Moniciones – Fiesta de la Transfiguración del Señor – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebracion de la fiesta de la Transfiguración del Señor.
Cristo nuestro Señor manifestó su gloria a unos testigos predilectos; y les dio a conocer en su cuerpo, en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad. Fortaleció la fe de los apóstoles para que sobrellevaran el escándalo de la cruz; y alentó la esperanza de la Iglesia.
Que esta fiesta sea para ti y para mí una oportunidad de reafirmar nuestra fe en Jesús y nuestro deseo de escucharle y seguirle.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestros celebrantes: […]

MONICION PRIMERA LECTURA

Escucharemos en esta primera lectura, tomada del libro de Daniel, una profecía misteriosa. En ella podemos prefigurar un anuncio de la presencia gloriosa de Dios en el Hijo del hombre, Jesús.

MONICION SEGUNDA LECTURA

Los apóstoles estuvieron con Jesús y lo acompañaron en su camino por tierras de Palestina. Según el testimonio de Pedro en su segunda carta, el anuncio de lo que Jesús hizo y vivió no lo hicieron fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con sus propios ojos en toda su grandeza.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Que la voz del Padre que nos invita a escuchar a Jesús, su Hijo amado, nos ayude a descubrir que solo Cristo es la verdad, el camino y la vida y solo escuchando a Jesús podremos subir con él a la montaña. A cada petición contestaremos:
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por todos los cristianos, para que vivamos siempre llenos de la luz y la alegría de la fe. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por aquellos que no conocen a Jesucristo, para que Espíritu Santo renueve su corazón y les dé su gracia. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por los que viven en la oscuridad de la tristeza y la desesperanza, para que encuentren una mano solidaria que les ayude a salir adelante. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por nosotros y nuestra comunidad Hispana en Melbourne, para que seamos imagen viva de Cristo y colaboradores fieles de su misión. Oremos al Señor.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Por nosotros y nuestra comunidad Hispana en Melbourne, para nuestra vida sea un intenso encuentro con el Señor y nos ayude a ser sal y luz del mundo en que vivimos. Oremos.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro.

Celebrante:
Te bendecimos, Padre, porque Cristo en su transfiguración, les mostró a sus discípulos en el resplandor de su divinidad, como un anticipo y testimonio del camino de la resurrección.
Concédenos, Señor, ir a tu encuentro en la montaña, escuchar a Jesús, tu palabra, y caminar con él hacia ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

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Lecturas – Fiesta de la Transfiguración del Señor

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Daniel (7, 9-10. 13-14)

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían.
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 96

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra;
cante de regocijo el mundo entero.
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor
que se asienta en la justicia y el derecho

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Los montes se derriten como cera
ante el Señor de toda la tierra.
Los cielos pregonan su justicia,
su inmensa gloria ven todos los pueblos

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Tú, Señor altísimo,
estás muy por encima de la tierra
y mucho más en alto que los dioses

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (1, 16-19)

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo:
“Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”. Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.
Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Este es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (17, 1-9)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”.
Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”.
Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas – Décimoseptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (3, 5-13)

En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo: “Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré”.
Salomón le respondió: “Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón.
Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David.
Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal.
Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?”
Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: “Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes, ni lo habrá después de ti.
Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 118

Yo amo, Señor,tus mandamientos.

A mí, Señor, lo que me toca
es cumplir tus preceptos.
Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata.


Yo amo, Señor,tus mandamientos.

Señor, que tu amor me consuele,
conforme a las promesas que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré,
porque en tu ley he puesto mi contento.


Yo amo, Señor,tus mandamientos.

Amo, Señor, tus mandamientos
más que el oro purísimo;
por eso tus preceptos
son mi guía y odio toda mentira.


Yo amo, Señor,tus mandamientos.

Tus preceptos, Señor,son admirables,
por eso yo los sigo.
La explicación de tu palabra
da luz y entendimiento a los sencillos.


Yo amo, Señor,tus mandamientos.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 28-30)

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador.
En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13, 44-52)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces.
Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han entendido todo esto?”
Ellos le contestaron: “Sí”.
Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Décimoseptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
[Este es el mejor momento para que apaguemos nuestros teléfonos celulares.]

Bienvenidos a nuestra celebracion Eucaristica en el Décimoseptimo Domingo del Tiempo Ordinario.
Jesus nos invita en este dia para disfrutar de la oportunidad de gozar de su reino. El nos ama y nos invita hoy a la conversión. Meditemos en ¿Cómo responderemos a este llamado?.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro celebrante. Padre […]

MONICION PRIMERA LECTURA

En la primera Lectura se nos presenta al rey Salomón ante un reto por decidir que es más importante: logros personales o el cumplimiento de la tarea, pensando en el bienestar de los demás

MONICION SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos dice en la segunda lectura que Dios cumple siempre su promesa. Todos hemos sido llamados, pero unos responden de una manera y otros de otra.

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Oremos a Dios para que bendiga a su pueblo y para que nos dé fuerza e ilusión para dejarlo todo por el Reino. Digámosle con confianza:
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que los que ejercen el ministerio del gobierno pastoral en la Iglesia lo hagan con la sabiduría que les viene de Dios. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que nuestros gobernantes conduzcan a nuestro país con justicia y rectitud. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que los jóvenes no dejen pasar la oportunidad de seguir al Señor que los llama, y para que siguiéndolo sean generosos en la entrega. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que seamos imagen viva de Cristo y colaboradores fieles de su misión. Oremos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Por nuestra comunidad catolica ahora que pronto celebraremos la fiesta de nuestra capellania en honor al Divino Salvador del Mundo, para que esta de los frutos de alegria, paz y hermandad que todos queremos. Oremos.
Te rogamos Señor, óyenos.

Celebrante:
Te lo pedimos a Ti, que ordenas todo para bien de los que te aman. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos, acerquemos a comulgar con devoción. La Iglesia nos invita a que hagamos una genuflexión o a inclinar nuestra cabeza antes de recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo mostrando así nuestro respeto y adoración por la presencia viva de Cristo en la Sagrada hostia.
Al recibir la comunión, podemos hacerlo directamente en la boca o coloquemos la mano izquierda sobre la derecha y consumamos inmediatamente la sagrada hostia delante del ministro o del sacerdote.

Lecturas – Décimosexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (12, 13. 16-19)

No hay más Dios que tú, Señor, que cuidas de todas las cosas. No hay nadie a quien tengas que rendirle cuentas de la justicia de tus sentencias. Tu poder es el fundamento de tu justicia, y por ser el Señor de todos, eres misericordioso con todos.
Tú muestras tu fuerza a los que dudan de tu poder soberano y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían. Siendo tú el dueño de la fuerza, juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza, porque tienes el poder y lo usas cuando quieres.
Con todo esto has enseñado a tu pueblo que el justo debe ser humano, y has llenado a tus hijos de una dulce esperanza, ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 85

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta.


Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Señor, todos los pueblos vendrán para adorarte
y darte gloria, pues sólo tú eres Dios,
y tus obras, Señor,
son portentosas.


Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Dios entrañablemente compasivo,
todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Señor, a toda hora.


Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 26-27)

Hermanos: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.
Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya

Evangelio †

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13, 24-43)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó.
Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: ‘Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’
El amo les respondió:
‘De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’
Pero él les contestó:
‘No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero’ ”.
Luego les propuso esta otra parábola: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”.
Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta:Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Luego despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo”.
Jesús les contestó:
“El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Décimosexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

MONICIONES DE ENTRADA

Queridos hermanos, muy buenas (tardes , noches, días):
Las lecturas de este Decimo sexto Domingo Ordinario nos invitan a reflexionar sobre nuestra participación en el mundo. Jesús viene a instaurar el reinado de Dios, no como un juez que separa a los malos de los buenos: no excluye a nadie, todos son convocados, todos pueden entrar en él.
Dispongamonos a partir en la celebracion Eucaristíca, con un corazon atento para escuchar y comprender el mensaje de paciencia y de amor que el Señor Jesús nos trae en su Palabra.
Por favor pongamos de pie y con mucha alegría entonando el canto de entrada recibamos a nuestro celebrante. Padre….

MONICION PRIMERA LECTURA

No podemos entender el reino de Dios sin entender su gran bondad. En la primera Lectura tomada del Libro de la Sabiduría escucharemos un maravilloso relato de la bondad de Dios.
Escuchemos con atencion la primera lectura

MONICION SEGUNDA LECTURA

En la carta de San Pablo a los romanos, el apóstol nos hablará de la manera que el Espíritu de Dios actúa en nosotros.
Escuchemos con atencion la segunda lectura.

Aclamación del Evangelio (Lector).

Guia (opcional):
Hermanos, les invito a que se pongan de pie y con el canto del Aleluya proclamemos la palabra de Dios

ORACION DE LOS FIELES

Celebrante:
Invoquemos a Dios que en su misericordia cuida de su pueblo y digámosle con confianza:
Te rogamos, óyenos.

Por el Papa y los obispos: para que el Espíritu de Jesús venga en ayuda de su debilidad y les conceda pedir lo que conviene al Pueblo de Dios. Oremos..
Te rogamos, óyenos.

Por los que hacen el mal: para que el Señor les transforme el corazón. Oremos
Te rogamos, óyenos.

Por los cristianos: para que demos testimonio del Evangelio sin triunfalismo pero con fidelidad. Oremos.
Te rogamos, óyenos.

Por nosotros: para que la Palabra nos transforme en hijos de la luz y testigos del amor. Oremos.
Te rogamos, óyenos.

Por nuestra comunidad catolica ahora que pronto celebraremos la fiesta de nuestra capellania en honor al Divino Salvador del Mundo, para que esta de los frutos de alegria, paz y hermandad que todos queremos. Oremos.
Te rogamos, óyenos.

Celebrante:
Tú, que eres poderoso, acoge las súplicas que te presentamos y no permitas que vivamos alejados de tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

COMUNION:

Hermanos con mucho respeto acerquémonos a recibir el Cuerpo resucitado de Cristo, para incorporarnos a su resurrección, y que al recibirlo, podamos también resucitar a una vida nueva

Moniciones – San Pedro y San Pablo Apostoles – Ciclo A

San Pedro y San Pablo Aposteles

29 de junio 2014

Moniciones sobre las Lecturas

Bienvenidos hermanos a la celebración del encuentro con Cristo. Cristo nos convoca, nos habla y nos alimenta y es el huésped que tenemos que acoger en nuestra casa. Hoy, es fiesta y venimos a decir sí a Dios y sí a los hermanos. 

En la primera lectura, una mujer sin nombre, se convierte en modelo de fe y de servicio. La generosa acogida que dispensa al profeta Eliseo se ve recompensada con el fruto de la vida.

En la segunda lectura San Pablo nos recuerda el acontecimiento más importante de nuestra vida: el Bautismo. El Bautismo nos une a Cristo, nos hace morir al pecado y al hombre viejo, nos hace hombres nuevos, nos hace vivir para Dios en Cristo Jesús.

Las condiciones que enumera el evangelio para seguir a Jesús son claras y exigentes. Nadie es digno de Jesús si no lo considera como el primero. Jesús quiere ser el primero en nuestra vida. Nuestro amor a Jesús se traduce en servicio, acogida y amor.

Por favor pongamonos de pie y con mucha alegría y con el canto de entrada recibamos a nuestro celebrante.  Padre…. .

ORACIÓN DE LOS FIELES

  • Por la Iglesia universal y por las iglesias locales para que Jesús sea el modelo de su amor y servicio.

Roguemos al Señor.: Padre Escucha a Tu Pueblo

  • Por todos los movimientos que promueven el evangelio, por todos los profetas y predicadores que hay entre nosotros.

Roguemos al Señor.:Padre Escucha a Tu Pueblo

  • Por ti, por mí y por cada uno de los que participamos de esta celebración para que el señor toque nuestro corazón y le permitamos hacerlo parte de nuestra vida.

Roguemos al Señor.: Padre Escucha a Tu Pueblo

  • Por cada uno de nosotros para que con el amor con el que Dios nos ama, podamos amar nosotros a los más sencillos y vulnerables

Roguemos al Señor: Padre Escucha a Tu Pueblo

  • Por los pobres para que una sociedad más justa y compasiva les acoja y ayude

Roguemos al Señor: Padre Escucha a Tu Pueblo.

  • Para que Dios nos conceda a todos el don de la verdadera humildad

Roguemos al Señor: Padre Escucha a Tu Pueblo

COMUNION: Hermano con mucho respeto acerquémonos a recibir el Cuerpo resucitado de Cristo, para incorporarnos a su resurrección, y que al recibirlo, podamos también resucitar a una vida nueva

Lecturas – San Pedro y san Pablo, apóstoles – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (12, 1-11)

En aquellos días, el rey Herodes mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso agradaba a los judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió durante los días de la fiesta de los panes Azimos. Después de apresarlo, lo hizo encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos de guardia, de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel, la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas y los centinelas cuidaban la puerta de la prisión.
De pronto apareció el ángel del Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: “Levántate pronto”.
Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le cayeron. El ángel le dijo: “Cíñete la túnica y ponte las sandalias”, y Pedro obedeció. Después le dijo: “Ponte el manto y sígueme”.
Pedro salió detrás de él, sin saber si era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía más bien que estaba soñando.
Pasaron el primero y el segundo puesto de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina de la calle y de pronto el ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: “Ahora sí estoy seguro de que el Señor envió a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío esperaba que me hicieran”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

El Señor me libró de todos mis temores.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.

El Señor me libró de todos mis temores.

Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.

El Señor me libró de todos mis temores.

Confía en el Señor y saltarás de gusto,
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias.

El Señor me libró de todos mis temores.

Junto a aquellos que temen al Señor
el ángel del Señor acampa y los protege.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él.

El Señor me libró de todos mis temores.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 6-8. 17-18)

Querido hermano: Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe.
Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y salvo a su Reino celestial.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
Aleluya

Evangelio †

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (16, 13-19)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos!
Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Moniciones – Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo A

Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo

22 de junio 2014

Moniciones sobre las Lecturas

Buenas (Trades, Dia, Noche) hermanos. Bienvenidos a la fiesta del Señor. Celebramos hoy la Fiesta del Corpus, fiesta del cuerpo y la sangre de Cristo. Cada domingo cuando nos acercamos a la mesa del Señor se nos dice antes de comulgar: “El cuerpo de Cristo”. Es el santo y seña de la eucaristía. Nuestro Amén es la afirmación de nuestra fe. La Iglesia tiene una fiesta para recordarnos a todos el misterio de la presencia de Jesús en medio de su pueblo.

La primera lectura nos recuerda que el pueblo de Israel es llamado a hacer memoria de su historia. Recordar su pasado, sus pruebas, sus pecados para reconocer la mano de Dios y sus maravillas.  

En la segunda lectura, San Pablo nos dice que los cristianos formamos un cuerpo, el cuerpo de Cristo porque todos comemos el mismo pan. Un cuerpo, una sangre, una asamblea, un pueblo, esto es la Iglesia de Jesús.

El evangelio de Juan nos dice. Jesús es el pan de vida. Jesucristo no sólo quiere ser adorado y alabado, quiere ser alimento para nuestra vida cotidiana y garantía para la vida eterna. 

Por favor pongamonos de pie y con mucha alegría y con el canto de entrada recibamos a nuestro celebrante.  Padre…. .  .

ORACIÓN DE LOS FIELES

  • Por la Iglesia, los obispos y los sacerdotes para que celebren con fe la eucaristía y distribuyan con alegría a los fieles el pan de vida

Roguemos al Señor.: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

  • Por los gobernantes para que hagan lo posible y lo imposible para que no falte el pan en la mesa de los hombres.

Roguemos al Señor.: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

  • Por nuestra Capellania y nuestras comunidades para que domingo tras domingos agradezca al Señor su generosidad y su presencia entre nosotros.

Roguemos al Señor.: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

  • Te pedimos, Padre, por los niños y los jóvenes de nuestra comunidad, ayúdanos a iluminar sus vidas

Roguemos al Señor: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

  • Te pedimos, Padre, por nuestra comunindad de habla hispana, formadas por personas tan diferentes, que todos nos sintamos unidos en torno a Cristo y a su madre María.

Roguemos al Señor: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

  • Por todos los alejados de la felicidad de Dios, por los que sufren en su cuerpo la enfermedad, el hambre o la desesperación. Que nosotros sepamos ayudarles

Roguemos al Señor: Cuerpo y Sangre de Cristo Salvanos

COMUNION:

Hermano con mucho respeto acerquémonos a recibir el Cuerpo resucitado de Cristo, para incorporarnos a su resurrección, y que al recibirlo, podamos también resucitar a una vida nueva

Lecturas – del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo A

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (8, 2-3. 14-16)

En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.
El te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 147

Bendito sea el Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
a Dios ríndele honores, Israel.
El refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa.

Bendito sea el Señor.

El mantiene la paz en tus fronteras,
con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje
y su palabra corre velozmente.

Bendito sea el Señor.

Le muestra a Jacob sus pensamientos,
sus normas y designios a Israel.
No ha hecho nada igual con ningún pueblo
ni le ha confiado a otro sus proyectos.

Bendito sea el Señor.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10, 16-17)

Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre?
Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya

Evangelio †

Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 51-58)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él.
Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.