Lecturas – Solemnidad del Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (14, 18-20)

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios altísimo, y bendijo a Abram, diciendo: “Bendito sea Abram de parte del Dios altísimo, creador de cielos y tierra; y bendito sea el Dios altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”.
Y Abram le dio el diezmo de todo lo que había rescatado.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 109

Tú eres sacerdote para siempre.

Esto ha dicho el Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies”.


Tú eres sacerdote para siempre.

Extenderá el Señor desde Sión
tu cetro poderoso
y tú dominarás al enemigo.


Tú eres sacerdote para siempre.

Es tuyo el señorío;
el día en que naciste
en los montes sagrados,
te consagró el Señor antes del alba.


Tú eres sacerdote para siempre.

Juró el Señor
y no ha de retractarse:
“Tú eres sacerdote para siempre,
como Melquisedec”.


Tú eres sacerdote para siempre.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (11, 23-26)

Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.
Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 11-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.
Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: “Despide a la gente para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario”. El les contestó: “Denles ustedes de comer”. Pero ellos le replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”. Eran como cinco mil varones.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta”. Así lo hicieron, y todos se sentaron. Después Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo, pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, para que ellos los distribuyeran entre la gente.
Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró se llenaron doce canastos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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Lecturas – Solemnidad de la Santísima Trinidad – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios (8, 22-31)

Esto dice la sabiduría de Dios:
“El Señor me poseía desde el principio, antes que sus obras más antiguas. Quedé establecida desde la eternidad, desde el principio, antes de que la tierra existiera. Antes de que existieran los abismos y antes de que brotaran los manantiales de las aguas, fui concebida.
Antes de que las montañas y las colinas quedaran asentadas, nací yo. Cuando aún no había hecho el Señor la tierra ni los campos ni el primer polvo del universo, cuando él afianzaba los cielos, ahí estaba yo.
Cuando ceñía con el horizonte la faz del abismo, cuando colgaba las nubes en lo alto, cuando hacía brotar las fuentes del océano, cuando fijó al mar sus límites y mandó a las aguas que no los traspasaran, cuando establecía los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él como arquitecto de sus obras, yo era su encanto cotidiano; todo el tiempo me recreaba en su presencia, jugando con el orbe de la tierra y mis delicias eran estar con los hijos de los hombres”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 8

¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas, que has creado,
me pregunto: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes?


¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos
y todo lo sometiste bajo sus pies.


¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas,
todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas.


¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (5, 1-5)

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
Más aún, nos gloriamos hasta de los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra la virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza, y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (16, 12-15)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad de Pentecostés – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11)

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 103

Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor!
La tierra está llena de tus creaturas.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Si retiras tu aliento,
toda creatura muere y vuelve al polvo.
Pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 8-17)

Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (14, 15-16. 23-26)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les enviará otro Consolador que esté siempre con ustedes, el Espíritu de verdad.
El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama, no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11)

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.
Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.
Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.
Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 46

Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Aplaudan, pueblos todos;
aclamen al Señor, de gozo llenos;
que el Señor, el Altísimo, es terrible
y de toda la tierra, rey supremo.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Entre voces de júbilo y trompetas,
Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios,
al rey honremos y cantemos todos.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Porque Dios es el rey del universo,
cantemos el mejor de nuestros cantos.
Reina Dios sobre todas las naciones
desde su trono santo.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (9, 24-28; 10, 19-23)

Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.
En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Y así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para la salvación de aquellos que lo aguardan, y en él tienen puesta su esperanza. Hermanos, en virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.
Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (24, 46-53)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se apareció a sus discípulos y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto”.
Después salió con ellos fuera de la ciudad, hacia un lugar cercano a Betania; levantando las manos, los bendijo, y mientras los bendecía, se fue apartando de ellos y elevándose al cielo. Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Sexto Domingo de Pascua – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 1-2. 22-29)

En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban de acuerdo con la ley de Moisés, no podrían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.
Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:
“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Pablo y Bernabé, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les trasmitirán, de viva voz, lo siguiente: ‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 66

Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvadora.


Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones


Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios y que le rinda honor
el mundo entero.


Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (21, 10-14. 22-23)

Un ángel me transportó en espíritu a una montaña elevada, y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son el templo. No necesita la luz del sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (14, 23-29)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones Solemnidad del Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo- Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Hoy celebramos la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo. Cristo nos regala su propio Cuerpo y su Sangre, misterio que celebramos en cada Misa. Tenemos su presencia sacramental en el Sagrario, que viene a ser también nuestra fortaleza y nuestra esperanza. Celebremos la Eucaristía participando activamente en este gran misterio de nuestra fe.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura, tomada del libro Génesis presenta a Melquisedec, el sacerdote rey de Jerusalén. Melquisedec ofreció pan y vino y bendijo a Abrahán. Su figura señala al sacerdocio de Cristo, el pan y el vino de la Eucaristía, futuro sacrificio del Nuevo Testamento que hoy celebramos.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
Pablo, en su primera carta a los corintios, de donde está tomada la segunda lectura de hoy, nos da el texto más antiguo del Nuevo Testamento sobre la celebración de la Cena del Señor. Todavía celebramos este mismo rito en la Misa. El Pan de los cielos nos libra del pecado y consagra la alianza de Dios con nosotros.
 
ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Jesucristo, sacerdote de la nueva alianza, nos invita a su mesa y nos ofrece su Cuerpo y Sangre como alimento capaz de restaurar nuestras fuerzas para el camino. Antes de partir su Pan y beber su Vino oremos junto a toda la Iglesia y digamos::
Alimenta a tu pueblo, Señor
 
Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que siempre animen a sus fieles y los alienten con tu Palabra y con el Pan compartido. Roguemos al Señor.
Alimenta a tu pueblo, Señor
 
Por los gobernantes de las naciones: que promuevan la justa distribución de los bienes de la tierra para que a nadie falte lo necesario para vivir con dignidad.. Roguemos al Señor.
Alimenta a tu pueblo, Señor
 
Por los que sufren por falta de alimento o de consuelo para que la labor de los cristianos les haga descubrir en Cristo la verdadera comida y verdadera bebida. Roguemos al Señor.
Alimenta a tu pueblo, Señor

Por nuestro Pueblo: que el paso de Jesús Eucaristía por sus calles, disponga los corazones para acoger su gracia y su amor…. Roguemos al Señor
Alimenta a tu pueblo, Señor
 
Por nosotros y todos los que celebran la Pascua del Señor en la Eucaristía: que al recibir el don de su Pan y de su Vino, nos transformemos en imagen viva de su ser..Roguemos al Señor.
Alimenta a tu pueblo, Señor
 
Celebrante:
Señor, concede, bondadoso, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz, significados místicamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

Moniciones Solemnidad de La Santísima Trinidad – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Hoy estamos celebrando la fiesta de la Santísima Trinidad. Como bautizados, hemos sido llamados a participar de este amor íntimo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Nuestras vidas deben reflejar el amor de Dios, su paz y su unidad.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Esta primera lectura, tomada del libro de los proverbios, habla de la eterna sabiduría de Dios creador. Esta sabiduría de Dios alcanza su plenitud en Cristo Jesús, sabiduría y palabra del Padre..

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, en su carta a los romanos, nos dice que las tres personas de la Trinidad trabajan para nuestra justificación. Estamos en paz con Dios Padre por medio de Jesucristo y compartimos el amor del Padre porque el Hijo ha derramado el Espíritu Santo sobre nosotros.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, oremos a Dios, que con su sabiduría ha creado todas las cosas y por su infinita misericordia nos ha redimido, y pidámosle que nos dé su Espíritu para que nuestra esperanza no quede defraudada. Oremos diciendo:
Trinidad Santa Ven a Nosotros”

Por el Papa Francisco, para que el Padre le proteja y asista, viva configurado con Cristo y el Espíritu Santo le guíe en el timón de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Trinidad Santa Ven a Nosotros 

Por los obispos y sacerdotes para que asistidos por el Espíritu Santo, trabajen en la unidad de la Iglesia, arraigados en Cristo permanezcan fieles, y alabando al Padre sean testigos del Amor en el mundo.. Roguemos al Señor.
Trinidad Santa Ven a Nosotros

Por todos los matrimonios, para que sus vidas reflejen más claramente el tierno amor que Cristo tiene a su iglesia. Roguemos al Señor.
Trinidad Santa Ven a Nosotros

Por las familias para que el Espíritu Santo las sostenga, aliente y guie en las dificultades…. Roguemos al Señor
Trinidad Santa Ven a Nosotros

Por nosotros y los que celebran el memorial de la muerte y resurrección del Señor; que glorifiquemos a Dios con nuestra vida..Roguemos al Señor.
Trinidad Santa Ven a Nosotros

Celebrante:
Padre, acoge las oraciones que te hemos presentado, danos tu Espíritu Santo para que Él nos conduzca a la verdad plena y seamos testigos ante el mundo de tu amor hacia todas tus criaturas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones Domingo de Pentecostés – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Celebramos hoy una gran fiesta para todos nosotros, los creyentes: PENTECOSTÉS, la venida del Espíritu Santo. Por eso, el Señor nos reúne en comunidad para que sintamos la presencia de su Espíritu. Es verdad que actúa de forma oculta y misteriosa, pero Él lo hace, dándonos fortaleza para la lucha, sembrando en nuestros corazones la esperanza, el amor para acogernos unos a otros.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura, sacada del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos narra la llegada del Espíritu Santo y la sorpresa que supuso para todos. Ya no estamos solos, el Espíritu de Jesús vive y actúa en todos los hombres y mujeres, en toda la creación.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
El apóstol San Pablo, ofrece su reflexión y vivencia personal y presenta al Espíritu como el autor de todos los dones de la Iglesia, así como el constructor de la unidad. Pablo recuerda que los dones están al servicio del bien común.
 
ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, llega hoy a su plenitud el tiempo Pascual. Hace cincuenta días celebrábamos con gozo la resurrección del Señor, hoy celebramos la madurez y el cumplimiento definitivo de la Pascua. Pidamos a Jesús Resucitado que nos dé el mejor de sus dones: el Espíritu Santo. Digamos Juntos: “Envíanos tu Espíritu, Señor”.

Por el Papa, Obispos, Sacerdotes y todo el pueblo de Dios, para que reciban los dones del Espíritu de Jesús y sean verdaderos servidores, apostando siempre por lo que une a las personas: la amistad, el servicio, el perdón, la tolerancia. Roguemos al Señor.
Envíanos tu Espíritu, Señor.

Por la Iglesia extendida por todo el mundo, para que reciba -en plenitud- los dones que el Espíritu de Jesús da a cada uno, para entregarse en servicio renovador y salvador en favor de todos los hombres.. Roguemos al Señor.
Envíanos tu Espíritu, Señor.

Por nuestros sacerdotes  y párrocos, para que sean instrumentos válidos para la evangelización, testigos de tu verdad y signo de la esperanza que no defrauda.. Roguemos al Señor.
Envíanos tu Espíritu, Señor.

Por todas las personas que trabajan en el mundo en favor de la Paz, para que el Espíritu de Jesús les dé ánimo y fortaleza, y nunca decaigan en sus esfuerzos por hacerla realidad. Roguemos al Señor.
Envíanos tu Espíritu, Señor.

Por todos nosotros aquí reunidos, para que el Espíritu Santo nos llene con su gracia y paz, y nos una como una sola familia… Roguemos al Señor.
Envíanos tu Espíritu, Señor.

Celebrante: Envíanos tu Espíritu Santo, y haz que su presencia activa en nuestra historia convierta los corazones a Ti y nos acerque a todos a la santidad a la que Tú nos llamas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen

Moniciones Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos. Celebramos hoy, con alegría la Ascensión del Señor al Cielo; Jesús ha pasado de la muerte a la plenitud total de Vida. Pero, Jesús con su Ascensión, no se aleja de nosotros, sino que empieza a estar más cerca. Su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Escuchemos la narración de la Ascensión del Señor al cielo, y su promesa del envío Espíritu Santo sobre todos nosotros.

MONICION SEGUNDA LECTURA
El apóstol san Pablo, pide que sepamos comprender la soberanía de Dios que resucitó a Cristo, lo sentó a su derecha y lo constituyó Señor del universo y de la historia y cabeza de la Iglesia.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Unidos a Jesús que está a la derecha del Padre para interceder por los hombres que Él ha redimido, oremos con confianza por nosotros y por todo el mundo. Digamos con fe:
Señor Jesús, intercede por nosotros
”.

Por el Papa Francisco, por los obispos y sacerdotes, y por todos los ministros de la Palabra con su vida y su testimonio alienten al Pueblo de Dios a encontrarse en toda circunstancia con Cristo, “referencia fundamental y corazón de la Iglesia.. Roguemos al Señor.
Señor Jesús, intercede por nosotros.

Para que la presencia de Jesucristo glorioso, presente en su Iglesia y cada uno de sus miembros, se transparente en la vida de los pastores.. Roguemos al Señor.
Señor Jesús, intercede por nosotros.

Por los hogares cristianos, para que en fiestas como estas demuestren al mundo la alegría de su condición de seguidores del Evangelio. Roguemos al Señor.
Señor Jesús, intercede por nosotros.

Por los que huyen de su patria a causa del hambre o de la guerra, para que experimenten la compasión de Dios, y en Él encuentren su refugio y esperanza.. Roguemos al Señor.
Señor Jesús, intercede por nosotros.

Para que la celebración de la Eucaristía haga presente en nuestras vidas a Cristo Resucitado que vive para interceder por nosotros… Roguemos al Señor.
Señor Jesús, intercede por nosotros.

Celebrante:
Señor Jesucristo, al celebrar hoy la solemnidad de tu Ascensión al cielo, te pedimos que escuches nuestras oraciones y nos des el Espíritu Santo prometido, para que Él vivifique con sus dones nuestra fe y haga eficaz la tarea evangelizadora de tu Iglesia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos..
Amen.

Moniciones para el VI Domingo de Pascua – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Sexto Domingo de Pascua. La liturgia de hoy es una anticipación de la fiesta de Pentecostés. Somos una comunidad reunida en el Espíritu Santo para celebrar los sagrados misterios. Es en la comunidad donde se encuentra el Señor

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Los apóstoles, reunidos en asamblea, viven pendientes del designio de Dios y toman sus primeras decisiones. A nosotros nos corresponde preservar y transmitir esta tradición a las nuevas generaciones..

MONICION SEGUNDA LECTURA
Juan nos describe con detalle a la Jerusalén celestial. La presencia de Dios en medio de su pueblo. La luz que ilumina la ciudad es la gloria de Dios y del Cordero..

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Sabiendo que somos hermanos y que Dios vive en nosotros si guardamos su palabra, oremos con confianza diciendo:: “Danos tu Paz, Señor”

Para que el Espíritu Santo inspire, guíe y lleve a término los proyectos pastorales de nuestro Papa Francisco..  Oremos con fe.
Danos tu Paz, Señor..

Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección… Oremos con fe.
Danos tu Paz, Señor

Por nuestros gobernantes y líderes políticos, para que la próxima fiesta de la Ascensión afirme en ellos la fe en la presencia de Cristo en los pueblos. Oremos con fe.
Danos tu Paz, Señor

Por las familias cristianas, para que sean verdaderos viveros de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Oremos con fe..
Danos tu Paz, Señor

Para que el Espíritu Santo transforme nuestro corazón y nos haga fraternos, tolerantes y misericordiosos. Oremos con fe
Danos tu Paz, Señor

Celebrante:
Danos tu paz, Señor, y que tu Espíritu Santo se derrame en nuestros corazones, para que te alabemos en espíritu y verdad, y un día podamos gozar de la resurrección de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos..
Amén