Lecturas – Vigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (4, 1-2. 6-8)

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: “Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.
No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando: Cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor, mi Dios. Guárdenlos y cúmplanlos porque ellos son la sabiduría y la prudencia de ustedes a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticias de todos estos preceptos, los pueblos se dirán: En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente’.
Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?”

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 14

¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El hombre que procede honradamente
y obra con justicia;
el que es sincero en sus palabras
y con su lengua a nadie desprestigia.


¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien no hace mal al prójimo
ni difama al vecino;
quien no ve con aprecio a los malvados,
pero honra a quienes temen al Altísimo.


¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien presta sin usura
y quien no acepta soborno
en perjuicio de inocentes,
ése será agradable a los ojos de Dios eternamente.


¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago (1, 17-18. 21-22. 27)

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad, el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 1-8. 14-15. 21-23)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.
Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de Josué (24, 1-2. 15-17. 18)

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo: “Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor”.
El pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Los ojos del Señor cuidan al justo,
y a su clamor están atentos sus oídos.
Contra el malvado, en cambio, está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Escucha el Señor al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra.
Por los huesos del justo vela Dios,
sin dejar que ninguno se le quiebre.
Salva el Señor la vida de sus siervos;
no morirán quienes en él esperan.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (5, 21-32)

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 55. 60-69)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”. (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”.
Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios (9, 1-6 )

La sabiduría se ha edificado una casa, ha preparado un banquete, ha mezclado el vino y puesto la mesa. Ha enviado a sus criados para que, desde los puntos que dominan la ciudad, anuncien esto: “Si alguno es sencillo, que venga acá”.
Y a los faltos de juicio les dice: “Vengan a comer de mi pan y a beber del vino que he preparado. Dejen su ignorancia y vivirán; avancen por el camino de la prudencia”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a los que lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Escúchame, hijo mío: voy a enseñarte cómo amar al Señor.
¿Quieres vivir y disfrutar la vida?
Guarda del mal tu lengua y aleja de tus labios el engaño.
Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y ve tras ella.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (5, 15-20)

Hermanos: Tengan cuidado de portarse no como insensatos, sino como prudentes, aprovechando el momento presente, porque los tiempos son malos.
No sean irreflexivos, antes bien, traten de entender cuál es la voluntad de Dios. No se embriaguen, porque el vino lleva al libertinaje. Llénense, más bien, del Espíritu Santo; expresen sus sentimientos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando con todo el corazón las alabanzas al Señor. Den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 51-58)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida”. Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Décimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (19, 4-8)

En aquellos tiempos, caminó Elías por el desierto un día entero y finalmente se sentó bajo un árbol de retama, sintió deseos de morir y dijo: “Basta ya, Señor. Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres”. Después se recostó y se quedó dormido.
Pero un ángel del Señor llegó a despertarlo y le dijo: “Levántate y come”. Elías abrió los ojos y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarro de agua. Después de comer y beber, se volvió a recostar y se durmió.
Por segunda vez, el ángel del Señor lo despertó y le dijo: “Levántate y come, porque aún te queda un largo camino”. Se levantó Elías. Comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Confía en el Señor y saltarás de gusto;
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Junto a aquellos que temen al Señor
el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba
y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él.


Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 30—5, 2)

Hermanos: No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final.
Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.
Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 41-51)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?”
Jesús les respondió: “No murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Décimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del Exodo (16, 2-4. 12-15)

En aquellos días, toda la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud”.
Entonces dijo el Señor a Moisés: “Voy a hacer que llueva pan del cielo. Que el pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles de parte mía: ‘Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios’ ”.
Aquella misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el suelo cubierto con una especie de polvo blanco semejante a la escarcha. Al ver eso, los israelitas se dijeron unos a otros: “¿Qué es esto?”, pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: “Este es el pan que el Señor les da por alimento”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 77

El Señor les dio pan del cielo.

Cuanto hemos escuchado y conocemos
del poder del Señor y de su gloria,
cuanto nos han narrado nuestros padres,
nuestros hijos lo oirán de nuestra boca.


El Señor les dio pan del cielo.

A las nubes mandó desde lo alto
que abrieran las compuertas de los cielos;
hizo llover maná sobre su pueblo,
trigo celeste envió como alimento.


El Señor les dio pan del cielo.

Así el hombre comió pan de los ángeles;
Dios le dio de comer en abundancia
y luego los condujo hasta la tierra
y el monte que su diestra conquistara.


El Señor les dio pan del cielo.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 17. 20-24)

Hermanos: Declaro y doy testimonio en el Señor, de que no deben ustedes vivir como los paganos, que proceden conforme a lo vano de sus criterios. Esto no es lo que ustedes han aprendido de Cristo; han oído hablar de él y en él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesús. El les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese viejo yo, corrompido por deseos de placer.
Dejen que el Espíritu renueve su mente y revístanse del nuevo yo, creado a imagen de Dios, en la justicia y en la santidad de la verdad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya.

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 24-35)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando la gente vio que en aquella parte del lago no estaban Jesús ni sus discípulos, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?” Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.
Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?” Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado”. Entonces la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”.
Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.
Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones XXII Domingo del Tiempo Ordinario – CICLO B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este vigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. La primera lectura y el Evangelio valoran los mandatos del Señor como norma absoluta frente a cualquier tradición humana y como fuente de sabiduría e inteligencia. Esta celebración es una invitación a vivir nuestra fe.
Nos ponemos de pie por favor y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En este discurso Moisés exhorta al pueblo al cumplimiento de la Ley. En esta obediencia, responsable y fiel, está la verdadera sabiduría. 

MONICION SEGUNDA LECTURA

La carta de Santiago es un conjunto de consejos prácticos. Nos dice que la Palabra de Dios requiere una aceptación práctica y vivida. La fe tiene que ser manifestada en obras de caridad, en amor y servicio a los demás.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Sabiendo que nuestro Dios es un Dios cercano y fiel, oremos con confianza diciendo:
Padre, escúchanos

Por nuestro Santo Padre Francisco, los obispos y sacerdotes, para que el mundo entienda el plan de Dios para nosotros y sepamos seguir el camino correcto a pesar de las dificultades Roguemos al Señor.
Padre, escúchanos

Para que los gobernantes, los monarcas y los que tienen poder sobre las naciones y los organismos supranacionales procedan con justicia, honradez y rectitud. Roguemos al Señor.
Padre, escúchanos

Por la santa Iglesia, para que sea rica en frutos del Espíritu Santo, conserve siempre el gozo, la paz y el amor, y manifieste así al mundo la presencia de Cristo  . Roguemos al Señor
Padre, escúchanos

Para que a los enfermos, a los pobres y afligidos no les falte la ayuda y cercanía de quienes los ayuden. Roguemos al Señor
Padre, escúchanos

Para que todos los Matrimonios, en el amor mutuo y en la fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad.  Roguemos al Señor.
Padre, escúchanos

Oremos para que quienes han escuchado la llamada del Señor a la consagración religiosa o al ministerio sacerdotal no se desanimen ante las tentaciones que puedan surgir a causa de la propia debilidad o de las circunstancias que los rodean. Roguemos al Señor.
Padre, escúchanos

Celebrante:
Padre bueno, escucha las oraciones de tus hijos que te suplican, y ya que confían en tu amor, no dejes de bendecirlos con tu providencia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones XXI Domingo del Tiempo Ordinario – CICLO B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo Primer domingo del tiempo ordinario. En cualquier relación de Dios con nosotros es Él quien toma la iniciativa y es siempre fiel. Jesús nos invita a una entrega, a una comunión total con Él. Pablo usando la imagen del matrimonio, nos explica la íntima unión de Cristo con su Iglesia. Sometámonos completamente a Cristo que nos ama tiernamente.
Nos ponemos de pie por favor y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Este texto tomado del libro de Josué, nos trae el hecho de la Alianza celebrada en Siquén. El Señor, escogido como el Dios de todas las tribus. El es fiel y promete tierra y libertad. El pueblo se compromete a obedecer y a servir solamente a este Dios.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Según Pablo, el amor entre nosotros expresa la relación íntima de Cristo y su Iglesia. Este misterio de amor y donación de Cristo a su Iglesia exige de parte de nosotros: la sumisión, el amor y la entrega.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos al Señor nuestro Dios, que es el Padre de la gran familia humana y supliquémosle con fe diciendo:
Te rogamos, óyenos

Por nuestro Santo Padre Francisco, para que el espíritu de Dios le conceda voz de profeta que anuncie y transforme los corazones de aquellos que predican un evangelio de la muerte. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos

Por los que han recibido de Cristo la autoridad en la Iglesia y en el mundo: que gobiernen según su corazón. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos

Por los matrimonios: que el respeto, el amor y la unidad sean una realidad en las parejas y que los hijos, a ejemplo de sus padres, aprendan el arte de amar sin egoísmos. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos

Por el Encuentro Mundial de las Familias que termina este dia in Dublin, Irlanda. Para que el espíritu de Dios siga derramándose y fortaleciendo a las familias del mundo y puedan seguir siendo reflejo de la belleza y el amor infinito de Dios. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos

Por los que sufren corporal o espiritualmente: que encuentren la fuerza que necesitan en Jesucristo que asumió nuestras debilidades. Roguemos al Señor
Te rogamos, óyenos

Oremos por todos los hombres y mujeres que desean seguir a Cristo , para que puedan responder generosamente a la gracia de Dios , confiando en que su gracia basta para encontrar la fortaleza en el servicio como sacerdotes o religiosos. Roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos

Celebrante:
Te rogamos, Señor, que escuches a tus hijos, bendigas a tu Iglesia, y que un día nos des a todos tu vida eterna. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones XX Domingo del Tiempo Ordinario- Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Vigésimo domingo del tiempo ordinario. Hoy las lecturas nos invitan a participar en un banquete. La comida no es ordinaria, es el propio Cuerpo y Sangre de Cristo. Para tener vida eterna, y no simple obligación,  debemos participar en la Eucaristía y comulgar el cuerpo y la sangre del Señor, atendiendo a su oferta e invitación.
Nos ponemos de pie por favor y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El autor del libro de los Proverbios nos habla de la Sabiduría de Dios como si fuera una persona. Invita a los simples, los inexpertos para que coman y beban en un banquete. Sin duda, esta lectura inspiró al evangelista Juan cuando escribió el discurso eucarístico. Cristo es “Sabiduría de Dios” y nos invita a su banquete.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo, escribiendo a los efesios, nos exhorta a imitar a Cristo, como miembros de una nueva creación. Ellos deben hacer su parte en la redención del mundo. Durante sus asambleas eucarísticas deben dar lugar a la acción del Espíritu Santo. Estos consejos son importantes para nosotros también.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos a Dios, que nos invita a su banquete eterno, y digámosle con confianza:
Escúchanos, Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Francisco, y por los obispos de todo el mundo, Para que el Espíritu de sabiduría los guíe en sus decisiones. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por nuestros gobernantes de todo el mundo, especialmente aquí en Australia, para que tomen sus decisiones pensando en el bien común y no en intereses egoístas que vayan en contra de la moral familiar o en contra de la ley de Dios. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por las familias desunidas, por las familias que sufren: para que reciban ayuda y consuelo, fruto de la solidaridad cristiana. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que con sensatez y prudencia los cristianos nos dejemos guiar por el Espíritu del Evangelio. Roguemos al Señor
Escúchanos, Señor.

Por la solidaridad con los más débiles y necesitados, para que al alimentarnos del Cuerpo y la Sangre de Cristo dejemos que Él viva en nosotros y guíe nuestras acciones. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por el próximo Encuentro Mundial de las Familias a realizarse en Dublin, Irlanda que se llevará a cabo del 21-26 de Agosto. Para que el espíritu de Dios siga derramando y el espíritu santo fortalezca a las familias del mundo y puedan seguir siendo reflejo de la belleza y el amor infinito de Dios. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Celebrante:
Te rogamos escuches las súplicas de tus fieles y hagas crecer en ellos la fe, la esperanza y el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Moniciones XIX Domingo del Tiempo Ordinario- Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos al banquete de Jesús, a la fiesta de los hijos de Dios, a la asamblea de los que se alimentan de Jesucristo. Hermanos en este Décimo Noveno domingo del tiempo ordinario Jesucristo se nos presenta no sólo como maestro sino como alimento. Demos gracias y alabanzas a Dios Padre que nos abre los ojos del corazón para reconocerle en las cosas sencillas como el pan. Invoquemos al Espíritu Santo que nos ha sellado con su luz y su amor.
Hagamos Iglesia, hagamos fiesta, porque el Señor está en medio de su pueblo.
Nos ponemos de pie por favor y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Elías se siente tan cansado y desanimado que desea morir. Tú yo también nos hemos sentido alguna vez así. Pero si invocamos al Señor él nos ayuda con su palabra y con su pan para poder hacer el camino de la vida. Como Elías caminemos a la montaña de Dios.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos exhorta a vivir como hermanos en la comunidad siguiendo el camino del amor. El Espíritu Santo, nuestro sello y guía, nos inspira las alabanzas. Seamos fieles al Espíritu. Él es el dulce huésped de nuestras almas.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos a Dios, que puede dar la vida y fortalecer a los que lo invocan. Digámosle con confianza filial:
Ten piedad y escúchanos.

Por el Papa, los obispos y sacerdotes concédeles, Señor, la abundancia de los dones de tu Espíritu para que sean siervos fieles en el desempeño de su ministerio episcopal. Acrecienta en ellos su caridad sacerdotal para que sean buenos pastores del pueblo. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Por los gobernantes de las naciones: para que nuestro buen Dios les de sabiduría para tomar las mejore decisiones y busquen la solución de los graves problemas que afectan a la familia: la educación, la vivienda, la salud. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Por todos los que hoy nos congregamos a celebrar con gozo esta eucaristía, para que sea una llamada a compartir nuestras vidas con los hermanos. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Por la Evangelización, para que, saliendo de nosotros mismos, sepamos hacernos prójimos de quienes se encuentran en las periferias de las relaciones humanas y sociales. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Por el éxito de nuestra celebración al Divino Salvador del Mundo, esperando que haya dado los frutos deseado no solo de recaudar fondos para el mantenimiento de nuestra Capellanía, sino también frutos de alegría, paz, hermandad y amor en nuestras comunidades. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Para que en este Año de la Vida Consagrada haya un renacer de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada , y pidamos para que los jóvenes tengan el coraje de seguir el llamado de Dios para servir en la Iglesia. Roguemos al Señor.
Ten piedad y escúchanos.

Celebrante:
Escucha, Señor, nuestras súplicas, danos tu sabiduría y haz que al alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo experimentemos la fuerza de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

MONICIONES DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos y hermanas a la celebración de la Eucaristía en este Décimo Octavo domingo del tiempo ordinario. Jesús nos invita, hoy, a su mesa para ofrecernos el regalo de sí mismo como pan para el camino. Nosotros estamos aquí porque queremos hacer el camino de la vida en compañía de Jesús. No convirtamos en rutina el don generoso de Dios, su Eucaristía. Acojamos con gratitud y con fe los dones de Dios y acojamos con fe el don del pan de vida, Jesucristo…
Nos ponemos de pie por favor y comencemos nuestra fe con el canto de entrada y recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Los israelitas se quejan y murmuran porque encuentran difícil el camino hacia la libertad. El poder de Dios que ha puesto fin a su esclavitud no parece satisfacerles. El pueblo está rabioso con Dios. Pero incluso los corazones desagradecidos necesitan el alimento de Dios y éste, siempre fiel, se lo proporciona.

MONICION SEGUNDA LECTURA

El pasado ya no tiene poder y queda atrás porque Dios actúa en el mundo, haciéndolo todo nuevo en Cristo. San Pablo reta a todos los bautizados a crecer en santidad y en el nuevo ser que estrenamos el día de nuestro bautismo.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Dejemos que el Espíritu renueve nuestra mentalidad, y, vestidos de su gracia, oremos con confianza al Padre diciendo:
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Oremos por la Iglesia y sus pastores para que a imitación de Cristo que dio su vida por todos los hombres, lleven una vida acorde con los Sacramentos que celebran. Oremos con fe.
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Por nuestros gobernantes y líderes políticos, para que iluminados por el Espíritu Santo, puedan crear leyes que busquen fortalecer la familia tal como fue desde el inicio según el plan de Dios. Oremos con fe.
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Para que los que son esclavos del vicio y del pecado se dejen transformar por la gracia y Cristo viva en sus corazones. Oremos con fe.
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Para que Jesús, el Pan de la Vida, sea el alimento de nuestra fe y la fuerza que nos impulse a ser solidarios, generosos y desinteresados. Oremos con fe.
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Por el éxito de nuestra celebración al Divino Salvador del Mundo, esperando que de los frutos deseado no solo de recaudar fondos para el mantenimiento de nuestra Capellanía, sino también frutos de alegría, paz, hermandad y amor en nuestras comunidades. Oremos con fe
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Oremos para que el Señor ilumine la mente de los jóvenes cristianos y les infunda fuerza, a fin de que sean muchos los que se dediquen al ministerio y consagren su propia vida a hacerlo presente en medio de los fieles. Oremos con fe
Mira a tu Hijo y escúchanos.

Celebrante:
Mira a tu Hijo, que dio su vida por amor, y escucha las oraciones que en su nombre te hemos dirigido, Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.