lo negamos, él también nos negará; si le somos infieles, él permanece fiel, porque no puede contradecirse a sí mismo”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (17, 11-19)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Habacuc (1, 2-3; 2, 2-4)

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que me escuches, y denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Ante mí no hay más que asaltos y violencias, y surgen rebeliones y desórdenes.
El Señor me respondió y me dijo: “Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1, 6-8. 13-14)

Querido hermano: Te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación.
No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Conforma tu predicación a la sólida doctrina que recibiste de mí acerca de la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (17, 5-10)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería.
¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.