Lecturas – Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (31, 7-9)

Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’.
He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer en cinta y la que acaba de dar a luz.
Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 125

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces
la lengua de cantar.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas
por su pueblo el Señor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos
que siembran con dolor.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Al ir, iban llorando,
cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas.


Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (5, 1-6)

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.
Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido a la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 46-52)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.
Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?”
El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (53, 10-11)

El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento.
Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 32

Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.


Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.


Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti, Señor, hemos confiado.


Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (4, 14-16)

Hermanos: Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado.
Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 35-45)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden.
¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones XXX Domingo del Tiempo Ordinario – CICLO B

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos  a la celebración de la Eucaristía en este Trigésimo domingo del tiempo ordinario.  Queridos hermanos y hermanas. Nos encontramos reunidos en comunidad una vez más para celebrar nuestra fe. Pero este don no es algo solamente de palabras, sino que es un estilo de vida. Si seguimos a Cristo tenemos que llevar la cruz en pos de Él…

Los invito para que se pongan de pie y comencemos nuestra Eucaristía con el canto de entrada y  Abramos nuestros corazones mientras cantamos para recibir a los ministros de esta Eucaristía y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA  (Jr 31, 7-9)
La primera lectura de este domingo es un canto a la alegría, exultación desbordante ante la vuelta triunfal a la Nueva Sión. Nadie está excluido, ni los lisiados o los impedidos como tampoco los ciegos. Yavé será para el Pueblo un Padre..Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA (Hb 5, 1-6)
Esta lectura que a continuación escucharemos es una meditación sobre el sacerdocio de Cristo. Él es el sumo sacerdote ya que no fue Él quien se dio esa dignidad, sino Dios que le llamó. Puesto que Él participó de la condición humana totalmente, conoce bien nuestras debilidades y miserias..Escuchemos.

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Sabiéndonos necesitados del Señor que pasa por nuestra vida, digámosle como el ciego de Jericó: Ten compasión y escúchanos

Por nuestra Santa Iglesia Católica que hace presente el misterio del amor en el mundo del dolor. Para que nunca cese su oración por las necesidades de todos los hijos de Dios que sufren en su cuerpo o en su espíritu. Roguemos al Señor
Ten compasión y escúchanos

Por el Papa Francisco. Señor dale a tu vicario en la tierra fuerza, protección y los dones del Espíritu para cumplir con la misión que le has encomendado, asístele siempre con su Espíritu en su misión de Pastor fiel a la Iglesia universal. Roguemos al Señor.
Ten compasión y escúchanos

Por los gobernantes de las naciones, para que en el mundo se dé la paz y el bien común, para que puedan gobernar bien, para que amen a su pueblo, para que sirvan a su pueblo, para que sean humildes… Roguemos al Señor.
Ten compasión y escúchanos

Oren por nuestros hermanos misioneros cristianos que  en todo el mundo  están enfrentando persecución. Oremos  en contra de todo asesinato contra personas inocentes, especialmente niños. Roguemos al Señor.
Ten compasión y escúchanos

Por todos nosotros y por nuestras intenciones: para que acojamos de todo corazón a todas aquellas personas que la sociedad considera extrañas e indeseables… Roguemos al Señor.
Ten compasión y escúchanos

Celebrante:
Compadécete de nosotros, Señor, abre nuestros ojos a la verdad y ayúdanos a no apartamos nunca de Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

Lecturas – Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (7, 7-11)

Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza.
No se puede comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro, junto a ella, es un poco de arena y la plata es como lodo en su presencia.
La tuve en más que la salud y la belleza; la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella; sus manos me trajeron riquezas incontables.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 89

Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Enséñanos a ver lo que es la vida,
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos?
¿Hasta cuándo?


Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Alégranos ahora por los días
y los años de males y congojas.


Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Haz, Señor, que tus siervos
y sus hijos puedan mirar tus obras y tu gloria.
Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad
a nuestras obras.


Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (4, 12-13)

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 17-30)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó:
“Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”.
Entonces él le contestó:
“Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”.
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible”.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.
Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones XXIX del Tiempo Ordinario- Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo noveno domingo del tiempo ordinario. El mensaje que la Palabra de Dios tiene para nosotros no es fácil de vivir. Sin embargo, tenemos como ejemplo a Cristo, que cargó con nuestros pecados. Todos estamos llamados a beber del cáliz de este sufrimiento, entregándonos al servicio de los demás

Los invito para que se pongan de pie y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y  Abramos nuestros corazones mientras cantamos para recibir a los servidores de esta Eucaristía y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICION PRIMERA LECTURA  (Is 53, 10-11)
En la primera lectura escucharemos ahora el cuarto cántico del Siervo de Yavé, visto por el profeta Isaías. El Siervo de Dios cargará sobre sus hombros todos nuestros pecados, entregará su vida como expiación. Escuchemos
 
MONICION SEGUNDA LECTURA (Hb 4, 14-16)
Esta lectura nos describe la figura de Jesús. Él pudo compadecerse de nuestras miserias y debilidades porque sabe por experiencia propia lo que es obedecer y ha sido probado en todo como nosotros, menos en el pecado. Escuchemos
 
ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
Hermanos, Jesús al hacerse hombre experimentó nuestra condición débil y limitada, y por eso es capaz de compadecerse de nosotros. Pidámosle por la humanidad entera y digámosle con confianza: Padre misericordioso escúchanos    

Señor Jesús te damos gracias por el Papa Francisco, dale santidad y fuerza para llevar a cabo su misión, Y que sea para el mundo un signo de tu amor Y una clara voz de verdad, de justicia, Y de la santidad de la vida humana.. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso escúchanos

Por la Iglesia, especialmente por nuestra Capellanía: para que anuncie sin cesar que el amor es más fuerte que el odio y dé testimonio de la misericordia que ella experimenta de Dios. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso escúchanos

Padre, te presentamos las necesidades de nuestro gobierno, y te pido que bendigas nuestra nación a través de líderes piadosos. Glorificamos el nombre de Jesús, y declaramos que Él es el Señor de esta nación… Roguemos al Señor.
Padre misericordioso escúchanos

Por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, para que sus familias apoyen con fe y generosidad la llamada de Dios… Roguemos al Señor
Padre misericordioso escúchanos

Protege, Señor, a tus misioneros, que dejan todo para dar testimonio de tu palabra y de tu amor. En los momentos difíciles, sostenlos, consuela sus corazones, y corona su trabajo de frutos espirituales. …Roguemos al Señor.
Padre misericordioso escúchanos

Celebrante:
Concédenos, Señor, el don de poderte servir con libertad de espíritu, para que, por la acción purificadora de tu gracia, los mismos misterios que celebramos nos limpien de toda culpa. Por Jesucristo, nuestro Señor
Amen

Moniciones XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario- Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo Octavo domingo del tiempo ordinario.  Las lecturas bíblicas de este domingo nos hablan sobre la sabiduría, que vale más que cualquier cosa material. Nosotros sabemos que Cristo es la Sabiduría de Dios y Él nos invita a vivir nuestra fe generosamente. Esto implica renunciar a las cosas que son obstáculos entre Dios y nosotros. Nos exige generosidad y amor.

Los invito para que se pongan de pie y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y Abramos nuestros corazones a esta Sabiduría mientras cantamos para recibir a los servidores de esta Eucaristía y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA (Sab 7, 7-11)
La sabiduría es mejor que todos los bienes materiales o humanos. Ella y sus dones los alcanzamos por medio de la oración. Escuchemos

MONICION SEGUNDA LECTURA (Hb 4, 12-13)
En la primera lectura veíamos la superioridad de la sabiduría. La carta a los hebreos dice que la Palabra de Dios es eficaz y penetrante. Ella conoce todo, hasta los secretos del corazón. Esa Palabra es la que nos juzga. Escuchemos

ORACION DE LOS FIELES
Celebrante:
El Señor nos invita a seguirlo con fidelidad y confianza; por eso pidámosle con fe que nos ayude a responderle y que bendiga al mundo. Digamos:
Te Rogamos, Óyenos

Por el Papa Francisco y por nuestro Obispo Pedro para que Dios les dé su Espíritu de sabiduría y así puedan fortalecer a la Iglesia en el amor y en la unidad… Roguemos al Señor.
Te Rogamos, Óyenos...

Por los gobernantes de las naciones ricas: para que sientan el deber de compartir sus recursos con los pueblos más necesitados. Para que sirvan a cada uno con justicia y no se vean tentados de ayudar solamente al rico y a los poderosos…. Roguemos al Señor.
Te Rogamos, Óyenos..

Por la Santa Iglesia de Dios esparcida por todo el mundo y reunida de una manera especial el domingo, día del Señor: para que en estos tiempos de turbulencia en el mundo, volvamos a nacer todos a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz. Roguemos al Señor.
Te Rogamos, Óyenos.

Oremos por aquellos que sienten el llamado al sacerdocio o la vida religiosa, para que puede encontrar el valor de decir que sí a lo que Dios pide de ellos. Roguemos al Señor
Te Rogamos, Óyenos.

Por cada uno de nosotros reunidos en esta asamblea: para que no caigamos en la tentación de servirnos a nosotros mismos y nos fiemos de la palabra de Cristo, el Maestro. Roguemos al Señor.
Te Rogamos, Óyenos

Celebrante:
Escucha nuestras oraciones, atráenos a Ti, Señor, y haz que tu Palabra nos vivifique y transforme. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Moniciones XXVII Domingo del Tiempo Ordinario- Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA
Bienvenidos  a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo Séptimo domingo del tiempo ordinario. Como somos humanos y cristianos, crecemos y vivimos no aisladamente sino en comunidad.En las lecturas de  hoy escucharemos como el ser humano está hecho para vivir en la unidad y para la hermandad de fe en Jesús. Muchas veces esto es difícil, pero Jesús, por su pasión y muerte, nos da la fuerza necesaria.

Los invito para que se pongan de pie y comencemos nuestra Eucaristía con el canto de entrada y  recibamos a los servidores de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]
 
MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Gn 2, 18-24)
En el libro del Génesis, meditaremos en el poder creativo de Dios y su plan para constituir comunidad. “no está bien que el hombre esté solo”. Hombre y mujer tienen el mismo origen y un fin común. Escuchemos
 
MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (Hb 2, 9-1)
Según la carta a los Hebreos, Cristo es superior a los ángeles, pero no está separado de los seres humanos. Quien santificó a todos tiene el mismo origen que los santificados; por eso somos hermanos. Ahora Cristo está glorificado por su pasión y muerte y nos abrió el camino hacia el Padre. Escuchemos

ORACIÓN DE LOS FIELES
Celebrante:
Jesús, nuestro Salvador, nos ha llamado hermanos y quiere
que juntos llamemos a Dios Abba, Padre. Por eso oremos juntos, diciendo:
Padre, escúchanos

Por la Santa Iglesia de Dios esparcida por todo el mundo y reunida de una manera especial el domingo, día del Señor: Para que tenga oídos abiertos a la voz de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades.  Oremos con fe.
Padre, escúchanos

Padre, te pedimos por el Papa para que lo asistas en sus decisiones, lo fortalezcas en sus acciones y lo llenes de sabiduría en sus predicaciones… Oremos con fe.
Padre, escúchanos.

Por los cristianos: para que sepamos responder a las necesidades de los enfermos, de los marginados, de los desempleados y abandonados. Oremos con fe
Padre, escúchanos

Por los padres de familia, para que sepan transmitir la fe cristiana a sus hijos y educarlos en la generosidad para aceptar gozosamente la voluntad de Dios. Oremos con fe
Padre, escúchanos.

Por los misioneros y misioneras que trabajan en todo el mundo, para que la fuerza de Cristo y la solidaridad de los hermanos les acompañen siempre. Oremos con fe.
Padre, escúchanos

 Celebrante:
Señor, que has dado fuerza sacramental al matrimonio, escucha nuestras oraciones y permítenos vivir con fidelidad la alianza que Cristo selló con la humanidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Lecturas – Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (2, 18-24)

En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”. Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó:
“Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre”.
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 127

Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien.


Dichoso el que teme al Señor.

Su mujer, como vid fecunda,
en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa.


Dichoso el que teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor:
“Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida”.


Dichoso el que teme al Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (2, 8-11)

Hermanos: Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles, a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió redunda en bien de todos.
En efecto, el creador y Señor de todas las cosas quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación.
El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (9, 38-43. 45. 47-48)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”
El les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa”.
Jesús les dijo: “Moisés prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa. De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.
Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: “Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.
Después de esto, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.
Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.