Moniciones – Décimooctavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebracion eucaristica en el Decimooctavo Domingo del tiempo ordinario.
Las lecturas de hoy prefiguran la Eucaristía, para Jesús las comidas eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo, del pan que da la vida. Pidamos a nuestro Redentor que nos sacie en esta Eucaristía, con el pan de vida y nos haga más solidarios con todos los que padecen hambre en este mundo.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro celebrante, Padre […]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera lectura de hoy el profeta Isaías nos invita a buscar a Dios y a convertirse a Él. Esta invitación está expresada en la invitación a un banquete y lo único necesario para disfrutar esta abundancia de bienes es encaminarse hacia Dios, escuchar su voz y vivir atento a su voluntad.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Escucharemos ahora un texto de San Pablo, donde nos ofrece una lista de siete sufrimientos, muy actuales al hombre de hoy, el apóstol asegura que ninguno de ellos es suficientemente fuerte para separarnos del amor de Cristo, entonces: ¿quién podrá separarnos del amor de Cristo?

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Invoquemos a Dios, que tiene designios de salvación sobre el mundo, y supliquémosle, que dirija nuestras acciones. Digamos: A cada petición contestaremos:
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por todos los cristianos, para que vivamos siempre llenos de la luz y la alegría de la fe. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por aquellos que no conocen a Jesucristo, para que Espíritu Santo renueve su corazón y les dé su gracia. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por los que viven en la oscuridad de la tristeza y la desesperanza, para que encuentren una mano solidaria que les ayude a salir adelante. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por nosotros y nuestra comunidad Hispana en Melbourne, para que seamos imagen viva de Cristo y colaboradores fieles de su misión. Oremos al Señor.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por nosotros y nuestra comunidad Hispana en Melbourne, para nuestra vida sea un intenso encuentro con el Señor y nos ayude a ser sal y luz del mundo en que vivimos. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Celebrante:
Escucha, Padre, nuestras súplicas, manifiesta tu compasión y ven a salvarnos.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Lecturas – Décimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (55, 1-3)

Esto dice el Señor: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar.
¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta?
Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 144

Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.

Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

A ti, Señor, sus ojos vuelven todos
y tú los alimentas a su tiempo.
Abres, Señor, tus manos generosas
y cuantos viven quedan satisfechos

Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.

Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 35. 37-39)

Hermanos: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?
Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (14, 13-21)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.
Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”.
Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”.
Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”.
El les dijo: “Tráiganmelos”.
Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Vigesimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos todos a la fiesta de la comunidad en este Vigésimo segundo Domingo del tiempo ordinario. Es Jesucristo quien nos preside y hoy nos invita a seguirlo de una manera radical, cambiando nuestras prioridades y aceptando su invitación a ser diferentes.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrante, Padre [….] :

MONICION PRIMERA LECTURA

Abramos el oído a esta hermosa confesión del profeta Jeremías. Es un grito de amor y dolor. Seducido por Dios, su vida se complica tanto que siente la tentación de abandonar su ministerio. ¿No es Dios un peso incómodo? ¿No es su palabra algo imposible?

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo invita a los creyentes a vivir de una manera agradable a Dios. Hoy tenemos que decir lea Dios las cosas buenas que pensamos hacer para agradarle. Recordemos, Dios necesita nuestros regalos, nos necesita a todos tal como somos, nos quiere tal como somos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo: Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Oremos por la Iglesia, por todos los que la dirigen para que sean servidores fieles del evangelio. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Oremos por los gobernantes para que trabajen por la paz entre los pueblos y por la justicia. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Oremos por todos los niños del mundo para que en sus vidas haya un tiempo de crecimiento humano y espiritual. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Oremos por nuestra comunidad parroquial para que todos nos empeñemos en hacer el bien y nos ayudemos a vivir con fidelidad el evangelio. Roguemos al Señor.
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Oremos por los migrantes, que ante la necesidad de salir de sus paises buscando trabajo, paz y estabilidad, encuentren en nuestra comunidad parroquial, un espiritu acogedor, fraternal y de mucho amor. Roguemos al Señor
Atiende, Señor, Nuestras Súplicas.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigèsimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Nos encontramos en el Vigésimo Primer Domingo del tiempo ordinario del ciclo A.
Convocados por el Señor a la celebración de la Eucaristía y animados por el Espíritu, venimos a dar gracias a Dios, a expresarle nuestro amor, a iluminar nuestra vida con su palabra y a fortalecerla con el pan de vida. El pueblo de Dios dice: Señor, danos tu Espíritu, tu vida y tu perdón.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrantes, Padre [….] :

MONICION PRIMERA LECTURA

La autoridad es un don de Dios que hay que ejercer con respeto a los demás. A Shebna le son quitadas las llaves por abusar de su autoridad. Dios nos pide a todos la responsabilidad en el ejercicio del poder que ha puesto en nuestras manos.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo recibió de Dios el ministerio de ser apóstol de los gentiles y se defendió de todos sus acusadores. Pablo no entendió del todo el plan de Dios pero amó, confió y adoró a Dios con pasión.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Reafirmando nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, pidamos a Dios padre que aumenta nuestra fe. Oremos con confianza diciendo:
Escuchanos Señor.

Por nuestro Papa Francisco I, sucesor de Pedro, que ha recibido de Cristo la misión de guardar la unidad de la Iglesia y confirmar en la fe a sus hermanos. Roguemos al Señor.
Escuchanos Señor.

Oremos por todos los líderes que reciben la autoridad de Dios para que fomenten la paz y la justicia en todos los rincones del mundo. Roguemos al Señor.
Escuchanos Señor.

Oremos por los que formamos esta comunidad para que como Pedro profesemos la fe en Jesucristo, y abramos las puertas a nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escuchanos Señor.

Oremos por todos los esposos, para que día a día crezcan en su amor, que es el vinculo de la perfección, teniendo como pilar la fidelidad a Dios y a su familia. Roguemos al Señor.
Escuchanos Señor.

Oremos por la familias que se han quedado desamparadas y solas a causa de la migracion. Que encuentren el apoyo necesario en sus comunidades y la fortaleza divina para poder enfrentar los problemas y seguir adelante. Roguemos al Señor.  Escuchanos Señor

Oremos por nuestras familias y amigos, para que siempre sean refugio y compañía en nuestras vidas. Roguemos al Señor.
Escuchanos Señor.

Celebrante:
Dios Padre, creemos que tu hijo amado ha resucitado y vive en el mundo, hoy como ayer. Concédenos el don de la fe para que nos entreguemos a la fascinante tarea de amarte y construir tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Vigèsimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos hermanos a nuestra casa de oración en este Vigèsimo Domingo del Tiempo Ordinario.
Aquí somos invitados a vivir felices y con esperanza. Los hijos de Dios vienen a esta casa a alimentar su fe y su compromiso con las cosas de Dios y con las del mundo. Esta familia, aquí reunida, proclama con su presencia y con su vida el señorío de Jesucristo.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrantes, Padre [….] :

MONICION PRIMERA LECTURA

Todos, nos dice el profeta Isaías, incluidos los extranjeros tienen cabida en la casa del Señor. Todos los aquí reunidos, hoy, estamos llamados a estrenar cada domingo nuestra condición de hijos, nuestra obediencia y nuestro amor.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo, el apóstol de los gentiles, trabaja incansablemente para llevar el evangelio de Cristo a todos. Todos, judíos y gentiles, somos objeto del amor de Dios a pesar de nuestra desobediencia. La salvación sólo es don de Dios.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Con la confianza que la única condición requerida para pertenecer al nuevo pueblo de Dios, es la fe en Cristo Redentor, Hijo de Dios. Oremos con confianza respondiendo:
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por la Iglesia, servidora del evangelio y acogedora de todos los hombres. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por los gobernantes, servidores de los hombres y encargados de repartir los bienes con justicia para todos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por los enfermos, los pobres, los que viven en soledad y lejos de sus familias para que confíen en el Señor y en la ayuda de los hermanos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por nuestra comunidad de habla hispana, para que seamos generosos en el servicio al evangelio y a los hermanos. Roguemos al Señor.
Te Lo Pedimos, Señor.

Oremos por los migrantes del mundo que se encuentran privados de su libertad y lejos de sus familias, para que encuentren solidaridad y esperanza. Roguemos al Señor
Te Lo Pedimos, Señor.

Celebrante:
En verdad mereces toda alabanza, Dios de todos los pueblos, porque en Cristo Jesús las puertas de tu reino se han abierto a todos.
Haz, Señor, que nuestra comunidad se mantenga fiel a la tarea que nos has encomendado de ser fecundos y dar frutos al servicio de tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Moniciones – Decimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Hermanos, bienvenidos a nuestra celebracion del Decimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario. A la asamblea de los santos, a la fiesta de los redimidos, a la eucaristía del Señor.
La Buena Noticia de hoy es continuación del domingo pasado. Jesús está siempre con los suyos dándoles ánimo. No teman. Están en buenas manos. Alaben al Señor y fíense de Dios.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro sacerdote celebrantes, Padre [….] :

MONICION PRIMERA LECTURA

“Sal fuera que el Señor va a pasar”. Hoy somos llamados a salir de nuestras casas, de nuestras preocupaciones, de nuestra rutina, para respirar el aire fresco de la presencia de Dios.

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos habla de su dolor. Sufre por la conversión de sus hermanos, los judíos. Ellos, herederos de las promesas, se resisten a creer en Jesús. El dolor de Pablo es el dolor de todos los cristianos deseosos de compartir su fe con sus hermanos.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Manteniendo nuestra fe firme en promesa de Jesús: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Oremos con confianza respondiendo:
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por la Iglesia, barca de salvación, para que confíe y se deje guiar por Jesucristo. Roguemos al Señor
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por todos los gobernantes para que busquen con ahínco caminos de paz y reconciliación y se construyan unas relaciones humanas más justa. Roguemos al Señor.
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por los pobres, los que sufren enfermedad y soledad para que confíen en el Señor y en la ayuda de los hermanos. Roguemos al Señor.
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por los migrantes en Australia y de nuestra comunidad, para que les tendamos una mano y que seamos capaces de descubrir en ellos el rostro de Jesucristo. Roguemos al Señor.
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por los pobres para que una sociedad más justa y compasiva les acoja y ayude. Roguemos al Señor.
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Por nuestra comunidad de habla hispana para que, confiando en el Señor, anuncie la paz y la salvación a todos los hermanos que dudan y no creen. Roguemos al Señor
Padre Escucha a Tu Pueblo.

Celebrante:
Señor Dios, Padre nuestro que nos aceptas como somos, te damos gracias porque nos alientas a no tener miedo. Danos tu mano para seguir la aventura de la fe, sabiendo que tu vienes siempre con nosotros. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Lecturas – Vigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (20, 7-9)

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste.
He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción.
Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: “Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre”. Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 62

Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora
como el suelo reseco añora el agua.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Para admirar tu gloria y tu poder,
con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis labios.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con jubilosos labios.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Porque fuiste mi auxilio
y a tu sombra, Señor, canto con gozo.
A ti se adhiere mi alma
y tu diestra me da seguro apoyo.


Señor, mi alma tiene sed de ti.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (12, 1-2)

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto.
No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (16, 21-27)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”.
Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”
Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (22, 19-23)

Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio:
“Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo. Aquel mismo día llamaré a mi siervo, a Eleacín, el hijo de Elcías; le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda y le traspasaré tus poderes.
Será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.
Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo fijaré como un clavo en muro firme y será un trono de gloria para la casa de su padre”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 137

Señor, tu amor perdura eternamente.

De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles,
te adoraremos en tu templo.


Señor, tu amor perdura eternamente.

Señor, te damos gracias
por tu lealtad y por tu amor:
siempre que te invocamos,
nos oíste y nos llenaste de valor.


Señor, tu amor perdura eternamente.

Se complace el Señor en los humildes
y rechaza al engreído.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandone


Señor, tu amor perdura eternamente.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (11, 33-36)

¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios!
¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (16, 13-20)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”
Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”
Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces:
“¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (56, 1. 6-7)

Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.
A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será la casa de oración para todos los pueblos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 66

Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Ten piedad de nosotrosy bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvadora.


Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones


Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios
y que le rinda honor el mundo entero.


Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (11, 13-15. 29-32)

Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio.
Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.
Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (15, 21-28)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”.
El les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
Ella se acercó entonces a Jesús, y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” El le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.