Moniciones – Trigesimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración Dominical. Un día después de la Solemnidad de Todos los Santos, la Iglesia conmemora el dia de hoy a los fieles difuntos. Ofrezcamos nuestra celebracion por todos los nos que han precedido en este mundo y viven felices hoy en la Casa del Padre.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

La primera lectura, sacada del Libro del profeta Isaias , el profeta nos relata que el Senor destruira la muerte para siempre.

MONICION SEGUNDA LECTURA

La segunda lectura de hoy procede de la carta del Apóstol san Pablo a los Tesalonisences, el apostol nos dice que estaremos con el Senor para siempre.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Hermanos, oremos confiadamente a Dios, que resucitó a su Hijo al tercer día y pidámosle por los vivos y difuntos, para que todos gocemos un día de su felicidad eterna. Oremos con confianza diciendo:
Te rogamos Señor, óyenos.

Por la Iglesia y sus líderes para que obedezcan a Dios y sirvan con amor a su pueblo. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que Jesús, que con su resurrección dio vida al mundo entero, conceda a todos los difuntos gozar de la luz y de la vida verdadera. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que los cristianos seamos en medio del mundo testigos de la vida y de la felicidad que Jesús nos ofrece, y ayudemos a nuestros hermanos a creer en Él. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que los enfermos, especialmente los que están terminando sus días en esta vida, experimenten la fortaleza de Dios, la cercanía de sus hermanos y la confianza plena en la vida eterna. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que el Señor, en su misericordia, perdone los pecados de los que han muerto. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que nuestros familiares y amigos difuntos, disfrutando ya del Reino de la vida, intercedan por los que aún peregrinamos entre las luces y sombras de la fe. Roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Celebrante:
Recibe, Señor, nuestra humilde oración y, ya que confiamos en tu misericordia y tu poder, haz que vivamos abandonados en tus manos de Padre y que un día podamos cantar, junto a María y a los santos, la gloria de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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Moniciones – Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy, vamos a abrir el oído a la Palabra de nuestro Dios. Hoy, vamos a renovar nuestra alianza con Dios. Hoy, vamos a escuchar los gemidos de los hermanos y les vamos a abrir el corazón.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Esto dice el Señor a su pueblo, en este Sinaí que es nuestro templo. El mal que haces a los más humildes llega hasta mí y me ofende y me subleva. Deja de hacerlo.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Recibir la Palabra es recibir la alegría del Espíritu. Recibir la Palabra es convertirse a Dios. Pablo se siente orgulloso de su misión y de su comunidad.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo:
Ten piedad de nosotros Señor.

Por la Iglesia y sus líderes para que obedezcan a Dios y sirvan con amor a su pueblo. Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Por los líderes de las naciones para que el Espíritu guíe sus decisiones a favor de la justicia y de la paz.. Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Por nuestra comunidad para que se dé en ella el signo cristiano del amor. Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Para que todos los niños y jóvenes puedan crecer en familias cristianas y unidas. Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Por los ancianos, los enfermos y los que viven solos para que experimenten el amor de Dios y de los suyos. Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Protege, Señor, a tus misioneros, que dejan todo para dar testimonio de tu palabra y de tu amor. En los momentos difíciles, sostenlos, consuela sus corazones, y corona su trabajo de frutos espirituales… Roguemos al Señor.
Ten piedad de nosotros Señor.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigesimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario. Las lecturas de hoy nos hablan de que no podemos separar nuestra condición de cristiano de nuestra condición de ciudadanos, pero tampoco debemos confundirlas. Solamente dando al César lo que es del César y a Dios lo que pertenece a Dios es posible celebrar la Eucaristía, sacramento de unidad.
Esta semana concluye el Sinodo de la familia en Roma, ofrezcamos esta Eucaristia para que de los frutos esperados y que con la guia del Espiritu las familias encuentren el amparo y fortaleza para ser fieles a su mision
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El rey pagano Ciro es visto por el profeta Isaías como un instrumento de Dios a favor del pueblo de Israel, hasta el punto de llamarlo “el Ungido”. El profeta remarca que Dios salva a Israel por medio de un rey extranjero.

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la primera carta a los Tesalonicenses. El Apóstol Pablo le escribe a una de las comunidades que él había fundado. Pablo los anima en la labor de hacer progresar el Evangelio, tarea que también nos atañe hoy a nosotros.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Invoquemos ahora a Dios nuestro Padre, suplicándole por las necesidades de toda la humanidad, rogándole que, por su bondad, se acuerde de nosotros con misericordia. Respondemos a cada peticion:
Escúchanos, Padre.

Por la Iglesia, comunidad de creyentes en Cristo; para que, procurando su libertad e independencia de todo poder político y económico, sea signo de la justa libertad que Dios quiere para todos. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Por los que sufren por cualquier causa, víctimas del odio, de la incomprensión. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Por todos los pueblos; para que no caigan en la fácil tentación de tributar al César el honor debido sólo a Dios. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Por los gobernantes de todas las naciones; para que reconozcan y respeten la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Por el Ministerio de los misioneros par que sean dignos de aceptación, y que sus colegas y los creyentes les apoyen. Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Para que el Sínodo de la familia que concluye esta semana en Roma, de los frutos esperados y que con la guia del Espiritu las familias encuentren el amparo y fortaleza para ser fieles a su mision.Roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigesimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos. El tema de la invitación al banquete se nos presenta en las lecturas de este vigésimo octavo domingo ordinario.
La Eucaristía es un anticipo real del banquete del Reino de Dios. Participemos en ella con el traje de fiesta de nuestra fe, que va aumentando y produciendo los frutos que Dios espera de nosotros. Hagamos fiesta y preparémonos para dar un “sí” al Señor y un “sí” a los hermanos.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Isaías nos narra que Yavé preparará para todos los pueblos un festín extraordinario, en este festín podrán participar cuantos tengan hambre, aunque no tengan dinero.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo expresa su confianza en Dios. Pablo, entrenado para hacer frente a todas las situaciones de la vida, nos confiesa con sencillez que “todo lo puede en Aquel que lo conforta”.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Roguemos a Dios Padre Todopoderoso quien nos has hecho sus hijos adoptivos, para que se digne llenarnos con sus bienes. Respondemos a cada peticion:
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por la Iglesia, enviada por Cristo a invitar a todos a entrar en la sala del banquete; para que sepa hacer atrayente su llamada. Roguemos al Señor
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los que rechazan la invitación a participar en el banquete del reino de Dios; para que descubran en Él el gozo de la salvación. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los que se sienten marginados de la sociedad y por los que recelan sentarse a la mesa con ellos; para que sepan abrirse unos a otros y celebren en el banquete de la reconciliación con Dios. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por los jóvenes de nuestras comunidades para que ellos sientan el llamado del señor y los rete a guiar este mundo de humano a divino. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Por ti, por mí y por cada uno de los que participamos de esta celebración para que el señor toque nuestro corazón y le permitamos hacerlo parte de nuestra vida. Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Pidamos por nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia congregados en Roma, para que el espíritu de Dios este presente entre ellos y les de la sabiduria para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época. Oremos.Roguemos al Señor.
Queremos habitar en tu casa, Señor.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Lecturas – Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Exodo (22, 20-26)

Esto dice el Señor a su pueblo:
“No hagas sufrir ni oprimas al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si los explotas y ellos claman a mí, ciertamente oiré yo su clamor; mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos.
Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portes con él como usurero, cargándole intereses.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, porque no tiene otra cosa con qué cubrirse; su manto es su único cobertor y si no se lo devuelves, ¿cómo va a dormir? Cuando él clame a mí, yo lo escucharé, porque soy misericordioso”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 17

Tú, Señor, eres mi refugio.

Yo te amo, Señor,
tú eres mi fuerza,
el Dios que me protege
y me libera.


Tú, Señor, eres mi refugio.

Tú eres mi refugio,
mi salvación, mi escudo, mi castillo.
Cuando invoqué al Señor de mi esperanza,
al punto me libró de mi enemigo.


Tú, Señor, eres mi refugio.

Bendito seas, Señor, que me proteges;
que tú, mi salvador, seas bendecido.
Tú concediste al rey grandes victorias
y mostraste tu amor a tu elegido.


Tú, Señor, eres mi refugio.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (1, 5-10)

Hermanos: Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su bien. Ustedes, por su parte, se hicieron imitadores nuestros y del Señor, pues en medio de muchas tribulaciones y con la alegría que da el Espíritu Santo, han aceptado la palabra de Dios en tal forma, que han llegado a ser ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya, porque de ustedes partió y se ha difundido la palabra del Señor; y su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas partes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos necesidad de decir nada.
Porque ellos mismos cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (22, 34-40)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (45, 1. 4-6)

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: “Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 95

Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra.
Su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación sus maravillas.


Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor, porque él es grande,
más digno de alabanza y más tremendo
que todos los dioses paganos, que ni existen;
ha sido el Señor quien hizo el cielo.


Cantemos la grandeza del Señor.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios.


Cantemos la grandeza del Señor.

Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
El gobierna a las naciones con justicia.


Cantemos la grandeza del Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (1, 1-5)

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (22, 15-21)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.
Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: “Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?”
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo”. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”.
Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (25, 6-10)

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. El arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor.
En aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 22

Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.


Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.


Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.


Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (4, 12-14. 19-20)

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez.
Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades.
Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (22, 1-14)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.
Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.
Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Atenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas.
Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos’ ”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (5, 1-7)

Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña.Mi amado tenía una viña en unaladera fértil. Removió la tierra,quitó las piedras y plantó en ellavides selectas; edificó en mediouna torre y excavó un lagar.El esperaba que su viña dierabuenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.
Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?
Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 79

La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, tú trajiste de Egipto una vid,
arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste;
ella extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus brotes llegaban hasta el río.


La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, ¿por qué has derribado su cerca,
de modo que puedan saquear tu viña los que pasan,
pisotearla los animales salvajes,
y las bestias del campo destrozarla?


La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste.


La viña del Señor es la casa de Israel.

Ya no nos alejaremos de ti;
consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos,
míranos con bondad y estaremos a salvo.


La viña del Señor es la casa de Israel.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (4, 6-9)

Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 33-43)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.
Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.