Moniciones – Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a esta eucaristía del Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario. En las lecturas de hoy escucharemos la vocación del profeta Jeremías, quien no fue bien recibido por su pueblo. Cristo, el gran profeta del Nuevo Testamento, fue también rechazado por su propia gente. San Pablo hace un impresionante canto al amor, y que marca, también, la importancia doctrinal de este domingo, en medio de este mundo hostil, tenemos que practicar una virtud esencial, la caridad.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

La primera lectura nos habla de la vocación de un gran profeta: Jeremías. El profeta es elegido para que diga todo cuanto Dios le mande proclamar, sin desmayar ante los grandes de la tierra porque Dios cuida de él. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En su primera carta a los corintios, San Pablo compone un himno sublime al amor. Lo describe como paciente, servicial, desinteresado, excusándolo todo, creyéndolo todo, esperándolo todo y que perdurará por siempre. El amor es un don del Espíritu Santo. Así debe ser nuestra caridad. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos a Dios que desde nuestro Bautismo nos ha consagrado como profetas de su Reino y pidámosle que nos conceda predicar con nuestras vidas el mandamiento del amor. Digamos:
Te rogamos Señor, óyenos

Por el Papa Francisco, nuestro Obispo Dennis, , sacerdotes y los miembros de la Iglesia para que nos dejemos llenar y guiar por el Espíritu Santo por el camino de Cristo hacia la Casa del Padre. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos

Para que el Señor libre a la Iglesia del triunfalismo y la intolerancia, y para que le conceda reconocer sus errores y promover la unidad y el amor. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos

Para que el Señor mire con amor a los que sufren física o moralmente, y para que transforme sus angustias en gozo y sus dolores en bienestar. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos

Por los pobres, los enfermos, los solos; para que el Señor les muestre su rostro misericordioso y encuentren personas capaces de ayudarles en sus necesidades. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos

Para que los que estamos celebrando nuestra fe en la mesa del Señor, vivamos nuestra vocación profética con audacia y caridad sincera. Oremos
Te rogamos Señor, óyenos

Por los matrimonios, para que renueven en el Himno del San Pablo los lazos del Amor, que siempre aguanta, disculpa, espera, cree. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos

Celebrante:
Señor y Padre nuestro, que nos invitas a vivir la caridad hasta las últimas consecuencias, atiende nuestros ruegos, y haz que en Ti encontremos la fortaleza, la ilusión y la vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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Moniciones – Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a esta eucaristía del Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. En las lecturas de hoy escucharemos la eficacia y autoridad que tiene la Palabra de Dios. Al inicio de su vida pública, Jesús se acerca a Nazaret, su pueblo, y allí les revela que la profecía de Isaías sobre el Ungido de Dios se ha cumplido. Hoy como ayer, necesitamos la cercanía y liberación que nos ofrece Jesús.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

A Dios nadie lo ha visto. Él manifiesta su voluntad por la ley escrita en el corazón de los seres hermanos y por medio de los profetas inspirados. El pueblo, congregado en torno a Esdras, escucha con veneración la lectura del libro sagrado. Escuchemos

MONICION SEGUNDA LECTURA

En su primera carta a los Corintios, San Pablo usa el ejemplo del cuerpo humano para explicar el gran misterio del Cuerpo Místico de Cristo. Todos nosotros somos distintos, pero formamos una comunidad y la cabeza de todo es Cristo. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Como pueblo convocado por la Palabra del Señor, unidos en un mismo Espíritu oremos a Dios que quiere liberar a la humanidad de cuanto la oprime para anunciarle su Buena Noticia de la salvación. Digamos:
Padre, escúchanos.

Por la Iglesia, el Papa y los Obispos, para que siempre su enseñanza se base en la libertad del hombre, en la solidaridad hacia los más débiles y el amor que Cristo nos enseñó. Oremos.
Padre, escúchanos.

Por la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo: para que con espíritu misionero haga oír su voz profética enseñando a los hombres lo que contempla en la Palabra de Dios. Oremos.
Padre, escúchanos.

Por los que han recibido en la Iglesia el encargo de la palabra de Dios; los exegetas, que la interpretan: los teólogos, que profundizan su sentido; los pastores y los catequistas, que la anuncian; para que sepan actualizarla, iluminando la vida de los oyentes. Oremos.
Padre, escúchanos.

Por nuestros jóvenes; para que escuchen la Palabra de Dios y respondan con generosidad a su llamada a la vida religiosa y sacerdotal. Oremos.
Padre, escúchanos.

Por la unidad de los cristianos, para que pronto formemos todos un solo cuerpo viviendo todos dentro de la misma Iglesia. Oremos.
Padre, escúchanos.

Por cada uno de nosotros: para que la celebración de la Eucaristía avive en nuestro interior los mismos sentimientos de Cristo, y seamos sensibles con el sufrimiento de nuestros hermanos. Oremos.
Padre, escúchanos.

Celebrante:
Mira con misericordia a tu Iglesia, escucha sus oraciones, y haz que con fidelidad anuncie tu Palabra que es espíritu y vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. En la liturgia de hoy escucharemos al primer milagro de la vida pública de Jesús, y como la intercesión e María, la madre del Señor, adelanta la “hora” de Jesús.
Hoy celebramos también, la Jornada Mundial del emigrante y del Refugiado, ofrezcamos nuestras oraciones por aquellos que están viviendo el drama humano de la migración, para que no les falte la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En esta primera lectura escucharemos, del profeta Isaías, un gozoso anuncio de la salvación de Dios. De la misma manera que una pareja de enamorados se aman y están alegres por tenerse el uno al otro, así Dios ama a su pueblo. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Durante los próximos domingos, estaremos leyendo fragmentos de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios, donde San Pablo nos presenta aspectos básicos de lo que es ser cristiano y de lo que es la comunidad. Hoy nos hablará de la diversidad de dones y carismas que hemos recibido y que provienen de un solo Espíritu. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, Invoquemos a Dios que bendice a su Iglesia con diversidad de ministerios y carismas y digámosle:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por la Iglesia; para que esté atenta a las necesidades de todos los hombres que buscan al Señor desde sus distintas realidades Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que en este año que comienza, las guerras y los conflictos cesen y la Paz de Cristo reine en todos los rincones de la tierra, Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por los gobernantes de la tierra: para que sean sensibles al sufrimiento de los más pobres y hagan justicia a los oprimidos. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por los matrimonios: para que el Señor les dé fortaleza y unidad para educar en la fe, la esperanza y el amor. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por todos los inmigrantes y emigrantes del Mundo. Para que encuentre siempre consuelo y fortaleza en Cristo, quien vivió también el drama y dolor de ser migrante. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Padre, acoge estas súplicas que por intercesión de María Madre de tu Hijo te presentamos, por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – Fiesta del Bautismo del Señor – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este día que celebramos el Bautismo de Jesús en el río Jordán y con esta fiesta terminamos el gran tiempo navideño. Al salir Jesús del agua, el Padre proclama que Jesús es su Hijo muy amado y el Espíritu Santo, se posa sobre Él. Nosotros también, en virtud de nuestro Bautismo, estamos llamados a continuar la misión de Cristo en el mundo de hoy.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Ésta lectura, tomada del libro de Isaías, es el primer cántico del siervo del Señor. Este siervo está llamado por Dios y formado por El para traer la justicia a las naciones. Él es humilde pero lleno de fortaleza; es el preferido de Dios y ungido por el Espíritu Santo. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

La segunda lectura es del libro de los hechos de los apóstoles. Ella resume enseñanza fundamental sobre Cristo, quien fue bautizado y ungido por Dios con la fuerza del Espíritu. Por eso tuvo el poder de proclamar el reino de Dios y de curar a los enfermos, porque Dios estaba con Él. Escuchemos

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, al celebrar hoy la fiesta del Bautismo del Señor que fue ungido por el Espíritu de Dios, oremos unidos a toda la Iglesia:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que todos los bautizados en Cristo, amados y elegidos de Dios, ungidos por el Espíritu Santo, pasemos, como Cristo, haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que la Iglesia no tema comprometerse en la promoción de la justicia y la paz. Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que los padres cristianos, al presentar a sus hijos para el bautismo, sean conscientes de su responsabilidad de transmitirles la vivencia de su fe. Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que en nuestros trabajos, quehaceres, obligaciones, cargos, imitemos a Cristo, que no vino a ser servido sino a servir, Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por toda la iglesia; que hemos dado inicio al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que sea el inicio de un caminar en la construcción de un mundo donde brille el amor y podamos ser un signo luminoso de la presencia de Cristo entre nosotros, Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el mensaje del Evangelio que anuncian los misioneros dé frutos de santidad en quienes lo reciben. Oremos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Creemos, Señor, que Tú eres el Hijo amado del Padre: por eso te pedimos que le presentes nuestras oraciones para que manifieste su poder y salve a la humanidad que Tú adquiriste con tu Sangre. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Moniciones – Solemnidad de la Epifanía del Señor – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía. Hoy es un día de fiesta en el que celebramos la manifestación de Jesús. Es la fiesta de la luz que nos ilumina y de regalos porque hemos recibido el don más precioso: Jesucristo mismo. En esta celebración, unidos a todos los hombres, caminemos como un solo pueblo hacia el reconocimiento de Jesús como el Salvador.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con júbilo y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Isaías proclama con gran exaltación la Buena Nueva a las gentes que andaban en la oscuridad. Una luz brilla; la gloria de Dios aparece. Cristo es esta estrella radiante de la mañana que nos guía en la vida. Él vino al mundo para que lleguemos hasta él. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo, en la carta a los efesios, nos habla de la gracia que Dios nos ha dado. Por nuestro bautismo somos coherederos y copartícipes de la promesa de Dios. Nosotros sentimos alegría ya que en Cristo somos un pueblo de reyes, pueblo sacerdotal, una asamblea santa. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, sigamos la estrella que nos conduce a Belén y vayamos al encuentro del Señor, sabiendo que Él es el Dios-con-nosotros, el Dios nuestro. Digamos con fe:
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Por todos nosotros aquí reunidos: para que vivamos abiertos a los signos de los tiempos y respondamos con prontitud a la llamada de Dios y de nuestros hermanos, especialmente los más pobres. Oremos al Señor.
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Para que todos los hombres vivamos en continua adoración a Dios que salva a la humanidad al entregarnos a su hijo amado para redimirnos del pecado. Oremos al Señor.
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Para que seamos agradecidos al Señor por el don de la fe, la vivamos con audacia y la comuniquemos con alegría. Oremos al Señor.
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Para que el Señor se manifieste a los que reciben el anuncio de la salvación en tierras de misión. Oremos al Señor.
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Por toda la iglesia; que hemos dado inicio al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que sea el inicio de un caminar en la construcción de un mundo donde brille el amor y podamos ser un signo luminoso de la presencia de Cristo entre nosotros, Oremos al Señor.
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Para que los niños de nuestras familias acojan a Jesús, como el mejor regalo del Padre y sean solidarios con los niños que sufren la pobreza. Oremos al Señor .
Manifiéstate en nuestros corazones, Señor.

Celebrante:
Señor, escucha nuestras súplicas filiales, manifiéstanos tu verdad, háblanos al corazón, y haz que nuestra vida sea un anuncio gozoso de tu salvación universal. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – Misa de Fin De Año – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Queridos hermanos, sean bienvenidos a esta fiesta eucarística, en la cual agradecemos a Dios los bienes recibidos durante este año que termina y también nos disponemos a estar abiertos a que su voluntad se cumpla en el nuevo año que pronto inicia. Invoquemos también la intercesión de María, Nuestra Madre Celestial, para estar dispuestos a ser verdaderos dadores de Vida, siempre dispuestos a vivir en una entrega generosa a los demás.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con júbilo y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura San Juan nos enseña que por estar ungidos con el Espíritu de la Verdad, nosotros no podemos desear, ni obrar mal. El apóstol expresa que Cristo es la Palabra que se ha hecho carne entre nosotros y su Palabra, es la vedad que todo hombre necesita.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos, a Dios, con fe amor y esperanza, en este año que termina y presentemos con fervor nuestras peticiones diciendo:
Te rogamos Señor, óyenos.

Por la Iglesia Universal, para que siga proclamando en todo momento y en todo tiempo, que Cristo Jesús, es el Señor, el Rey de Reyes, el Salvador. Oremos al Señor:
Te rogamos Señor, óyenos.

Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y diáconos; Para que sus vidas, sean manifestación perenne del amor de Dios, y su testimonio, refleje a todos los hombres de la tierra, a Cristo vivo y presente, ayer, hoy y siempre. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que en este nuevo año que se inicia, sea propicio para el cercamiento de todos los pueblos, sin distinción alguna, especialmente, de aquellos que viven la tragedia de la guerra, la violencia y el terrorismo, y que se desplieguen por todas partes, las banderas de la paz, la justica y la verdad. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Por nuestra Capellania de Habla Hispana, para que juntos iniciemos, con optimismo y confianza el año venidero, y con esfuerzo y firmeza, con fe y amor, hagamos realidad los proyectos que la voluntad de Dios ponga en nuestras manos. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Por toda la iglesia; que el Jubileo Extraordinario de la Misericordia sea el inicio de un caminar en la construcción de un mundo donde brille el amor y podamos ser un signo luminoso de la presencia de Cristo entre nosotros, Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que a todos los enfermos, los que están solos, los que se sienten tristes, los que son víctimas del vicio y del pecado, encuentren en los cristianos la prueba del amor de Dios que les tiende una mano, Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Celebrante:
Padre Bueno, escucha las suplicas que con amor y humildad, te presenta tu Iglesia y que en los dones que recibimos, encontremos tu voluntad que oriente nuestras vidas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Lecturas – Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (1, 4-5. 17-19)

En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante.
Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 70

Señor, tú eres mi esperanza.

Señor, tú eres mi esperanza,
que no quede yo jamás defraudado.
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme;
escucha mi oración y ponme a salvo.


Señor, tú eres mi esperanza.

Sé para mí un refugio,
ciudad fortificada en que me salves.
Y pues eres mi auxilio y mi defensa,
líbrame, Señor, de los malvados.


Señor, tú eres mi esperanza.

Señor, tú eres mi esperanza;
desde mi juventud en ti confío.
Desde que estaba en el seno de mi madre,
yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.


Señor, tú eres mi esperanza.

Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia.
Me enseñaste a alabarte
desde niño y seguir alabándote es mi orgullo.


Señor, tú eres mi esperanza.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 31—13, 13)

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosna todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.
El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (4, 21-30)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro de Nehemías (8, 2-4. 5-6. 8-10)

En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón.
Era el día primero del mes séptimo, y Esdras leyó desde el amanecer hasta el mediodía, en la plaza que está frente a la puerta del Agua, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de la ley. Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amén!”, e inclinándose, se postraron rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Este es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes tristes ni lloren (porque todos lloraban al escuchar las palabras de la ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 18

Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.


Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino.


Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.


Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Que sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación.


Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 12-30)

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.
El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: “No soy mano, entonces no formo parte del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Y si el oído dijera: “Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿con qué oiríamos? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿con qué oleríamos? Ahora bien, Dios ha puesto los miembros del cuerpo cada uno en su lugar, según lo quiso. Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
Cierto que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza, a los pies: “Ustedes no me hacen falta”. Por el contrario, los miembros que parecen más débiles son los más necesarios. Y a los más íntimos los tratamos con mayor decoro, porque los demás no lo necesitan. Así formó Dios el cuerpo, dando más honor a los miembros que carecían de él, para que no haya división en el cuerpo y para que cada miembro se preocupe de los demás. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; y cuando recibe honores, todos se alegran con él.
Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan?

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1, 1-4; 4, 14-21)

Gloria a ti, Señor.

Muchos han tratado de escribir la historia de las cosas que pasaron entre nosotros, tal y como nos las trasmitieron los que las vieron desde el principio y que ayudaron en la predicación. Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden, para que veas la verdad de lo que se te ha enseñado.
(Después de que Jesús fue tentado por el demonio en el desierto), impulsado por el Espíritu, volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (62, 1-5)

Por amor a Sión no me callaré y por amor a Jerusalén no me daré reposo, hasta que surja en ella esplendoroso el justo y brille su salvación como una antorcha.
Entonces las naciones verán tu justicia, y tu gloria todos los reyes. Te llamarán con un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona de gloria en la mano del Señor y diadema real en la palma de sumano.
Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra, “Desolada”; a ti te llamarán “Mi complacencia” y a tu tierra, “Desposada”, porque el Señor se ha complacido en ti y se ha desposado con tu tierra. Como un joven se desposa con una doncella, se desposará contigo tu hacedor; como el esposo se alegra con la esposa, así se alegrará tu Dios contigo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 95

Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.


Cantemos la grandeza del Señor.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.


Cantemos la grandeza del Señor.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.


Cantemos la grandeza del Señor.

Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos,
gobierna a las naciones con justicia.


Cantemos la grandeza del Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 4-11)

Hermanos: Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Uno recibe el don de la sabiduría; otro, el don de la ciencia. A uno se le concede el don de la fe; a otro, la gracia de hacer curaciones, y a otro más, poderes milagrosos. Uno recibe el don de profecía, y otro, el de discernir los espíritus. A uno se le concede el don de lenguas, y a otro, el de interpretarlas. Pero es uno solo y el mismo Espíritu el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones, según su voluntad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (2, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús.
Este y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.
Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”.
Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.
Esto que Jesús hizo en Caná de Galilea fue la primera de sus señales milagrosas. Así mostró su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Fiesta del Bautismo del Señor – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (42, 1-4. 6-7)

Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza.
Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 28

Te alabamos, Señor.

Hijos de Dios,
glorifiquen al Señor,
denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.


Te alabamos, Señor.

La voz del Señor se deja oír
sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es poderosa,
la voz del Señor es imponente.


Te alabamos, Señor.

El Dios de majestad
hizo sonar el trueno de su voz.
El Señor se manifestó sobre las aguas
desde su trono eterno.


Te alabamos, Señor.

Segunda Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10, 34-38)

En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. El envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.
Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (3, 15-16. 21-22)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan el Bautista era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.
Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado. Mientras éste oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma sensible, como de una paloma, y del cielo llegó una voz que decía: “Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.