Lecturas – Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (43, 16-21)

Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar y un sendero en las aguas impetuosas, el que hizo salir a la batalla a un formidable ejército de carros y caballos, que cayeron y no se levantaron, y se apagaron como una mecha que se extingue:
“No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando. ¿No lo notan? Voy a abrir caminos en el desierto y haré que corran los ríos en la tierra árida. Me darán gloria las bestias salvajes, los chacales y las avestruces, porque haré correr agua en el desierto, y ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo escogido. Entonces el pueblo que me he formado proclamará mis alabanzas”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 125

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas
por su pueblo el Señor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Al ir, iban llorando,
cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (3, 7-14)

Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen. Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a él en su muerte, con la esperanza de resucitar con él de entre los muertos.
No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor. Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí, que soy compasivo y misericordioso.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (8, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.
Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”
Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.
Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.
Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de Josué (5, 9. 10-12)

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto”.
Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua, al atardecer del día catorce del mes, en la llanura desértica de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados. A partir de aquel día, cesó el maná. Los israelitas ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año comieron de los frutos que producía la tierra de Canaán.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Confía en el Señor y saltarás de gusto,
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios (5, 17-21)

Hermanos: El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo.
Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (15, 1-3. 11-32)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.
Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.
El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Miércoles de Ceniza Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía. Hoy la Iglesia inicia el Tiempo de Cuaresma, tiempo de gracia y compasión. La cuaresma es una invitación: a renovar nuestro compromiso Bautismal por medio de la oración, una oración que sea más profunda, a una penitencia comprometida, individual y comunitaria, al amor en solidaridad con los más necesitados. La imposición de la ceniza es llama a convertirnos, a creer en el Evangelio, a caminar hacia la Pascua y acompañar a Cristo en su camino de Cruz y Victoria pascual.

Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA
El profeta Joel nos presenta la cercanía del día del Señor. De ahí la importancia del llamado a la conversión. La conversión no debe ser sólo externa. Es un moviendo de retorno al Dios Creador y Salvador por medio de la oración, el ayuno y los actos de penitencia.

MONICION SEGUNDA LECTURA
El Apóstol Pablo se nos presenta en esta lectura como embajador de Cristo. El de Cristo es la reconciliación. Cristo entregó su vida por los pecadores. No podemos despreciar ese don. “Déjense reconciliar con Dios”. También nos recuerda que “Ahora es el tiempo de gracia”.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Oremos a Jesucristo que nos llama a la conversión y pidámosle su ayuda para vivir este tiempo de Cuaresma, camino hacia la Pascua, con un corazón sencillo y humilde. Digamos:
Te rogamos, óyenos.
 
Para que la Iglesia invite a todos los hombres a la reconciliación con Dios, y para que en su seno todos experimentemos el amor y la misericordia.Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.

Para que el Papa, los pastores y los ministros de la Iglesia, sean dispensadores generosos del perdón que viene de Dios... Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.

Para que el Señor renueve el corazón de todos los hombres del Tercer Milenio, y para que germinen en ellos sentimientos de paz, tolerancia, respeto y amor desinteresado. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.

Por los que sufren hambre; para que nuestro ayuno de este día les procure el alimento necesario. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos
 
Por nosotros que hemos recibido la ceniza; para que tomemos en serio la oración, la limosna y el ayuno, comprendiendo su sentido, y no echemos en saco roto la gracia de Dios… Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.

Celebrante:
Señor Jesucristo, Tú que te hiciste miembro de nuestra raza para poder rescatarnos del pecado y de la muerte; acoge las súplicas que en nombre de tu pueblo te hemos dirigido, y haz que vivamos más unidos a Ti en este tiempo de gracia y salvación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen.

Moniciones – III Domingo de Cuaresma – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Hoy, tercer domingo de Cuaresma, es una muy buena ocasión para pensar en nuestra escala de valores. La conversión, antes de que sea demasiado tarde, es la respuesta adecuada a la paciencia de Dios. Así habremos asimilado la lección de la historia del pueblo de Israel, a quien Dios reveló su nombre y lo liberó de la esclavitud de Egipto por medio de Moisés.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
No preparamos ahora para escuchar un interesante pasaje, tomado el libro del Éxodo, el cual Dios se manifiesta a Moisés. Antes de recibir su misión, Moisés tiene una experiencia personal de encuentro con el misterio de Dios, simbolizado en la llamarada que no se consume. Escuchemos

MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, en su carta a los corintios, hace una relectura cristiana del Antiguo Testamento y les advierte del peligro de pensar que después de haberse convertido al cristianismo todo está ya hecho. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Con humildad y espíritu agradecido, acerquémonos a Dios, que es compasivo y misericordioso, y supliquémosle que escuche los gemidos de su pueblo y manifieste su salvación. Digamos:
Sálvanos, Señor, y ten piedad.

Por la Iglesia, pueblo de Dios, que peregrina en la Cuaresma hacia la Pascua; para que sepa responder a la llamada de Dios en todo lo que sucede. Roguemos al Señor
Sálvanos, Señor, y ten piedad

Por las naciones del mundo: para que se reine la paz y cesen de una vez y por toda las guerras y el odio.. Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, y ten piedad

Por todos los llamados, como Moisés, a ejercer cargos de responsabilidad al servicio de los demás; para que cumplan su gestión con la mayor generosidad de ánimo. Roguemos al Señor..
Sálvanos, Señor, y ten piedad

Para que Jesucristo crucificado dé sentido al dolor de los enfermos, los marginados y excluidos de la sociedad.. Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, y ten piedad

Por los que estamos aquí presentes: para que aprovechemos las ocasiones que nos ofrece este tiempo: la Eucaristía diaria, las estaciones cuaresmales, las vigilias, los ayunos y las obras de caridad fraterna… Roguemos al Señor.
Sálvanos, Señor, y ten piedad

Celebrante:
Señor, Tú que ves, las necesidades de tu pueblo y conoces su deseo de salvación, escucha nuestras oraciones y manifiesta tu poder en cuanto con fe te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen

Moniciones – II Domingo de Cuaresma – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Segundo domingo de Cuaresma. El Evangelio de hoy refiere la Transfiguración del Señor. La Transfiguración de Cristo nos enseña que tenemos que seguirle por el camino de la cruz, si queremos llegar con él a la gloria de la resurrección.

Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
La primera lectura, tomada del libro del Génesis, nos presenta a Abrahán, Padre de los creyentes. Dios le probó hasta lo último pidiéndole a su único hijo, Isaac. La reacción de Abraham se resume en una palabra: CONFIANZA.  La fe y la obediencia de Abrahán le hicieron merecedor de las bendiciones del Señor..Escuchemos
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo se pone él mismo como ejemplo a imitar. Esto lo hace para que los cristianos de la comunidad de Filipos tengan un modelo concreto y conocido por todos en su vida cristiana. Esta invitación es posible porque el apóstol está convencido de que él mismo es un imitador de Cristo, que es en realidad el único modelo realmente válido para nosotros los cristianos. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Oremos a Jesús, el Hijo de Dios, y supliquémosle que acelere la llegada de los cielos nuevos y la tierra nueva, donde contemplaremos su rostro eternamente. Digamos:
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

 Por nuestro Santo Padre el Papa Francisco, y por los obispos de todo el mundo, Para que el Espíritu de sabiduría los guíe en sus decisiones y anuncien con caridad. Roguemos al Señor.
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

 Por nuestros gobernantes de todo el mundo, especialmente aquí en Australia, para que el resplandor de la gloria de Cristo los haga testigos creíbles de su Evangelio. Roguemos al Señor.
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

 Por las familias desunidas, por las familias que sufren: para que reciban ayuda y consuelo, fruto de la solidaridad cristiana. Roguemos al Señor.
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

Por nosotros, llamados a pasar de la oscuridad a la luz de la fe: para que no nos desanimemos y confiemos en quien hace nueva todas las cosas… Roguemos al Señor
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

 Por la solidaridad con los más débiles y necesitados, para que al alimentarnos del Cuerpo y la Sangre de Cristo dejemos que Él viva en nosotros y guíe nuestras acciones…Roguemos al Señor.
Muéstranos tu Gloria y escúchanos

 Celebrante:
Señor Jesús, haznos dóciles a tu Palabra y fieles a tu amor, y no permitas que nunca nos apartemos de Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

Moniciones – I Domingo de Cuaresma- Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este 1er  domingo de Cuaresma. La Cuaresma parece resonar como una trompeta, como un gran despertador que se escucha en todo el mundo: para que despertemos, para que cambiemos nuestra vida, para que nos convirtamos a los caminos de Dios. Presten atención a los textos bíblicos de hoy; están aptos para ayudarnos a captar el sentido y la orientación de ese camino.

Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

 
MONICION PRIMERA LECTURA
Esta breve lectura, tomada del Deuteronomio, contiene una hermosa profesión de fe. Las características principales de este “credo” es que la fe de los israelitas no se expresa con conceptos, sino por medio del reconocimiento de la acción de Dios en la historia. 

MONICION SEGUNDA LECTURA
Escribiéndole a los romanos, también san Pablo hace una profesión de fe, en esta ocasión con más motivo todavía, porque Dios nos ha mostrado su cercanía enviándonos a Cristo. Éste es el camino ofrecido generosamente para salvarse.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
La presencia liberadora de Dios en nuestra historia, nos anima a caminar con Jesucristo y a cargar la cruz de cada día para unirnos a su obra redentora. Animados por su fidelidad incondicional, oremos por su pueblo junto a toda la Iglesia. Digamos:
Señor ten piedad.

Por el Papa, los obispos y sacerdotes concédeles, Señor, la abundancia de los dones de tu Espíritu para que sean siervos fieles en el desempeño de su ministerio episcopal. En este tiempo de Cuaresma acrecienta en ellos su caridad sacerdotal para que sean buenos pastores del pueblo. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Oremos por el Viaje pastoral del Papa Francisco a Méjico, que su visita llene de esperanza y de concordia al pueblo Mejicano y al mundo entero. Para que se abran nuestros oídos a escuchar lo que Dios nos quiere transmitir, y su mensaje siembre en nuestros corazones frutos abundantes de conversión… Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Por los gobernantes de las naciones: Para que al revivir el misterio pascual de Cristo comprendan que su triunfo ha absorbido nuestra muerte, y nos ha conseguido la victoria, para que nuestro buen Dios les de sabiduría para tomar las mejore decisiones y busquen la solución de los graves problemas que afectan a la familia: la educación, la vivienda, la salud.. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Para que Cristo que se anonadó por amor y venció las tentaciones, nos ayude a dar libremente nuestra vida para transformar nuestra sociedad y elevarla a Él.. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Para que Cristo, que en su pasión asumió nuestro sufrimiento y pecado, transforme nuestra vida a imagen suya. Roguemos al Señor.
Señor Ten piedad.

Celebrante
Señor Jesucristo, que en el desierto fuiste tentado por el maligno, y en la cruz lo derrotaste para siempre; escucha nuestras oraciones, y haz que este tiempo de conversión y penitencia nos fortalezca para superar las pruebas y nos una más a Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amen

Moniciones – Quintoto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA
Queridos hermanos, muy buenas (tardes, noches, días): [Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Quinto domingo del tiempo ordinario. La liturgia del domingo pasado nos refería la vocación del Profeta Jeremías. Las lecturas de este domingo, nos presentan otra vocación y sus respuestas generosas a la invitación de Dios. La Iglesia necesita que cada uno de nosotros cumpla el compromiso de su vocación cristiana y seamos testigos fieles de Dios ante los hombres. Celebremos con profundo recogimiento y alegría el día del Señor

Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA
La misión de Isaías no será fácil porque deberá profetizar la ruina de Israel y Judá en castigo a sus infidelidades. Dios purifica los labios del profeta para que pueda cumplir su misión..
 
MONICION SEGUNDA LECTURA
San Pablo, que se considera indigno y pecador, pero no ha defraudado la gracia que le ha sido concedida, explica cuál ha sido el contenido de su predicación. Que esta lectura ilumine nuestro diario actuar para no defraudar la gracia que Cristo nos da..
 
ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Al Santo de Israel y al Señor de la historia oremos en nombre de toda la humanidad. Digamos:
Escucha, Señor, nuestra oración
 
Por la Iglesia, santa y pecadora, purificada por el Espíritu de Dios y necesitada siempre de conversión.  Oremos con fe.
Escucha, Señor, nuestra oración..

Para que los pastores del Pueblo de Dios, los ministros de la Palabra, los consagrados y los fieles laicos vivamos el Evangelio con espíritu profético y convicción orante… Oremos con fe.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por nuestros gobernantes y líderes políticos, para que iluminados por el Espíritu Santo, puedan crear leyes que busquen fortalecer la familia tal como fue desde el inicio según el plan de Dios. Oremos con fe.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que Jesús, el Pan de la Vida, sea el alimento de nuestra fe y la fuerza que nos impulse a ser solidarios, generosos y desinteresados. Oremos con fe..
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el espíritu santo nos consagré a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos. Oremos con fe
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, y ya que recompensaste la fe de los discípulos que echaban las redes en nombre de tu Hijo dándoles una pesca abundante, no desoigas lo que con confianza te hemos suplicado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Lecturas – Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Exodo (3, 1-8. 13-15)

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema”.
Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!” El respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel”.
Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?”
Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Este es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 102

El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor hace justicia
y le da la razón al oprimido.
A Moisés le mostró su bondad,
y sus prodigios al pueblo de Israel.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (10, 1-6. 10-12)

Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el mar Rojo y todos se sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.
Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor, porque ya está cerca el Reino de los cielos.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (13, 1-9)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (15, 5-12. 17-18)

En aquellos días, Dios sacó a Abram de su casa y le dijo: “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”. Luego añadió: “Así será tu descendencia”.
Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo. Entonces le dijo: “Yo soy el Señor, el que te sacó de Ur, ciudad de los caldeos, para entregarte en posesión esta tierra”. Abram replicó: “Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?” Dios le dijo: “Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años; una tórtola y un pichón”.
Tomó Abram aquellos animales, los partió por la mitad y puso las mitades una enfrente de la otra, pero no partió las aves. Pronto comenzaron los buitres a descender sobre los cadáveres y Abram los ahuyentaba.
Estando ya para ponerse el sol, Abram cayó en un profundo letargo, y un terror intenso y misterioso se apoderó de él. Cuando se puso el sol, hubo densa oscuridad y sucedió que un brasero humeante y una antorcha encendida, pasaron por entre aquellos animales partidos.
De esta manera hizo el Señor, aquel día, una alianza con Abram, diciendo: “A tus descendientes doy esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Eufrates”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 26

El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?


El Señor es mi luz y mi salvación.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores
y tenme compasión;
el corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.


El Señor es mi luz y mi salvación.

No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio;
no me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío.


El Señor es mi luz y mi salvación.

La bondad del Señor
espero ver en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.


El Señor es mi luz y mi salvación.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (3, 17—4, 1)

Hermanos: Sean todos ustedes imitadores míos y observen la conducta de aquellos que siguen el ejemplo que les he dado a ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro salvador, Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.
Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado: escúchenlo”.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 28-36)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes. De pronto aparecieron conversando con él dos personajes, rodeados de esplendor: eran Moisés y Elías. Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño; pero, despertándose, vieron la gloria de Jesús y de los que estaban con él. Cuando éstos se retiraban, Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres chozas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”, sin saber lo que decía.
No había terminado de hablar, cuando se formó una nube que los cubrió; y ellos, al verse envueltos por la nube, se llenaron de miedo.
De la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”. Cuando cesó la voz, se quedó Jesús solo.
Los discípulos guardaron silencio y por entonces no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (26, 4-10)

En aquel tiempo, dijo Moisés al pueblo: “Cuando presentes las primicias de tus cosechas, el sacerdote tomará el cesto de tus manos y lo pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás estas palabras ante el Señor, tu Dios:
‘Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí con muy pocas personas; pero luego creció hasta convertirse en una gran nación, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra humillación, nuestros trabajos y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo protector, con un terror muy grande, entre señales y portentos; nos trajo a este país y nos dio esta tierra, que mana leche y miel. Por eso ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado’.
Una vez que hayas dejado tus primicias ante el Señor, te postrarás ante él para adorarlo”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 90

Tú eres mi Dios y en ti confío.

Tú, que vives al amparo del Altísimo
y descansas a la sombra del todopoderoso,
dile al Señor: “Tú eres mi refugio y fortaleza;
tú eres mi Dios y en ti confío”.


Tú eres mi Dios y en ti confío.

No te sucederá desgracia alguna,
ninguna calamidad caerá sobre tu casa,
pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden
de protegerte a donde quiera que vayas.


Tú eres mi Dios y en ti confío.

Los ángeles de Dios te llevarán en brazos
para que no te tropieces con las piedras,
podrás pisar los escorpiones y las víboras
y dominar las fieras.


Tú eres mi Dios y en ti confío.

“Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor,
yo te libraré y te pondré a salvo.
Cuando tú me invoques, yo te escucharé,
y en tus angustias estaré contigo,
te libraré de ellas y te colmaré de honores”.


Tú eres mi Dios y en ti confío.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (10, 8-13)

Hermanos: La Escritura afirma:
Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, se encuentra la salvación, esto es, el asunto de la fe que predicamos. Porque basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse.
En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (4, 1-13)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio.
No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: “A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras”. Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras”. Pero Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
Concluidas las tentaciones, él diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.