Moniciones – Solemnidad de la Natividad del Señor – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

¡Feliz Navidad, hermanos y hermanas! Estamos reunidos en el Señor en esta Noche Buena. Las tinieblas afuera pueden simbolizar la vida sin Cristo. Pero nuestra Iglesia ahora brillante y festiva, nos recuerda que Cristo ES LA LUZ y está con nosotros. Que esta noche de gracia traiga la Paz y la Alegría a todos los pueblos del mundo, especialmente al nuestro.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Isaías nos viene a hablar sobre los tiempos de tinieblas, de miedo y de opresión. Pero vino un gran cambio por el nacimiento de un niño, que como luz en la noche iluminó como ninguna otra luz. Esta luz es Cristo, el Príncipe de Paz, nuestro Redentor. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Cristo se encarnó en el mundo para ser el mediador entre Dios y los hombres. El Apóstol San Pablo nos exhorta a cooperar con las gracias del Señor hasta el retorno del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Presentemos hermanos, en esta noche luminosa, nuestras esperanzas y anhelos a Jesucristo, Palabra cumplida del Padre, el Dios con nosotros, y con espíritu de adoración, supliquémosle con confianza, diciendo:
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que la celebración del Misterio del Amor infinito de Dios, hecho cercanía en su Hijo que ha nacido, haga renacer a la Iglesia y a cada uno de sus Pastores al Evangelio vivido, proclamado y compartido con todos los hombres de buena voluntad: Roguemos al Señor, que sabe de nuestra pobreza.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que en esta noche de paz y de luz, Cristo transforme nuestras tinieblas en bondad, nuestros odios en perdón, y nuestras desesperanzas en posesión del único tesoro: Roguemos al Señor, que se ha hecho débil por amor.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que Cristo hecho niño enseñe al mundo el poder de la paz, la fuerza de quienes aún creen en el hermano; y la alegría de sabernos amados y acogidos por Dios que viene hasta nosotros: Roguemos al Señor, que es nuestra esperanza.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que aprendamos de la Virgen Madre a recibir a Jesús, para que sepamos entregarlo sin egoísmos, y para que lo hagamos nacer en otras vidas: Roguemos al Señor, hecho ternura.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que el Señor cure las heridas del cuerpo y del alma a quienes sufren y recordamos en esta Noche santa: Roguemos al Señor, Bien nuestro.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que, al acoger en nuestros corazones al que quiso asumir nuestra debilidad para transformarla en gracia, nos hagamos amor, alegría, comprensión y paz para cuantos nos rodean: Roguemos al Señor, nuestro hermano.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Celebrante:
Señor, que has querido que tu Hijo se encarnara en nuestra carne para recapitular todas las cosas y salvarnos; atiende por su intercesión cuanto te hemos suplicado, y no dejes de acompañarnos mientras caminamos hacia la plenitud de nuestra historia, donde todos seremos uno en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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