Moniciones – Vigesimo Sèptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigesimo Sèptimo Domingo del Tiempo Ordinario. La invitación es a estar atentos porque llega el Señor para ver cómo anda nuestro trabajo.
Hoy da inicio el Sinodo de la familia a celebrarse en Roma a del 5 al 21 de Octubre. Ofrezcamo esta santa Misa orando por que la gracia del espiritu se derrame sobre nuestros pastores congregados junto a nuestro Papa Francisco I y reciban la sabiduria para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Nosotros somos la viña del Señor. Somos su plantación elegida. A nosotros nos juzga, hoy, el dueño de la viña, Dios. Aceptemos nuestra responsabilidad y respondamos con amor al amor con que Dios nos cuida.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo invita a esta comunidad a recurrir a Dios siempre, a presentarle nuestra oración y nuestra acción de gracias. Acudamos también a él en nuestras dificultades y en nuestras tentaciones.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Animados por la fuerza del Espíritu Santo, dirijamos nuestras súplicas y necesidades a Dios, nuestro Padre, por medio de su Hijo y por intercesión de María. A cada petición diremos:
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Por la Iglesia, el Papa, los obispos y sacerdotes para que den buen ejemplo con su vida al pueblo de Dios. Oremos.
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Pidamos por nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia congregados a partir de hoy en Roma, para que el espíritu de Dios este presente entre ellos y les de la sabiduria para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época. Oremos.
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Por los gobernantes para que busquen la paz y la justicia para todos. Oremos.
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Para que escuchemos dócilmente la voz de los profetas –la voz del mismo Cristo–, y no se endurezca nuestro corazón. Oremos.
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Por los niños y jóvenes para que con nuestra ayuda y ejemplo se sientan parte de la Iglesia. Oremos.
Confiamos en tu Misericordia, Señor.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino y que en la viña de tu Iglesia podamos ofrecerte frutos maduros de humanidad, fraternidad, solidaridad, justicia y paz. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigesimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigesimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario. El Señor trae para nosotros un mensaje que nos confronta con nuestra forma de ser. Te invita a un diálogo y a la acción. Te invito a que tu palabra y tu acción vayan de la mano para agradar más a Dios.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta Ezequiel dice a cada uno de nosotros que la salvación es un trabajo continuo. Invita al justo a seguir siendo justo y al pecador a que se convierta. El Señor te juzgará de acuerdo a tus acciones al momento de rendir cuentas.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos continúa evangelizando hoy como lo hizo con la comunidad de Filipos, hace aproximadamente 2000 años. Sus señalamientos, tienen vigencia absoluta y son un reto que nos hace para ser mejores cristianos. Nos exhorta a tener los mismos sentimientos de Cristo y dice que nuestra recompensa será grande.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo:
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por la Iglesia, el Papa, los obispos, sacerdotes y laicos comprometidos, para que utilicen todos los medios de comunicación para que la buena nueva llegue a todos los rincones de este mundo.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por los gobernantes del mundo, especialmente los de los países pobres, para que se identifiquen con sus pueblos y luchen con ellos por una vida mejor en Cristo. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por los marginados de nuestra sociedad, para que veamos en ellos a nuestros hermanos y los ayudemos tanto de palabra como en la acción. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por esta comunidad, para que recibamos al recién llegado y le brindemos nuestra hospitalidad ayudándolos a sentirse como parte nuestra. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por los misioneros de la Iglesia, para que con la ayuda de todos lleven el mensaje de amor, esperanza y fe en nuestro Señor Jesucristo. Roguemos al Senor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia pronto a celebrarse en Roma, reciban la sabiduría del espíritu de Dios para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época.Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigesimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigèsimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario. Celebremos la presencia de Jesús en su comunidad de amor y servicio y pidámosle que nos conceda descubrirlo y amarlo en nuestros hermanos. Que esta Eucaristía nos ayude a aceptarnos unos a otros y a esperarlo todo de la infinita bondad y misericordia de nuestro Dios y Padre.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

Profeta es quien anuncia la palabra de Dios y quien denuncia todo aquello que no se vive de acuerdo con ese anuncio. El profeta Isaias viene a decirnos que los planes y pensamientos de Dios y su manera de actuar contrastan fuertemente con las actitudes humanas.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo, desde la cárcel, escribe la carta a los filipenses. Desde su profunda visión de persona del todo transformada por el encuentro con Cristo, la muerte le parece una ganancia.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo:
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que la Iglesia acoja, con la misma benevolencia de Dios, a todos los que desean colaborar en su reino. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que nuestra sociedad, cuyo incentivo es el lucro, sepa valorar el trabajo como fuente de realización y promoción humana, personal y social. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que los responsables de la economía tengan la imaginación necesaria para solucionar el problema de la mayoría empobrecida. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que no caigamos en la tentación de la envidia y de exigir nuestros derechos a costa de los demás. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Por nosotros los aquí presentes, para que nos acerquemos al prójimo para hacer el bien, sin esperar recompensas en esta tierra.Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Para que nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia pronto a celebrarse en Roma, reciban la sabiduría del espíritu de Dios para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época.Roguemos al Señor.
Padre nuestro, Escucha nuestra oración.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigesimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebración del Vigesimo Cuarto Domingo del Tiempol Ordinario. Somos la iglesia de los “perdonados”, llamados a convertirnos en “perdonadores”, perdonando de sinceramente “de corazón”, como veremos en el Evangelio de hoy.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El libro del Eclesiástico probablemente fue escrito a principios del siglo II a.C. Uno de los muchos temas tratados es el del perdón. Según el autor, la medida que cada cual use con los demás es la misma que dios usará con él.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Escucharemos un breve fragmento de la carta de Pablo a los cristianos de Roma. Para el Apóstol lo que realmente cuenta es la comunión con Dios, saber que le pertenecemos, y que todo cuanto hacemos tiene y ha de tener relación con él, porque: “ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor”.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo: :
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que la Iglesia sea lugar de reconciliación, y así se manifieste al mundo el perdón de Dios. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que sea posible lo que parece imposible: la reconciliación de unos y otros, sobre la base de la justicia, el respeto, la paciencia, el amor. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que sean capaces de perdonar y olvidar los que se sienten justamente ofendidos. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que los enfermos, especialmente los que se encuentran solos, puedan experimentar la alegría y esperanza de nuestra solidaridad. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que imitemos a Dios, siempre dispuesto al perdón, perdonándonos nuestras ofensas. Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Para que nuestros Obispos y participantes en el Sínodo de la familia pronto a celebrarse en Roma, reciban la sabiduría del espíritu de Dios para encontrar respuestas a los retos pastorales que enfrentan las familias en esta época”.Roguemos al Señor.
Padre, perdóname, como yo perdono.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigesimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a nuestra casa de oración en este Vigèsimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario.
Juntos formamos el pueblo de Dios aquí congregado para alabar a Dios y escuchar el mensaje de salvación. La Palabra de Dios nos invita hoy a sentirnos iglesia y a unir nuestras voces para orar al Padre de Jesucristo.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….]

MONICION PRIMERA LECTURA

El profeta es el que habla de parte de Dios, el que proclama el anuncio de Dios. El profeta es el bautizado que se siente responsable de la salvación de su hermano. Lo nuestro no es salvar a nadie, sólo Dios salva. Lo nuestro es señalar el camino que lleva a la vida.

MONICION SEGUNDA LECTURA

SanPablo nos recuerda a todos los cristianos la actitud positiva, la palabra mágica, la raíz de la vida: el amor. El que ama no hace daño, no debe nada a nadie. El que ama es Dios.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo:
Escuchanos Padre.

Oremos por la Iglesia para que sea lugar de perdón y de reconciliación. Roguemos al Señor
Escuchanos Padre.

Oremos por los gobernantes de las naciones para que busquen la paz y el entendimiento entre todos los pueblos. Roguemos al Señor.
Escuchanos Padre.

Oremos por los que sufren la violencia en sus casas, en las cárceles, por los pobres y por los abandonados para que encuentren nuestra ayuda y la paz de Dios. Roguemos al Señor.
Escuchanos Padre.

Oremos por nuestra comunidad parroquial para que aprendamos a perdonar y a corregir nuestros errores. Roguemos al Señor.
Escuchanos Padre.

Oremos por todos los niños para que su paso por la escuela sea un tiempo de amistad y de sana convivencia. Roguemos al Señor
Escuchanos Padre.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Lecturas – Vigésimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (18, 25-28)

Esto dice el Señor: “Si ustedes dicen: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 24

Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.


Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros.


Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Porque el Señor es recto y bondadoso
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.


Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (2, 1-11)

Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 28-32)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’.
El le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”.
Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (55, 6-9)

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 144

Bendeciré al Señor eternamente.

Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable.


Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.


Bendeciré al Señor eternamente.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.


Bendeciré al Señor eternamente.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (1, 20-24. 27)

Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (20, 1-16)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
“El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. El les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide)(27, 33—28, 9)

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?
El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados?
Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 102

El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía;
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía y
no te olvides de sus beneficios


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro y
te colma de amor y de ternura.


El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor no nos condena para siempre,
ni nos guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama.


El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (14, 7-9)

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 21-35)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’.
El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (33, 7-9)

Esto dice el Señor: “A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.
En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo,
él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión
en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”


Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos (13, 8-10)

Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan:
“No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás” y todos los otros, se resumen en éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya

Evangelio †
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 15-20)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos.
Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.