Moniciones – Vigesimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos. El tema de la invitación al banquete se nos presenta en las lecturas de este vigésimo octavo domingo ordinario.
La Eucaristía es un anticipo real del banquete del Reino de Dios. Participemos en ella con el traje de fiesta de nuestra fe, que va aumentando y produciendo los frutos que Dios espera de nosotros. Hagamos fiesta y preparémonos para dar un “sí” al Señor y un “sí” a los hermanos.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Isaías nos narra que Yavé preparará para todos los pueblos un festín extraordinario, en este festín podrán participar cuantos tengan hambre, aunque no tengan dinero.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo expresa su confianza en Dios. Pablo, entrenado para hacer frente a todas las situaciones de la vida, nos confiesa con sencillez que “todo lo puede en Aquel que lo conforta”.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Roguemos a Dios Padre Todopoderoso quien nos has hecho sus hijos adoptivos, para que se digne llenarnos con sus bienes. Respondemos a cada peticion:
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por la Iglesia, enviada por Cristo a invitar a todos a entrar en la sala del banquete; para que sepa hacer atrayente su llamada. Roguemos al Señor
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los que rechazan la invitación a participar en el banquete del reino de Dios; para que descubran en Él el gozo de la salvación. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los que se sienten marginados de la sociedad y por los que recelan sentarse a la mesa con ellos; para que sepan abrirse unos a otros y celebren en el banquete de la reconciliación con Dios. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los jóvenes de nuestras comunidades para que ellos sientan el llamado del señor y los rete a guiar este mundo de humano a divino. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por ti, por mí y por cada uno de los que participamos de esta celebración para que el señor toque nuestro corazón y le permitamos hacerlo parte de nuestra vida. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Pidamos por nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia congregados en Roma, para que el espíritu de Dios este presente entre ellos y les de la sabiduria para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época. Oremos.Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

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