Lecturas – Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 14. 43-52)

En aquellos días, Pablo y Bernabé prosiguieron su camino desde Perge hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, quienes siguieron exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente casi toda la ciudad de Antioquía acudió a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: “La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra”.
Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra de Dios se iba propagando por toda la región. Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio.
Pablo y Bernabé se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta, y se marcharon a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 99

El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Alabemos a Dios todos los hombres,
sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo.


El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue quien nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño.


El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,
porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba.


El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (7, 9. 14-17)

Yo, Juan, vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas en las manos.
Uno de los ancianos que estaban junto al trono, me dijo: “Estos son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono los protegerá continuamente.
Ya no sufrirán hambre ni sed, no los quemará el sol ni los agobiará el calor. Porque el Cordero, que está en el trono, será su pastor y los conducirá a las fuentes del agua de la vida y Dios enjugará de sus ojos toda lágrima”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (10, 27-30)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del padre.
El Padre y yo somos uno”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Anuncios

Lecturas – Tercer Domingo de Pascua – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 27-32. 40-41)

En aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: “Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre”.
Pedro y los otros apóstoles replicaron: “Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucito a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen”.
Los miembros del sanedrín mandaron azotar a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 29

Te alabaré, Señor,eternamente. Aleluya.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste
que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
y a punto de morir, me reviviste.


Te alabaré, Señor,eternamente. Aleluya.

Alaben al Señor quienes lo aman,
den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida.
El llanto nos visita por la tarde;
por la mañana, el júbilo.


Te alabaré, Señor,eternamente. Aleluya.

Escúchame, Señor, y compadécete;
Señor, ven en mi ayuda.
Convertiste mi duelo en alegría,
te alabaré por eso eternamente.


Te alabaré, Señor,eternamente. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (5, 11-14)

Yo, Juan, tuve una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban con voz potente:
“Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder y la el honor, la gloria y la alabanza”.
Oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar -todo cuanto existe-, que decían:
“Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”.
Y los cuatro vivientes respondían: “Amén”. Los veinticuatro ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció de todos los hombres.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (21, 1-19)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.
Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a comer”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” El le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” El le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Segundo Domingo de Pascua – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 12-16)

En aquellos días, los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y prodigios en medio del pueblo. Todos los creyentes solían reunirse, por común acuerdo, en el pórtico de Salomón. Los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente los tenía en gran estima.
El número de hombres y mujeres que creían en el Señor iba creciendo de día en día, hasta el punto de que tenían que sacar en literas y camillas a los enfermos y ponerlos en las plazas, para que, cuando Pedro pasara, al menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén y llevaba a los enfermos y a los atormentados por espíritus malignos, y todos quedaban curados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 117

La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”.
Diga la casa de Aarón: “Su misericordia es eterna”.
Digan los que temen al Señor: “Su misericordia es eterna”.


La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.


La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Libéranos, Señor, y danos tu victoria.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Que Dios desde su templo nos bendiga.
Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.


La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (1, 9-11. 12-13. 17-19)

Yo, Juan, hermano y compañero de ustedes en la tribulación, en el Reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús.
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como de trompeta, que decía: “Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete comunidades cristianas de Asia”. Me volví para ver quién me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas, un hombre vestido de larga túnica, ceñida a la altura del pecho, con una franja de oro.
Al contemplarlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo sobre mí la mano derecha, me dijo: “No temas. Yo soy el primero y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto y ahora, como ves, estoy vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del más allá. Escribe lo que has visto, tanto sobre las cosas que están sucediendo, como sobre las que sucederán después”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (20, 19-31)

Gloria a ti, Señor.

EAl anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.
Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones para el V Domingo de Pascua – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]
Recibid, todos nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía del quinto domingo de Pascua. Hoy Jesús quiere decirnos en que consiste la victoria del amor: vivir, trabajar, amar, esforzarse por el bien de los demás; teniendo presente que no podremos alcanzar la paz sin amor.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El Libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra, como al llegar las primeras pruebas a los seguidores de Jesús la fe empieza a decaer. Y esta historia vuelve a repetirse en nosotros. Pero los apóstoles alertan a los cristianos de entonces y a los de hoy que el secreto consiste en perseverar..

MONICION SEGUNDA LECTURA
En el libro del Apocalipsis, san Juan ve un cielo nuevo y una nueva tierra, que es la Iglesia triunfante. Ese triunfo comienza en la tierra. Dios convive con nosotros y espera el fin de nuestra noche en la tierra para llenarnos de alegría.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos: la señal de los cristianos es el amor. Pidamos a Dios que este amor sea una realidad en el seno de la Iglesia y en el mundo entero. Oremos diciendo:
“Señor llénanos de tu amor”

Por el Papa Francisco, por los obispos y sacerdotes, para que se llenen del amor de Cristo y continuamente promuevan amor, paz, caridad y unidad dentro de la Iglesia entre todos sus miembros. Roguemos al Señor.
Señor llénanos de tu amor

Por nuestros gobernantes de todo el mundo, especialmente aquí en Australia, para que la resurrección y la gloria de Cristo los haga testigos creíbles de su Evangelio. Roguemos al Señor.
Señor llénanos de tu amor

Por nuestra la Iglesia, para que continúe practicando la caridad con los más necesitados. Roguemos al Señor.
Señor llénanos de tu amor

Para que la gracia de Dios y la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado sostenga a los que anuncian el Evangelio en tierras de misión…. Roguemos al Señor
Señor llénanos de tu amor

Por todos nosotros aquí reunidos alrededor del altar y en el amor de Cristo, para que crezcamos en su amor, especialmente en nuestros hogares..Roguemos al Señor.
Señor llénanos de tu amor

Celebrante:
Señor Dios nuestro, que glorificando a tu Hijo nos abriste el camino a la gloria; mira nuestras oraciones, derrama en nuestros corazones el amor, y haz que aguardemos tu venida amándonos los unos a los otros como Tú nos amas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones para el IV Domingo de Pascua

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este cuarto Domingo de Pascua. Cada año la iglesia celebra la fiesta de “El Buen Pastor” en el cuarto domingo de Pascua. Jesús nos conoce a cada uno de nosotros íntimamente, como la palma de sus manos, y nos ama tan profundamente que de su propia voluntad entrega su vida por nosotros.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
El apostolado de San Pablo es ejemplo para todos los tiempos. Él proclamó la Buena Nueva, primero a los judíos. Ellos rechazaron bruscamente el anuncio de Cristo. Por lo tanto, Pablo se dirigió a los paganos, quienes se alegraron y aceptaron el Evangelio.
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
En la continuación de la visión de San Juan, se nos explica la multitud de personas de todas las partes del mundo que han llegado después de sufrir el martirio y allí son “colmados” de toda felicidad”.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Oremos a Cristo el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas y pidámosle que escuche nuestras oraciones y nos ayude. Digamos con fe: “Escúchanos Señor”.
 
Por el papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que ellos sean ministros de reconciliación en palabras y en obras, como el buen pastor. Roguemos al Señor.
Escúchanos Señor.

Para que el Espíritu de Jesús esté con nuestros gobernantes a fin de que obren con justicia y trabajen por la paz.. Roguemos al Señor.
Escúchanos Señor.

Por nuestros sacerdotes  y párrocos, para que sean fieles a la gracia de su sacerdocio y ejerzan un ministerio fecundo en bien de todos.. Roguemos al Señor.
Escúchanos Señor.

Para que Jesús el Buen Pastor atraiga a los pecadores, a los que se han apartado de la Iglesia y a los que viven sin fe. Roguemos al Señor.
Escúchanos Señor.

Por nosotros, los aquí reunidos, para que cada día nos unamos más, los que hoy estamos divididos por buscar intereses y ventajas personales… Roguemos al Señor.
Escúchanos Señor.

Celebrante: Queremos oír tu voz, Señor, queremos tener parte en tu Reino y vivir como hijos de la luz. Escucha nuestras oraciones y haznos dóciles a tu Palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen

Moniciones para el III Domingo de Pascua – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este tercer Domingo de Pascua. La alegría de la Pascua, la promesa de un futuro de gloria, paz y amor, debe llenar nuestras vidas. Nuestra fe nos dice que es así. Jesús se aparece a sus discípulos en Galilea, le reconocen y Pedro, tras su arrepentimiento, recibe el encargo de afianzar a la Iglesia.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos hace preguntarnos qué lugar damos al Señor en nuestra vida y si somos capaces de anteponer las exigencias del evangelio a todo lo demás.

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Juan contempla, en una visión, a Jesucristo como el Cordero de Dios. Éste aparece rodeado de una corte de seres que representan a toda la creación y allí el Cordero recibe el culto, honor y la gloria.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
El Señor está en medio de nosotros y nos ofrece su amor. Por eso digamos con fe:
“Señor ayúdanos a resucitar”.

Por la Iglesia, portadora del mensaje de salvación; para que lleve, a toda la comunidad de creyentes, esa fe auténtica que nos haga disipar tanta incertidumbre..Roguemos al Señor.
Señor ayúdanos a resucitar.

Por el Papa Francisco y demás pastores de la Iglesia; para que muestren a los hombres que la resurrección no es una utopía, sino la autenticidad de una nueva vida hecha realidad por Jesús.. Roguemos al Señor.
Señor ayúdanos a resucitar.

Por los pueblos, las naciones, por todo el mundo; para que entiendan que solamente en la reconciliación, el perdón y el amor puede llegar la resurrección que tanto necesitamos. Roguemos al Señor.
Señor ayúdanos a resucitar.

Para que a los prisioneros, emigrantes y desterrados, se les manifieste el mensaje liberador del Evangelio y esperen en él. Roguemos al Señor.
Señor ayúdanos a resucitar.

Por nosotros aquí reunidos celebrando la palabra y la eucaristía, para que reconozcamos a Cristo en nuestros hermanos, especialmente en nuestros familiares… Roguemos al Señor.
Señor ayúdanos a resucitar.

Celebrante:
Padre bueno, acércate a tu Iglesia, guía sus pasos, recréala en tu amor y haz que viva la fe en tu Hijo que la amó y se entregó por ella. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Moniciones para el II Domingo de Pascua – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Muy buenas (tardes, noches, días): Tengan todos [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Segundo Domingo de Pascua. Hoy celebramos el segundo domingo de Pascua, fiesta de la Divina Misericordia. Tiempo de paz y de fe. Cristo nos da un Espíritu que nos trae paz, amor y alegría. Con la inspiración del Espíritu, la Iglesia primitiva continuó la misión de Cristo.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
En la primera lectura, tomada del libro de los hechos de los Apóstoles, el autor nos describe las actividades de san Pedro y el crecimiento de la Iglesia primitiva. Pedro y los demás continúan la obra de Jesús, curando enfermos y enseñando paz y amor..

MONICION SEGUNDA LECTURA
En su visión, Juan, contempla a Jesucristo como sacerdote y como rey universal. Esta lectura nos da a entender que la vida cristiana tiene sentido cuando está dirigida con Cristo, por Cristo y hacia Cristo..

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante: Oremos a Dios que tiene poder para hacer signos y prodigios, y por Jesucristo resucitado digámosle: “Dios Mío y Señor Mío”

Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes, los diáconos; para que su coherencia, su perdón, su entrega… haga que todos los que miramos hacia ellos podamos repetir la oración de Tomás..  Oremos con fe.
Dios Mío y Señor Mío..

Para que los pastores del Pueblo de Dios, los ministros de la Palabra, los consagrados y los fieles laicos vivamos el Evangelio con espíritu profético y convicción orante… Oremos con fe.
Dios Mío y Señor Mío

Por nuestros gobernantes y líderes políticos, para que iluminados por el Espíritu Santo, puedan crear leyes que busquen fortalecer la familia tal como fue desde el inicio según el plan de Dios. Oremos con fe.
Dios Mío y Señor Mío

Para que Jesús, el Pan de la Vida, sea el alimento de nuestra fe y la fuerza que nos impulse a ser solidarios, generosos y desinteresados. Oremos con fe..
Dios Mío y Señor Mío

Pidamos que el Espíritu que resucitó a Jesucristo vivifique la fe y el compromiso de los misioneros, educadores y consagrados. Oremos con fe
Dios Mío y Señor Mío

Celebrante:
Tú que eres el Viviente y el Resucitado, el que vive para siempre, mira a tu pueblo que confía en Ti y que hoy te suplica, bendice sus intenciones y dale tu paz para que te confiese como su Dios y Señor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos..
Amén

Moniciones V Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Moniciones V Domingo de Cuaresma – Ciclo C 

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Sean todos bienvenidos a esta Eucaristía del Quinto Domingo de Cuaresma. Hoy el evangelio nos mostrará la impresionante escena de Jesús y la mujer adúltera, donde la mala intención de los enemigos de Jesús se convertirá en camino de perdón para una mujer perseguida y asustada.

Hoy en todas la comunidades latinas de Melbourne celebramos al Beato Monseñor Oscar Arnulfo Romero, pedimos su interseccion y bendiciones a todos.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura, del Libro de Isaías, nos insiste en que Dios puede sacar vida hasta de lo más árido, de lo más insospechado. Él siempre hace nuevo el camino, calma la sed verdadera, pone en pie a los que han caído y les falta el ánimo para levantarse de nuevo.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Nuestra fuerza es el Señor, nos dice San Pablo en la segunda lectura, de la Carta a los Filipenses: cuando de verdad creamos en el apoyo de Dios, toda nuestra vida la cimentaremos en el Señor.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
A Dios, que obra en nuestras vidas la salvación y que es la fuente de nuestras alegrías, oremos sabiendo que Él siempre nos escucha. Digamos juntos: 
Perdónanos y escúchanos, Señor
 

Por la Iglesia; para que el comportamiento de Jesús la lleve a vivir su enseñanza con un compromiso de vida auténtico...Roguemos al Señor.
Perdónanos y escúchanos, Señor

Por el Papa, obispos y agentes de pastoral: para que Dios, que hace nuevas todas las cosas renueve, en sus vidas la alegría, el deseo de instruir y de ser misericordiosos..… Roguemos al Señor.
Perdónanos y escúchanos, Señor

Para que no nos creamos sin pecado y no nos erijamos en jueces de los demás, como acusadores de la mujer adúltera, y aprendamos de Cristo a ser comprensivosRoguemos al Señor.
Perdónanos y escúchanos, Señor 

Por nosotros, por nuestras familias y comunidades: para que este tiempo de Cuaresma obre en nuestras vidas la conversión del corazón. Roguemos al Señor.
Perdónanos y escúchanos, Señor

Por los que se sienten acosados, discriminados, blanco de tantos lanzadores de piedras; para que reconozcan a Jesús, como el que siempre dispersa a esa gente despiadada, mostrándoles la grandeza de su corazón..…Roguemos al Señor
Perdónanos y escúchanos, Señor

Celebrante:
Dios de las misericordias y Padre de bondad, mira las oraciones que con confianza te hemos presentado, encamina nuestros pasos hacia Ti, y haznos testigos de tu amor incondicional. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

 

Moniciones – IV Domingo de Cuaresma – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a esta Eucaristía del Cuarto Domingo de Cuaresma. Jesús nos va a narrar, hoy, la bellísima parábola del Hijo Prodigo que también termina con regocijo, con una fiesta. Y es símbolo de la fiesta que hay en cielo cuando un pecador se convierte.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
Hoy leeremos como primera lectura, tomada del libro de Josué, la primera Pascua que celebró el pueblo de Israel ya en la tierra prometida. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA
Pablo de Tarso expresa magistralmente en esta segunda lectura, sacada de la Segunda Carta a los fieles de Corinto, la doctrina de la reconciliación con Dios. Escuchemos

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Celebremos nuestra fe y bendigamos a Dios, que es bueno y que siempre nos escucha, y digámosle junto a toda su Iglesia:
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti.

Por la Iglesia, que ha recibido de Cristo la misión de reconciliar; para que, en medio de las tensiones y las actividades agresivas, sea fermento de unidad y de paz…Roguemos al Señor…
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti

Te pedimos, Padre, por el Papa, Cardenales, Obispos, Sacerdotes y todos los llamados a servir a tu pueblo, para que inviten con sus actitudes, ejemplos y modo de vivir a la reconciliación con Dios. Roguemos al Señor…
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti

Para que mirando a Jesús, que invita a los pecadores al banquete del Reino, la Iglesia, con actitudes de misericordia, apertura y cercanía, llame a todos a la conversión, y a todos acoja en su seno. Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti

Para que la gracia, que Cristo nos mereció con su muerte y resurrección, cure las heridas del odio, el rencor y el egoísmo, de los pueblos, las familias y los corazones. Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti

Por los que viven alejados de Dios, para que imitando al Hijo Pródigo, reconozcan su culpa y vuelvan al Padre de la misericordia. Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, que esperamos en Ti

Celebrante: Dios de las misericordias y Padre de bondad, mira las oraciones que con confianza te hemos presentado, encamina nuestros pasos hacia Ti, y haznos testigos de tu amor incondicional. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén