Lecturas – Fiesta de la Sagrada Familia – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico(3, 3-7. 14-17)

El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre la prole.
El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre.
Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; el que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.
Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque chochee, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 127

Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien.


Dichoso el que teme al Señor

Su mujer, como vid fecunda,
en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa.


Dichoso el que teme al Señor

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida”.


Dichoso el que teme al Señor

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 12-21)

Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.
Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo; que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 41-52)

Gloria a ti, Señor.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando, llenos de angustia”. El les respondió: “¿Por qué me andaban buscando?
¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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Lecturas – Solemnidad de la Natividad del Señor – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (9, 1-3. 5-6)

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será:
“Consejero admirable”, “Dios poderoso”, “Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”; para extender el principado con una paz sin límites sobre el trono de David y sobre su reino; para establecerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 95

Hoy nos ha nacido el Salvador.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.


Hoy nos ha nacido el Salvador.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.


Hoy nos ha nacido el Salvador.

Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo.


Hoy nos ha nacido el Salvador.

Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.


Hoy nos ha nacido el Salvador.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito (2, 11-14)

Querido hermano:
La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les anuncio una gran alegría: Hoy nos ha nacido el Salvador, que es Cristo, el Señor.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 1-14)

Gloria a ti, Señor.

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta.
Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: “No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.
De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Fiesta de La Sagrada Familia – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a la gran fiesta de la Sagrada Familia! Durante esta preciosa temporada de Navidad, la iglesia nos invita a fijar nuestra atención en la escuela humana del amor: La Familia. Las lecturas nos describen las características y las virtudes que deben estar presentes en toda familia cristiana.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con júbilo y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

La primera lectura nos presenta un comentario sobre el cuarto mandamiento de Dios. Se subraya el agradecimiento humano y religioso que los hijos deben tener a sus padres y los efectos religiosos y humanos para los que honran a sus padres Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Como a pueblo de Dios, San Pablo nos exhorta a manifestar a todos “la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el amor y la paz de Cristo.” Él nos dio ejemplo y, también la gracia para poder practicar estas virtudes en nuestra familia. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Sabiendo que somos hijos de Dios, oremos hermanos con confianza a nuestro Padre del cielo, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, diciendo:
Padre, óyenos.

Por la Iglesia, para que unida como una gran familia avance por el camino de la unión de todos los cristianos. Roguemos al Señor.
Padre, óyenos.

Por todos los que están sin familia; huérfanos, ancianos solos, para que encuentren en nosotros alguien que les proporcione el amor que necesitan. Roguemos al Señor.
Padre, óyenos.

Por todas las familias, en especial las de nuestras comunidades, para que de ellas surjan los matrimonios sólidos y las vocaciones que necesitan nuestro mundo y la Iglesia de hoy. Roguemos al Señor.
Padre, óyenos.

Por las familias que están divididas, por los esposos que viven en infidelidad, y por los hijos que sufren las consecuencias del desamor: que la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret les alcance la unidad y el perdón. Roguemos al Señor.
Padre, óyenos.

Por nosotros y nuestras familias: que alimentados con el Cuerpo y la Sangre del Señor, y fortalecidos con su Palabra, seamos Misericordiosos como el Padre y trabajemos juntos por construir la civilización del amor. Roguemos al Señor.
Padre, óyenos.

Celebrante:
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación, y te pedimos humildemente que, por la intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, fortalezcas nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – Solemnidad de la Natividad del Señor – Ciclo C

MONICIONES DE ENTRADA

¡Feliz Navidad, hermanos y hermanas! Estamos reunidos en el Señor en esta Noche Buena. Las tinieblas afuera pueden simbolizar la vida sin Cristo. Pero nuestra Iglesia ahora brillante y festiva, nos recuerda que Cristo ES LA LUZ y está con nosotros. Que esta noche de gracia traiga la Paz y la Alegría a todos los pueblos del mundo, especialmente al nuestro.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Isaías nos viene a hablar sobre los tiempos de tinieblas, de miedo y de opresión. Pero vino un gran cambio por el nacimiento de un niño, que como luz en la noche iluminó como ninguna otra luz. Esta luz es Cristo, el Príncipe de Paz, nuestro Redentor. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Cristo se encarnó en el mundo para ser el mediador entre Dios y los hombres. El Apóstol San Pablo nos exhorta a cooperar con las gracias del Señor hasta el retorno del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Presentemos hermanos, en esta noche luminosa, nuestras esperanzas y anhelos a Jesucristo, Palabra cumplida del Padre, el Dios con nosotros, y con espíritu de adoración, supliquémosle con confianza, diciendo:
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que la celebración del Misterio del Amor infinito de Dios, hecho cercanía en su Hijo que ha nacido, haga renacer a la Iglesia y a cada uno de sus Pastores al Evangelio vivido, proclamado y compartido con todos los hombres de buena voluntad.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que en esta noche de paz y de luz, Cristo transforme nuestras tinieblas en bondad, nuestros odios en perdón, y nuestras desesperanzas en posesión del único tesoro que se ha hecho débil por amor.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que Cristo hecho niño enseñe al mundo el poder de la paz, la fuerza de quienes aún creen en el hermano; y la alegría de sabernos amados y acogidos por Dios que viene hasta nosotros.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que aprendamos de la Virgen Madre a recibir a Jesús, para que sepamos entregarlo sin egoísmos, y para que lo hagamos nacer en otras vidas.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que el Señor cure las heridas del cuerpo y del alma a quienes sufren y recordamos en esta Noche santa.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para que, al acoger en nuestros corazones al que quiso asumir nuestra debilidad para transformarla en gracia, nos hagamos amor, alegría, comprensión y paz para cuantos nos rodean.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Celebrante:
Señor, que has querido que tu Hijo se encarnara en nuestra carne para recapitular todas las cosas y salvarnos; atiende por su intercesión cuanto te hemos suplicado, y no dejes de acompañarnos mientras caminamos hacia la plenitud de nuestra historia, donde todos seremos uno en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – IV Domingo de Adviento CICLO C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Cuarto Domingo de Adviento. En la Liturgia de este día escucharemos los hechos que iniciaron nuestra salvación. Miqueas anuncia el nacimiento del Mesías salvador. La visitación de la Santísima Virgen María a su prima Isabel nuestra a Cristo ya presente en el mundo, quien vino al mundo para hacer la voluntad del padre.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura escucharemos el canto jubiloso del profeta Miqueas que anuncia la restauración de Jerusalén. El profeta ve a Jerusalén libre de su condenación. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

La segunda lectura nos relata que el valor de los antiguos era purificador para quitar los pecados, pero no definitivo. El sacrificio de Cristo santifica aniquilando el pecado total. Esta salvación se confirma con su entrada en el santuario celeste, por la resurrección. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, el Señor está cerca. Salgamos a su encuentro y proclamemos su grandeza, y pidamos al Padre que nos ayude a esperar su venida con el corazón en vela. Digamos con fe:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por el Santo Padre y todos los pastores y ministros de la Iglesia, para que, inspirados por el sí de María, vivan su vocación con alegría y se entreguen totalmente al servicio del evangelio. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por toda la iglesia; que viva en continua actitud de servicio y que en este año de la Misericordia, caminemos firmes en la peregrinación de la fe, llevando el la luz de Cristo donde más se necesita y pueda su Luz disipar las tinieblas del mundo, Oremos:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por todos nosotros aqui presentes, para que a ejemplo de María nuestras vidas sean siempre un sí a Dios. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por los enfermos y ancianos, especialmente los de nuestras familias y los de nuestras comunidades, para que su enfermedad sea oportunidad para crecer en la fe, esperanza y amor de Dios, Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por todos los jóvenes de nuestra comunidad y parroquia, para que descubran cuál es la voluntad de Dios en sus vidas, Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.


Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Aquí nos tienes, Señor, para hacer tu voluntad. Bendice nuestras vidas, acoge nuestras oraciones, y ayúdanos a preparar el camino a tu Hijo que viene a salvarnos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones – III Domingo de Adviento CICLO C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Tercer Domingo de Adviento. El mundo va en busca de la alegría, pero no todos la alcanzan de igual manera. A muchas personas les resulta muy difícil creer que el cristianismo es fuente de alegría. La liturgia de hoy nos exhorta a estar alegres. Porque el Señor está cerca. Ya viene. Expresemos nuestra alegría cristiana celebrando con júbilo ésta eucaristía.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura escucharemos el canto jubiloso del profeta Sofonías, anuncia la restauración de Jerusalén. El profeta ve a Jerusalén libre de su condenación. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la segunda lectura San Pablo recuerda a los filipenses, que el cristiano debe vivir la alegría de un mundo nuevo. La certeza de la venida del Señor debe quitarnos toda inquietud. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Demos gracias a Dios, que en Cristo ha cancelado la condena que pesaba sobre nosotros y sobre toda la humanidad, y digamos con alegría junto a todos los hombres:
Ven, Señor Jesús.

Para que la Iglesia proclame con su vida el gozo de saber ya cercano al Emmanuel, Dios con nosotros, que viene a salvarnos. Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Para que el Santo Padre y todos los pastores y ministros de la Iglesia, estimulen a los fieles a esperar a Jesús, la paz viviente, para que encuentren en Él la plena felicidad, y en su nombre sean constructores de la concordia y la fraternidad. Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Para que los gobiernos de las naciones procuren la superación de todo tipo de injusticia y discriminación a causa de raza, cultura, sexo o credo, y procuren eliminar positivamente el odio, el resentimiento y el espíritu de venganza, promoviendo el diálogo y la reconciliación.Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Por nosotros aquí reunidos en esta celebración eucarística, para que vivamos nuestro cristianismo con alegría, no sólo en nuestro corazón, sino también en nuestros hogares y comunidad, Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Por toda la iglesia; que hemos dado inicio al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, pidamos que este sea el inicio de un caminar en la construcción de un mundo donde brille el amor y podamos ser un signo luminoso del advenimiento de Cristo al mundo, Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Para que en este tiempo de adviento todos los hombres esperemos, alegre y activamente al Salvador; para que los pobres aguarden contra toda desesperanza su próxima liberación; y para que el Emmanuel sostenga a quienes con su entrega despiertan la ilusión y la alegría en el corazón de sus hermanos. Oremos al Señor.
Ven, Señor Jesús.

Celebrante:
Escúchanos, Señor, que confiamos en ti, agranda nuestra capacidad de entrega y amor para colaborar eficazmente en el anuncio de tu Evangelio, y para preparar los corazones a la conversión a Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones II Domingo de Adviento CICLO C

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Segundo Domingo de Adviento. La Iglesia, en la liturgia de día, nos invita a continuar nuestra preparación para la venida del Señor. En la vida diaria encontramos obstáculos que nos impiden caminar hacia el Padre. San Juan Bautista nos invita a la conversión para recibir así la salvación que nos trae nuestro Señor Jesucristo.
Los invito para que se pongan de pie entonando el canto de entrada, para recibir con esperanza y alegría a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura escucharemos el relato del pueblo de Israel deportado a Babilonia y allí el pueblo se consume en la aflicción del destierro. El profeta Baruc dirige su mensaje a los desterrados para darles fuerza y ánimo con las promesas mesiánicas. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Como los cautivos en la primera lectura, nosotros también somos peregrinos caminando hacia Dios. San Pablo, a través de la carta a los filipenses, nos exhorta a crecer en amor fraterno a fin de que estemos más preparados para la venida de Cristo. Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Con gozo por la cercanía de Dios, despojémonos de cuanto nos esclaviza y aleja de Él, y pidámosle que nos ayude a preparar la llegada del Mesías Salvador a nuestras vidas. Digamos con su Iglesia y en nombre de todos los hombres:
Ven, Señor, no tardes.

Para que en la Iglesia todos los hombres podamos reconocer el rostro de Dios, que sale a nuestro encuentro con una oferta incondicional de salvación y libertad, y que nos ama con amor y ternura de Padre. Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y diáconos; para que a ejemplo de Juan Bautista, prediquen el perdón de los pecados y la reconciliación de los hombres con Dios, Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Para que todos los cristianos trabajemos con alegría en la construcción de una sociedad más solidaria y equitativa, seguros de que el Señor, que es grande con nosotros, dará el ciento por uno a nuestros esfuerzos y trabajos, Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Por nuestra Capellania de Habla Hispana, que estamos próximos a celebrar la fiesta en honor a nuestra madre María, “Virgen de Guadalupe”, patrona de América, para que a través de su intercesión maternal esta produzca frutos de Paz y Misericordia entre nosotros y podamos ser imagen de su hijo Jesús, Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Por toda la iglesia; que nos preparamos a dar inicio esta semana al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que sea este el inicio de un caminar en la construcción de un mundo donde brille el amor y podamos ser un signo luminoso del advenimiento de Cristo al mundo, Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Para que a todos los enfermos, los que están solos, los que se sienten tristes, los que son víctimas del vicio y del pecado, encuentren en los cristianos la prueba del amor de Dios que les tiende una mano, Oremos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Celebrante:
Escúchanos, Señor, que confiamos en ti, agranda nuestra capacidad de entrega y amor para colaborar eficazmente en el anuncio de tu Evangelio, y para preparar los corazones a la conversión a Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Lecturas – Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Miqueas (5, 1-4)

Esto dice el Señor:
“De ti, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel, cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados, a los días más antiguos.
Por eso, el Señor abandonará a Israel, mientras no dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. El se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra y él mismo será la paz”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 79

Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Escúchanos, pastor de Israel;
tú que estás rodeado de querubines,
manifiéstate; despierta tu poder
y ven a salvarnos.


Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste.


Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Que tu diestra defienda al que elegiste,
al hombre que has fortalecido.
Ya no nos alejaremos de ti;
consérvanos la vida y alabaremos tu poder.


Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (10, 5-10)

Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradan los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije —porque a mí se refiere la Escritura—: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.
Comienza por decir:
“No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado”, —siendo así que eso es lo que pedía la ley—; y luego añade: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la esclava del Señor; que se cumpla en mí lo que me has dicho.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1, 39-45)

Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi
Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Tercer Domingo de Adviento – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Sofonías (3, 14-18)

Canta, hija de Sión, da gritos de júbilo, Israel, gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha levantado su sentencia contra ti, ha expulsado a todos tus enemigos. El Señor será el rey de Israel en medio de ti y ya no temerás ningún mal.
Aquel día dirán a Jerusalén: “No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador, está en medio de ti. El se goza y se complace en ti; él te ama y se llenará de júbilo por tu causa, como en los días de fiesta”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Isaías 12

El Señor es mi Dios y salvador.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.


El Señor es mi Dios y salvador.

Den gracias al Señor,
invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime.


El Señor es mi Dios y salvador.

Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes.


El Señor es mi Dios y salvador.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (4, 4-7)

Hermanos míos: Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense! Que la benevolencia de ustedes sea conocida por todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (3, 10-18)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?” El contestó: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”.
También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?” El les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?” El les dijo: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”.
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. El tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Segundo Domingo de Adviento – Ciclo C

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Baruc (5, 1-9)

Jerusalén, despójate de tus vestidos de luto y aflicción, y vístete para siempre con el esplendor de la gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la justicia de Dios y adorna tu cabeza con la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrará tu grandeza a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre para siempre: “Paz en la justicia y gloria en la piedad”.
Ponte de pie, Jerusalén, sube a la altura, levanta los ojos y contempla a tus hijos, reunidos de oriente y de occidente, a la voz del espíritu, gozosos porque Dios se acordó de ellos. Salieron a pie, llevados por los enemigos; pero Dios te los devuelve llenos de gloria, como príncipes reales.
Dios ha ordenado que se abajen todas las montañas y todas las colinas, que se rellenen todos los valles hasta aplanar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios. Los bosques y los árboles fragantes le darán sombra por orden de Dios. Porque el Señor guiará a Israel en medio de la alegría y a la luz de su gloria, escoltándolo con su misericordia y su justicia

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 125

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos
que siembran con dolor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Al ir, iban llorando,
cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (1, 4-6. 8-11)

Hermanos: Cada vez que me acuerdo de ustedes, le doy gracias a mi Dios, y siempre que pido por ustedes, lo hago con gran alegría, porque han colaborado conmigo en la causa del Evangelio, desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido de que aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús.
Dios es testigo de cuánto los amo a todos ustedes con el amor entrañable con que los ama Cristo Jesús. Y esta es mi oración por ustedes: Que su amor siga creciendo más y más y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. Así podrán escoger siempre lo mejor y llegarán limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres verán al Salvador.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (3, 1-6)

Gloria a ti, Señor.

En el año décimo quinto del reinado de César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Traconítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.
Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías:
Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.