Moniciones – SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD– Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos Hermanos a nuestra celebracion en la Santísima Trinidad. Ha terminado el tiempo de Pascua y Pentecostés fue la última celebración de ese tiempo de gloria.
Como bautizados, hemos sido llamados a participar de este amor íntimo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se nos ha dado la Trinidad como modelo de la comunidad. Nuestras vidas deben reflejar el amor de Dios, su paz y su unidad.
Expresemos nuestro gozo invocando el nombre del Señor y llenos de gozo en el Espíritu nos ponemos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El texto del Libro del Deuteronomio que escucharemos hoy como primera lectura confirma que Dios es uno solo, que es único. No hay otro. Moisés se lo enseñó al pueblo elegido. Y nosotros adoramos a un solo Dios que se manifiesta en tres personas. Jesús ha perfeccionado el mensaje de Moisés. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

El breve texto de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos contiene una importante definición trinitaria. San Pablo nos dira que el Espíritu nos hace exclamar ¡Abba, Padre! que es como Jesús llamaba a Dios y nos muestra que somos también hijos y herederos de la gloria.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
El Espíritu de Dios nos hace llamar a Dios Abba, Padre; por eso podemos orar con confianza filial y decir:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que Dios Padre, lleve el mundo a su plenitud y haga nacer aquel ciclo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la humanidad encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor semejante al suyo. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que el Espíritu del Señor sea padre para los pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Para que la celebración del Sacramento del amor nos acerque a la intimidad del Dios uno y Trino que nos habita. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de Jesus, para que nuestro Señor les conceda fortaleza y la Paz. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Padre, Tú que nos diste el Espíritu que nos hace hijos tuyos, y en Jesús nos mostraste el camino que conduce a Ti: escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe y envíanos a anunciar el Evangelio y a hacer discípulos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Instruccion antes de Bendicion de Salida

Hermanos, gracias por participar de la Santa Eucaristia y celebrar a Cristo Resucitado. Recordemos que el templo es un lugar sagrado que merece nuestro mayor respeto y reverencia. Por favor salgamos por la puerta principal en orden y guardando silencio. Una feliz Semana a todos.

Moniciones – Solemnidad de Pentecostés – Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos Hermanos a nuestra celebracion en la solemnidad de Pentecostés, el gran regalo que nuestro Señor Jesucristo hace a la humanidad, el don del Espíritu Santo.
En este gran día de Pentecostés, celebramos el Aniversario del glorioso nacimiento de nuestra Iglesia. El mismo Cristo Resucitado sopla su Espíritu sobre nosotros, asiste, dirige, anima y conduce a su Iglesia.
Como miembros de la Iglesia, expresemos nuestro gozo en el Espíritu poniendonos de pie para entonar con alegría el canto de entrada y recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura San Lucas nos relata la venida del Espíritu Santo en el contexto de la fiesta judía de pentecostés. Este acontecimiento representa el punto de partida de la misión universal de la Iglesia. Dios nos envía a proclamar la Buena Nueva y  convertirnos en luz para el mundo.

MONICION SEGUNDA LECTURA

La comunidad de Corinto está pasando por dificultades: hay divisiones entre sus miembros. San Pablo les muestra el ideal de una comunidad que ha de reflejar la unidad dentro de la diversidad de dones y carismas que el Espíritu Santo entrega a sus miembros.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, llega hoy a su plenitud el tiempo Pascual. Hace cincuenta días celebrábamos con gozo la resurrección del Señor, hoy celebramos la madurez y el cumplimiento definitivo de la Pascua. Pidamos a Jesús Resucitado que nos dé el mejor de sus dones: el Espíritu Santo. Digamos con fe y alegria :
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Por la Iglesia, extendida por todo el mundo; para que, impulsada por el Espíritu Santo, haga suyos los sufrimientos, alegrías y esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, y pueda iluminarlo todo con el Evangelio. Roguemos al Señor.
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Por todos los pueblos y razas en la diversidad de culturas y civilizaciones; para que el Espíritu Santo abra los corazones de todos al Evangelio, proclamado en sus propias lenguas, y los guié hasta la verdad plena. Roguemos al Señor.
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Por los jóvenes; para que, guiados por el Espíritu Santo, puedan responder con generosidad a la llamada del Señor en la vida religiosa y sacerdotal. Roguemos al Señor.
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Por nosotros, aquí reunidos; para que, iluminados y fortalecidos por el Espíritu Santo seamos dóciles a la acción de Dios en nuestras vidas y dejemos que Él viva en nuestros corazones. Roguemos al Señor
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Por nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de Jesus, para que nuestro Señor les conceda fortaleza y la Paz. Roguemos al Señor.
Señor, envíanos tu Espíritu Santo.

Celebrante:
Envíanos tu Espíritu Santo, y haz que su presencia activa en nuestra historia convierta los corazones a Ti y nos acerque a todos a la santidad a la que Tú nos llamas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Instruccion antes de Bendicion de Salida

Hermanos, gracias por participar de la Santa Eucaristia y celebrar a Cristo Resucitado. Recordemos que el templo es un lugar sagrado que merece nuestro mayor respeto y reverencia. Por favor salgamos por la puerta principal en orden y guardando silencio. Una feliz Semana a todos.

Moniciones – Festividad de la Ascensión del Señor – Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos Hermanos a nuestra celebracion en la Fiesta de la Ascensión del Señor a la gloria del Padre. En las lecturas de hoy vemos que Cristo es la cabeza de la Iglesia y esta es su cuerpo en la tierra. El afirmó su autoridad y mandó a sus seguidores a hacer discípulos del mundo entero.
Pidamos al Espíritu de Cristo que nos de fe y fortaleza para ayudar a edificar la Iglesia y cumplir con fidelidad la tarea de anunciar el Evangelio.
Con esta súplica nos ponemos de pie por favor y con mucha alegría entonemos el canto de entrada para recibir a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En esta primera lectura de los Hechos, San Lucas nos dice que Jesús ha convivido cuarenta días con sus discípulos, y los ha instruido con una nueva luz sobre el sentido del Reino de Dios. El momento de la Ascensión del Señor al cielo, es la última acción personal de Jesús en el mundo. Promete el Espíritu Santo.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la carta a los efesios, San Pablo indica como Cristo es dueño, Señor y estará sobre todas las cosas. Nosotros tenemos el Espíritu de Sabiduría para que comprendamos toda la profundidad de la esperanza cristiana y el poder de Jesús para que en su nombre actuemos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, oremos a Cristo que ha sido glorificado, para que desde el seno de la Trinidad interceda por su Iglesia y por el mundo entero. Digámosle con fe:
Jesús resucitado, escúchanos.

Por la Santa Iglesia de Dios: para que confiese que el Señor reina en los cielos y no se vea prisionera de los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
Jesús resucitado, escúchanos.

Por los que gobiernan las naciones, especialmente la nuestra: para que Dios les conceda ejercerlo con justicia y espíritu de servicio, y a nosotros nos haga sumisos a sus justas disposiciones. Roguemos al Señor.
Jesús resucitado, escúchanos.

Por los fieles que sufren en este mundo: para que el Señor les acorte la prueba y sean consolados y fortalecidos por la virtud del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
Jesús resucitado, escúchanos.

Por nuestra capellania y todas nuestras comunidades, para que espere sin desfallecer la venida del reino y viva siempre en la unidad de la Iglesia. Roguemos al Señor
Jesús resucitado, escúchanos.

Por nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de Jesus, para que nuestro Señor les conceda fortaleza y la Paz. Roguemos al Señor.
Jesús resucitado, escúchanos.

Celebrante:
Tú que has sido glorificado por el Padre y ahora le ofreces las primicias de nuestra naturaleza redimida, intercede por tu Iglesia y enriquécela con el don de tu Espíritu Consolador: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Instruccion antes de Bendicion de Salida

Hermanos, gracias por participar de la Santa Eucaristia y celebrar a Cristo Resucitado. Recordemos que el templo es un lugar sagrado que merece nuestro mayor respeto y reverencia. Por favor salgamos por la puerta principal en orden y guardando silencio. Una feliz Semana a todos.

Moniciones – Sexto Domingo de Pascua – Ciuclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos en Cristo resucitado a nuestra celebracion en el Sexto Domingo de Pascua.
Las lecturas de hoy responden a la pregunta: ¿cómo permanecer unidos a Cristo para dar frutos? Permaneciendo en su amor, es decir, cumpliendo los mandamientos y siendo signo vivo y concreto de ese amor.
Hoy es tambien un dia muy especial en el que ofrecemos esta celebracion por todas nuestras Madrecitas, las que aun por la gracia de Dios estan con nosotros y aquellas que ya gozan de su presencia en la vida eterna.
Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura, San Pedro proclama que la salvación es para todos. El Espíritu Santo vino sobre todos los oyentes: judíos y paganos, y por tanto, confirma que Dios no hace distinción.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Seguimos escuchando en la Segunda Lectura, fragmentos de la primera carta de San Juan, el cual nos sigue aclarando su tema de amor. Dios nos manifestó su amor, ante todo al enviarnos a su Hijo; es éste un acto concreto y supremo de servicio al ser humano.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Alegres por la resurrección de Jesús, oremos llenos de confianza a Dios que es compasivo y bueno, y por intercesión de la Virgen Gloriosa, Madre de su Hijo y Madre nuestra, pidamos nos conceda aquello que necesitamos y que ahora le presentamos. Responderemos:
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Señor, bendice al Papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y misioneros, para que con su ejemplo y su palabra animen a los cristianos a vivir santamente como lo hizo María. Roguemos al Señor.
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Señor, bendice a todos las madres, ilumina sus vidas y premia sus desvelos y trabajos. Concede salud y fortaleza a aquellas que estan esperando un hijo y dale el descanso eterno a las que ya no estan con nosotros. Roguemos al Señor.
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Señor, bendice y da serenidad a las madres que han perdido hijos, que están enfermos o separados de sus familias o que se encuentran en peligro o problemas de cualquier tipo. Roguemos al Señor.
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Señor, bendice y ayuda a nuestros jóvenes a responder con generosidad a tu llamada y entregar su vida al servicio de los demás. Roguemos al Señor.
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Señor, bendice a nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de tu nombre, llenalos de consuelo, fortaleza y de Paz. Roguemos al Señor.
Señor, te lo pedimos por mediacion de Maria.

Celebrante:
Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Santisima Virgen Maria, escucha nuestras oraciones, enséñanos a amar y a permanecer unidos a Ti, para que un día podamos disfrutar de la gloria que Cristo nos mereció. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Instruccion antes de Bendicion de Salida

Hermanos, gracias por participar de la Santa Eucaristia y celebrar a Cristo Resucitado. Recordemos que el templo es un lugar sagrado que merece nuestro mayor respeto y reverencia. Por favor salgamos por la puerta principal en orden y guardando silencio. Una feliz Semana a todos.

Moniciones – Quinto Domingo de Pascua – Ciclo B

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebracion en el Quinto Domingo de Pascua. Las lecturas de hoy nos hablan de comunión de vida con Cristo y con los hermanos mediante la fe y el amor. Cristo es la Vid, es decir el tronco, y nosotros las ramas. Unidos a Él por el Espíritu que nos dio, produciremos fruto abundante si cumplimos el mandamiento de Dios: creer en Jesús y amarnos unos a otros.
Nos ponemos de pie por favor y con espíritu humilde y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a los ministros de esta celebración eucarística y a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas nos relata que después de su conversión, San Pablo fue a Jerusalén para ponerse en contacto con esa comunidad. Pablo entró en relación con los dirigentes de la Iglesia madre. Ellos le dieron una misión apostólica: predicar la Buena Nueva a los paganos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la Segunda lectura tomada de la primera carta de Juan, el Apóstol insiste en que construyamos la Iglesia con obras y no solamente con palabras. La fe en Jesucristo y el amor fraterno es el gran criterio para saber si estamos en comunión con Dios.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, en este domingo el Señor nos exhorta a permanecer en el amor. A Jesús Resucitado, que vive en nosotros pidámosle que nos ayude, y digámosle con fe:
Te lo pedimos, Señor.

Para que la Iglesia viva con plenitud el gozo pascual y lo extienda con su testimonio a todos los seres humanos. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas tengan el Espíritu de Cristo y sepan transmitir con fidelidad el mensaje renovador de su muerte y resurrección. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que todos los hombres y mujeres perciban los frutos del gozo y la paz que Cristo nos comunicó por su resurrección. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que rechazando la cultura de la indiferencia cuidemos a los que sufren, en particular a los enfermos y a los pobres. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Por nuestros hermanos Cristianos que sufren persecucion y hasta la muerte dando testimonio de Jesus, para que nuestro Señor les conceda fortaleza y la Paz. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Por nosotros aquí reunidos, para que experimentemos en nuestras vidas la fuerza de Cristo resucitado y llevemos, por el amor y el perdón, su alegre noticia al mundo que nos rodea. Oremos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Celebrante:
Señor, que amaste a los hombres hasta dar tu vida por nuestra salvación; escucha nuestras oraciones y, por tu infinito amor, haznos permanecer unidos a Ti para que un día podamos resucitar contigo en la gloria. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Instruccion antes de Salida

Hermanos, gracias por participar de la Santa Eucaristia y celebrar a Cristo Resucitado. Recordemos que el templo es un lugar sagrado que merece nuestro mayor respeto y reverencia. Por favor salgamos por la puerta principal en orden y guardando silencio. Una feliz Semana a todos.

Lecturas – Solemnidad de la Santísima Trinidad – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (4, 32-34. 39-40)

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pueblo ha oído, sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios?
Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 32

Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.


Dichoso el pueblo escogido por Dios..

La palabra del Señor hizo los cielos
y su aliento, los astros;
pues el Señor habló y fue hecho todo;
lo mandó con su voz y surgió el orbe.


Dichoso el pueblo escogido por Dios..

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.


Dichoso el pueblo escogido por Dios..

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti, Señor, hemos confiado.


Dichoso el pueblo escogido por Dios..

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 14-17)

Hermanos: Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
Aleluya.

Evangelio †
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (28, 16-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad de Pentecostés – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11)

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 103

Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor!
La tierra está llena de tus creaturas.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Si retiras tu aliento,
toda creatura muere y vuelve al polvo.
Pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.


Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 3-7. 12-13)

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.
Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SECUENCIA

Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos.
Ven ya, padre de los pobres, luz que penetra en las almas, dador de todos los dones.
Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo.
Eres pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto.
Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran.
Sin tu inspiración divina los hombres nada podemos y el pecado nos domina.
Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas.
Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas.
Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones.
Danos virtudes y méritos, danos una buena muerte y contigo el gozo eterno.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluya.

Evangelio †
Lectura del santo Evangelio según san Juan (20, 19-23)

Gloria a ti, Señor.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Solemnidad de la Ascensión del Señor – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de los hechos de los Apóstoles (1, 1-11)

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.
Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.
Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.
Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos.
Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 46

Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Aplaudan, pueblos todos;
aclamen al Señor, de gozo llenos;
que el Señor, el Altísimo, es terrible
y de toda la tierra, rey supremo.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Entre voces de júbilo y trompetas,
Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios,
al rey honremos y cantemos todos.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Porque Dios es el rey del universo,
cantemos el mejor de nuestros cantos.
Reina Dios sobre todas las naciones
desde su trono santo.


Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 1-13)

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.
Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.
Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Por eso dice la Escritura: Subiendo a las alturas, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.
¿Y qué quiere decir “subió”? Que primero bajó a lo profundo de la tierra. Y el que bajó es el mismo que subió a lo más alto de los cielos, para llenarlo todo.
El fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
Aleluya.

Evangelio †
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (16, 15-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
“Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Sexto Domingo de Pascua – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10, 25-26. 34-35. 44-48)

En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo: “Ponte de pie, pues soy un hombre como tú”. Luego añadió: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere”.
Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.
Entonces Pedro sacó esta conclusión: “¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?” Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 97

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.


El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 7-10)

Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.

Evangelio †
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 9-17)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Quinto Domingo de Pascua – Ciclo B

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (9, 26-31)

Cuando Pablo regresó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no creían que se hubiera convertido en discípulo.
Entonces, Bernabé lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino, cómo el Señor le había hablado y cómo él había predicado, en Damasco, con valentía, en el nombre de Jesús. Desde entonces, vivió con ellos en Jerusalén, iba y venía, predicando abiertamente en el nombre del Señor, hablaba y discutía con los judíos de habla griega y éstos intentaban matarlo. Al enterarse de esto, los hermanos condujeron a Pablo a Cesarea y lo despacharon a Tarso.
En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 21

Bendito sea el Señor. Aleluya.

Le cumpliré mis promesas al Señor delante de sus fieles.
Los pobres comerán hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
su corazón ha de vivir para siempre.


Bendito sea el Señor. Aleluya.

Recordarán al Señor y volverán a él
desde los últimos lugares del mundo;
en su presencia se postrarán todas las familias de los pueblos.
Sólo ante él se postrarán todos los que mueren.


Bendito sea el Señor. Aleluya.

Mi descendencia lo servirá
y le contará a la siguiente generación,
al pueblo que ha de nacer,
la justicia del Señor y todo lo que él ha hecho.


Bendito sea el Señor. Aleluya.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3, 18-24)

Hijos míos: No amemos solamente de palabra; amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.
Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio.
Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante.
Aleluya.

Evangelio †
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 1-8)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.