Moniciones – Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a nuestra celebracion Eucaristica. El año litúrgico se cierra hoy con los esplendores de la fiesta de Nuestro Señor Jesús, Rey del Universo la cual expresa que Jesús está en el principio y en la plenitud de nuestra fe.  Su reinado es un reinado participativo, al que invita a todos los creyentes.

Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura el profeta Ezequiel nos presenta a Dios como un pastor bondadoso, una imagen que Jesús recogerá para presentársenos a sí mismo como nuestro Buen Pastor.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la segunda lectura escucharemos en palabras del apóstol San Pablo que la resurrección de Jesús es el primer paso hacia el reino de Dios, hacia la plenitud que también nosotros esperamos vivir, cuando Dios lo será todo para todos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Jesucristo es el Rey del mundo y de los hombres; pidámosle que su reinado en nuestras vidas nos haga servidores del bien y la justicia en el nuevo milenio cristiano. Supliquémosle diciendo:
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas, para que cuiden el rebaño a ellos encomendado y busquen a los descarriados. Roguemos al Señor…
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Por nuestra comunidad, nuestra parroquia y nuestra arquidiócesis, para que Jesucristo sea modelo y ejemplo de nuestra actuación. Roguemos al Señor…
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Por los pobres y necesitados, para que sepamos descubrir a Cristo Jesús en el rostro de la persona maltratada y necesitada. Roguemos al Señor…
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Por cada uno de nosotros, para que reconozcamos a Jesucristo como Rey de nuestras vidas y nuestros corazones. Roguemos al Señor…
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Por nuestros jóvenes, para que de entre ellos surjan las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy. Roguemos al Señor…
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Celebrante:
Bendito seas, Padre, porque constituiste a Cristo resucitado como Señor y Rey de la creación, como juez de vivos y muertos.
Reina en los corazones, restaura en ellos tu imagen, y devuélvenos la alegría de vivir en gracia trabajando por ser todos un solo rebaño guiado por Jesucristo, como único Pastor.
Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

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Moniciones – Trigesimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra de este domingo nos urge a la vigilancia productiva y al trabajo, mientras esperamos al Señor.

Por favor pongamos de pie y dispongamos a celebrar con alegría nuestra celebracion entonando el canto de entrada para recibir a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

En esta primera lectura, del libro de los proverbios, escucharemos el elogio de un sabio del Antiguo Testamento a una buena esposa. Elogio basado en la capacidad de trabajo y en la fe confiada en el Señor.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo sigue aclarando las dudas a la comunidad de Tesalónica sobre el fin de los tiempos. Específicamente las que le plantean la fecha precisa sobre el retorno del Señor. Imposible saber el día ni la hora, se debe estar preparado, porque puede llegar en cualquier momento, como ladrón en la noche.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos, hermanos, al Señor que no se deja ganar en generosidad, diciendo juntos:
Señor, mantennos vigilantes.

Por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que con su palabra y ejemplo sean estímulo de fe y esperanza para el pueblo cristiano. Roguemos al Señor…
Señor, mantennos vigilantes.

Por los discípulos de Cristo: para que, viviendo nuestra fe activamente, el Señor nos encuentre preparados cuando venga. Roguemos al Señor…
Señor, mantennos vigilantes.

Por los hogares cristianos: para que la fidelidad de los esposos encamine a los hijos en la senda del bien y del amor. Roguemos al Señor…
Señor, mantennos vigilantes.

Por los que sufren a causa de la soledad, la enfermedad, el hambre o la pobreza, para que no les falte la ayuda de los que pueden hacer más llevadera su situación. Roguemos al Señor…
Señor, mantennos vigilantes.

Por los que estamos aquí reunidos, para que cuando termine nuestro peregrinar en este mundo, el Padre de la misericordia nos reciba con nuestros hermanos difuntos en el banquete de su reino. Roguemos al Señor…
Señor, mantennos vigilantes.

Celebrante:
Gracias, Señor Jesús, porque confiaste en nosotros, entregándonos los talentos y la responsabilidad de tu reino.
Acompáñanos con tu Espíritu de creatividad fecunda, para poder poner los talentos que tú nos diste al servicio del reinado de Dios y de nuestros hermanos. Te lo pedimos en el nombre de tu hijo nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Moniciones – Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a la casa de Dios. La Iglesia conmemora en este domingo la dedicación de la Basílica de Letrán, la iglesia del Papa, la iglesia madre de todas las iglesias.
Dispongamos a celebrar la unidad y universalidad de la Iglesia de Dios demostrando nuestra gran alegría entonando el canto de entrada para recibir a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Ezequiel describe el templo como un manantial de bendición y de poder del cual brota un gran río que da vida y sanación a todo lo que encuentra a su paso.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos dice que somos un pueblo cimentado en Cristo. Con Cristo, piedra angular, podemos construir nuestra vida como templos para Dios, todos animados y vivificados por el mismo Espíritu.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, sabiendo que somos piedras vivas de la Iglesia, templo consagrado por Dios, y que el Espíritu Santo habita en nosotros, oremos con confianza diciendo:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por la Iglesia: para que el Señor la conserve firme ante las dificultades, cercana para todos los hombres y haga de ella la casa común donde todos vivamos como hermanos. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por la Iglesia de Roma cuyo pastor es el Papa, sucesor de Pedro: para que presida desde el primado de la caridad a todas las comunidades cristianas del mundo. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por todos los cristianos: para que sepamos amar y construir la Iglesia de Cristo viviendo con espíritu de comunión, fomentando el diálogo, la amistad y el respeto . Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por la paz entre los pueblos, en los hogares y en las relaciones interpersonales: para que los hombres aprendamos a amarnos mutuamente y a adelantar ya aquí la Jerusalén celestial. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Por los que se han apartado de la comunión de la Iglesia, por los que buscan la verdad fuera de ella, por los que la critican: para que el Espíritu de la verdad los atraiga a su seno y encuentren comprensión, perdón, ayuda y amistad. Oremos.
Escucha, Señor, nuestra oración.

Celebrante:
Señor y Dios nuestro, que quisiste habitar en el corazón de los hombres y nos permites congregarnos para alabarte en templos consagrados a Ti; escucha nuestras súplicas y danos tu Espíritu para que nunca nos apartemos de Ti, antes bien hagamos de nuestras vidas moradas donde Tú habites y donde constantemente se te alabe y glorifique. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Lecturas – Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (34, 11-12. 15-17)

Esto dice el Señor Dios:
“Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y oscuridad.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 22

El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.


El Señor es mi pastor, nada me faltará..

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.


El Señor es mi pastor, nada me faltará..

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término.


El Señor es mi pastor, nada me faltará..

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15, 20-26. 28)

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden:
primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte. Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo mismo se someterá al Padre, y así Dios será todo en todas las cosas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (25, 31-46)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.
Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios (31, 10-13. 19-20. 30-31)

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor.
Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 127

Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien.


Dichoso el que teme al Señor.

Su mujer como vid fecunda,
en medio de su casa; sus hijos,
como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa.


Dichoso el que teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor:
“Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida”.


Dichoso el que teme al Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (5, 1-6)

Hermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: “¡Qué paz y qué seguridad tenemos!”, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.
Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
Por tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (25, 14-30)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.
El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (47, 1-2. 8-9. 12)

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho.
Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por donde quiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 45

Un río alegra a la ciudad de Dios.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
quien en todo peligro nos socorre.
Por eso no tememos, aunque tiemble,
y aunque al fondo del mar caigan los montes.


Un río alegra a la ciudad de Dios.

Un río alegra a la ciudad de Dios,
su morada el Altísimo hace santa.
Teniendo a Dios, Jerusalén no teme,
porque Dios la protege desde el alba.


Un río alegra a la ciudad de Dios.

Con nosotros está Dios, el Señor;
es el Dios de Israel nuestra defensa.
Vengan a ver las cosas sorprendentes
que ha hecho el Señor sobre la tierra.


Un río alegra a la ciudad de Dios.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (3, 9-11. 16-17)

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije como va construyendo. Desde luego el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.
¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, sera destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, para que siempre habite ahí mi nombre.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según San Juan (2, 13-22)

Gloria a ti, Señor.

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos – Ciclo A

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

Primera Lectura
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 25, 6.7-9)

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos. Él arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae”..
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 129

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN..

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti,

Señor, escucha mi clamor;

que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante
SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

Si conservaras el recuerdo de las culpas,

¿quién habría. Señor, que se salvara?

Pero de ti procede el perdón,

por eso con amor te veneramos

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

Confío en el Señor, mi alma espera

y confía en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

mucho más que a la aurora el centinela.

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor,

porque del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y

Él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades

SEÑOR, ESCUCHA MI ORACIÓN

Segunda Lectura
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 4,13-14.17-18

Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con Él, y así estaremos siempre con el Señor. Consuélense, pues, unos a otros, con estas palabras.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.
Aleluya

Evangelio †